23 de mayo de 2011

Comiendo afuera: Tata's Bistro


La primera vez que entré a este lugar estábamos caminando a primera hora de la mañana por Bello Campo y nos topamos con este localcito singular. He de reconocer que por esta zona es muy poca la oferta de locales para desayunar, las panaderías son de las aaantes: calientes, feotas, con mala bollería y peor café.

Lo primero que llamó mi atención de Tata's fue su decoración fresca y colorida, la cocina está en medio del local de dos pisos apenas al entrar, por lo que cualquiera que llega puede ver a los empleados trabajando. Yo pienso que aquellos que muestran su cocina no tienen nada que ocultar, lo que me lleva a pensar a su vez que deben trabajar con ingredientes frescos, de manera aseada y de forma ordenada, de lo contrario no permitirían que nadie los viera ¿cierto?

Por eso mismo decidimos probar algunos de los pastelitos que ofrecen, ya he probado el pastelito andino de carne molida con arroz, ají dulce y otros aliños, muy rico en verdad y me parece que gustará a aquellos que suelen comer bastante ya que yo no pude con uno solo, también probé el de queso (que resultó mi favorito) con bastante queso blanco, de ese que se derrite y se estira como una elástica y que si no tienes cuidado se viene completo dejandote la boca llena y el pastelito vacío lol. Ofrecen además pastelitos andinos de pollo, croissants y caracolas entre otros.

Pero lo que mas me ha gustado es su café, bien cremoso y servido en taza de vidrio. Me gusta tomarlo en silencio mientras observo a la gente pasar camino a su trabajo desde la barra que mira hacia la calle (al fin a alguien se le ocurre que mirar hacia la calle puede ser divertido, no entiendo lo que ocurre en este país donde ningún local tienen vista hacia la calle, donde las terrazas están tapadas con plantas, rejas o vidrios oscuros y donde ningún café puede poner sillas en las aceras ¡qué rabia!)

Tata's Bistró también ofrece almuerzos, paninis y ensaladas. Recientemente extendió su horario hasta las 9:00 pm, trabajan de lunes a viernes.

19 de mayo de 2011

Babka de chocolate

De Homemade

Hoy por fin ha salido el sol, no sé si por mucho tiempo pero al fin he podido ver el cielo azul otra vez.

Es curioso lo que un rayito de sol puede influir en nuestro ánimo y no solo en el mío (ayer me sentía miserable, triste, al borde del llanto y con ganas de enrollarme como un congorocho y quedarme ahí para siempre) si no en todo lo que nos rodea: mi gato saltó felíz a echarse panza arriba sobre la cama caliente a tomar un baño de sol y las dos palomas que nacieron en mi jardinera hace casi dos meses decidieron ¡por fin! dejar el nido y salir volando directo al firmamento. Lo que me pone muy contenta porque podré recuperar mi jardinera y las plantas que dejé de regar para no mojar a los pichones. También estoy felíz por el gato que todos los días clamaba a grito limpio para que abriera la ventana, esperando que lo dejara cazar a gusto y zamparse a toda la familia palomil incluidos papá y mamá paloma.



Este ya lleva dos meses con la misma cantaleta

Así que para celebrar que ha salido el sol y que por fin tengo jardinera, dejo aquí esta receta de pan Babka relleno de chocolate, naranja confitada y nueces. Lo comencé a preparar anoche (no pensé en ese momento publicar la receta) y para el desayuno ya estaba listo.

Según la Wikipedia el babka es "un pastel esponjoso con levadura que se prepara tradicionalmente para el domingo de Pascua en Polonia, Lituania, Eslovaquia, Bielorrusia, Ucrania y Rusia Occidental. Otra versión de babka está relacionada con la tradición judía del este de Europa. Esta versión se elabora a partir de una tira de masa con levadura doble y trenzada y suele cocinarse en un molde de repostería alto. En lugar del relleno de fruta la masa contiene canela o chocolate".


De Homemade


La primera vez que lo probé fue en una pastelería cercana a mi casa (ya escribiré sobre ella proximamente) su dueña de origen judío y marroquí lo prepara con chocolate y nueces, lo venden por porciones y lo sirven tibio en un platito de cerámica blanca, es riquísimo acompañado con café o un vasito de leche. Lo malo es que no forma parte de las preparaciones habituales del establecimiento así que no siempre está disponible. A mi me encanta, desde entonces he preparado al menos 3 versiones diferentes, está produce una masa suave, esponjosa y no muy dulce con un color dorado como el sol de la tarde (si ya sé, estoy monotemática con el tema del sol bla bla bla).

La receta original la tomé del blog Un déjeuner de soleil si no lo conocen dense un paseo por sus fotos y sus recetas ¡realmente fantástico! introduje algunas modificaciones y bueno, aquí está el resultado

De Homemade

Y ahora a la receta:

Ingredientes:
350 g de harina de fuerza
10 g de levadura seca instantánea
50 g de azúcar
120 ml de leche líquida
2 huevos
40 g de mantequilla
1 cdita. de sal

Para el relleno:
100 g de chocolate amargo (75% cacao)
1 puñado de nueces
1 puñado de naranjas confitadas picadas

Instrucciones:
En una batidora de trabajo pesado añadir todos los ingredientes menos la mantequilla. Amasar a velocidad baja hasta que todos los ingredientes se integren bien y se forme una masa homogenea (3 minutos)

Aumentar la velocidad de la batidora y amasar hasta obtener una masa suave (5 minutos). Bajar nuevamente la velocidad al mínimo y añadir poco a poco la mantequilla a temperatura ambiente hasta integrarla completamente.

Aumentar nuevamente la velocidad y amasar hasta que la masa se torne suave y muy elástica. Retirar del recipiente y formar una bola con la masa (añadir un poco más de harina si aun está muy pegajosa)

Depositar la masa en un bowl aceitado cubriéndolo con un paño de cocina. Dejar levar por 1 ó 2 horas hasta que duplique su volumen.

Una vez levada, desgasificar la masa con el puño y voltearla sobre si misma formando nuevamente una bola, colocar nuevamente en el bowl, taparla con plástico adherente y refrigerar toda la noche.

A la mañana siguiente extender la masa sobre una superficie ligeramente enharinada, estirar con un rodillo hasta obtener un rectángulo de 30x40 cm aproximadamente.

Cubrir toda la superficie con el chocolate troceado, las naranjas confitadas y las nueces, enrollar la masa como si se tratara de un brazo de gitano. Retorcer las puntas formando una especie de 8. Colocar en un molde para pan forrado con papel encerado.

Tapar y dejar levar por 1 hora.

Mientras tanto calentar el horno a 180 grados centígrados. Barnizar el pan con un huevo mezclado con dos curadas de leche. Colocar el molde en la parte baja del horno y hornear por 40 minutos.

Nota: si el pan comienza a dorarse demasiado, taparlo con un trozo de papel de aluminio para que no se queme.

Consumir una vez frío (aunque a mi me gusta tibio, cuando aún el chocolate está derretido)

Da para un 1 pan (8 porciones aproximadamente)

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De Homemade


15 de mayo de 2011

Tequeños



Esta entrada se sale un poco de lo que acostumbro a compartir en El gato goloso, básicamente porque se trata de una preparación salada en vez de una de las acostumbradas coloridas y empalagosas que encontrarán en el resto de mi blog.

La razón por la que lo hago es para complacer la petición de una paisana alejada de su terruño que se encuentra literalmente al otro lado del mundo (Australia) extrañando un pasapalo típico de aquí. Y es que la vida para los venezolanos practicamente no existe sin arepas, cachapas o tequeños.

Los tequeños no son más que palitos de queso blanco semi-duro envueltos en una masa de harina de trigo, fritos hasta dorarse. Al morderlos nos encontramos con una cubierta crujiente y un delicioso queso medianamente salado (mucho más que el mozarella) que se estira como una goma y que hace las delicias de grandes y pequeños.





No existe fiesta, celebración o matrimonio donde no los sirvan como pasapalo, simplemente sería inconcebible y no cabe en la cabeza de nadie que alguien pretendiera hacer cualquier tipo de celebración sin ofrecer estas delicateses, sencillas si, pero que llevamos profundamente arraigadas desde nuestra mas tierna infancia. Y creo que la razón por la que sentimos tanto cariño hacia ellos es porque inconscientemente los asociamos a momentos de alegría, de celebración y fiesta, nos recuerdan esos momentos felices con familiares y amigos, por eso nuestra relación con los tequeños es más profunda de lo que muchos pudieran imaginar proviniendo de una cosa tan básica como masa y queso.

Lo cierto es que todos tenemos historias asociadas a los tequeños, desde las burlas hacia aquellos que, al ofrecerles la bandeja, no pueden tomar solo uno y se guardan dos o tres en los bolsillos, envueltos en una servilletica  para "comerlos más tarde", hasta historias como la que tuve oportunidad de presenciar en un matrimonio reciente donde hubo retraso con el suministro de comida y lo único que había, hasta ese momento, para ofrecer a los invitados era tequeños:

Los niños literalmente hacían emboscadas al mesonero  cargado con su bandeja de tequeños al salir de la cocina antes de que éste llegara a las mesas de los invitados  arrebatandole todos los tequeños, ante lo cual el mesonero debía volver una y otra vez a la cocina a buscar más sin haber llegado a ofrecer un solo tequeño a los adultos que nos encontrábamos muertos de hambre sentados en las mesas correspondientes viendo con envidia como los mounstricos devoraban nuestros pasapalos.



Aquel pobre mesonero consiguió la manera de burlar un par de veces a los niños saliendo por la puerta trasera de la cocina hasta alcanzar algunas mesas del otro lado del salón de fiestas (donde por su puesto yo no me encontraba) hasta que los niños dieron con el fulano para asaltarlo nuevamente. Solo puedo decir que comí un solo tequeño esa noche y fue gracias a una amiga que siendo del tamaño de un niño de 10 años decidió unirse a éstos y emboscar al mesonero trayendo con ella unos 4 tequeños (uno para cada uno). Algunos pensarán que fue una falta de glamour, pero da una idea de lo que alguien con hambre es capaz de hacer por obtener una de estas pequeñas delicias.

Así que para Thais, que se encuentra lejos de casa extrañando a su tierra, a sus amigos y sus familiares le dejo esta receta.

Ingredientes:
Queso blanco llanero, palmizulia o palmita (o cualquier queso semi-duro, medianamente salado y que se derrita*)
2 tazas de harina de trigo todo uso (no leudante)
35 g de mantequilla sin sal a temperatura fresca (20 oC)
1/2 taza de agua
1 cdita. de sal
1 cdita de azúcar
1 cdita de levadura en polvo instantánea
Aceite suficiente para freír

* En caso extremo puede utilizarse queso mozarella con una pizca de sal, aunque según entiendo, los quesos venezolanos ya se puede conseguir en España y tal vez Francia e Italia.

Instrucciones:
Cortar el queso en palitos de 1x1x5 cm (deben quedar como rectángulos de 1 cm de espesor por lado)

Mezclar todos los ingredientes menos la mantequilla y unir con una espátula de plástico o con las manos hasta que la masa comience a compactarse y se despegue de las manos.

Poco a poco ir añadiendo porciones de la mantequilla mientras se amasa, incorporar por completo la mantequilla antes de añadir la siguiente porción.

Amasar por 10 minutos o hasta que se haya incorporado por completo la mantequilla y la masa se torne suave y elástica.

Colocar la masa en un recipiente ligeramente aceitado, tapar con plástico adherente y dejar enfriar en el refrigerador por espacio de 30 minutos.

Una vez transcurridos los 30 minutos, estirar la masa con un rodillo (o una botella) hasta que alcance un espesor bien delgado (3 a 4 mm)

Cortar la masa en tiras de 3 cm de ancho por 20 cm de largo aproximadamente, enrollar la masa alrededor de los trozos de queso comenzando desde un extremos en forma de espiral y sellando bien los extremos para que el queso no se salga.

Freír en abundante aceite caliente hasta que doren, retirar del aceite y colocar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Servir calientes y disfrutar compartiendo con amigos, familiares, el vecino o incluso el perro.

Los tequeños pueden congelarse crudos, para ello colocarlos sobre una bandeja forrada con papel encerado procurando que no se toquen, cubrir con plástico adherente y congelar hasta por 1 mes. Para prepararlos solo basta con descongelarlos 1 hora antes y pasarlos luego por harina (la harina absorverá el agua condensada en los tequeños evitando que salpiquen al freirlos), calentar aceite  y freír.

Da para 50 tequeños (que siempre se acaban antes de lo que uno quisiera)

9 de mayo de 2011

Panquecas rellenas



No se si lo he dicho anteriormente, pero uno de mis desayunos favoritos son las panquecas (del inglés pancakes) creo que podría desayunarlas a diario porque son ideales para agregarles cualquier cosa encima: miel, mermelada, mantequilla, sirop de maple, frutas, crema batida, chocolate o ¡todas las anteriores! XD. De hecho, mi hermana cada vez que las come en mi casa las combina con mantequilla y queso convirtiéndolas en unas especies de cachapas sin maíz ¿?

Pero mis panquecas de hoy son diferentes, estas son redondas y rellenas como buñuelos, son ideales para llevar a un picnik, en la lonchera o en un viaje corto, me encantan porque son autocontenidas, llevan todo el sabor por dentro y la verdad no me molesta comerlas a temperatura ambiente así que puedo llevarlas en una bolsita a cualquier parte.

Para prepararlas se requiere de esta sartén especial, yo la compré en mi último viaje a Estados Unidos, aquí donde vivo no la he visto nunca aunque tampoco la he buscado, sin embargo se consigue por Internet en Amazon y otras tiendas especializadas. Así que vamos a la receta:



Ingredientes:
1 barra de chocolate oscuro de 170 g en trozos
1 3/4 tazas de harina para todo uso
3/4 cdta. bicarbonato de soda
1 cdta. polvo de hornear (leudante)
1 1/2 cucharadas. de azúcar granulada
1/2 cdta. sal
3 huevos, separados
1 3/4 tazas de suero de leche (o yogurt líquido)
7 cdas. de mantequilla sin sal, derretida


Instrucciones:
En un tazón, mezclar la harina, el bicarbonato de soda, polvo de hornear, el azúcar granulada y la sal. En un tazón, batir las yemas de huevo, y luego incorporar el yogurt. Añadir la mezcla de yema de huevo en la mezcla de harina hasta que esté bien combinado.

En el recipiente de una batidora eléctrica provista de un globo para batir, bata las claras de huevo a velocidad alta hasta que estén firmes (pero no secas) que se formen picos, de 2 a 3 minutos. Usando una espátula de goma, incorporar suavemente las claras de huevo a la masa en dos adiciones.

Poner 1/2 cdta. mantequilla en cada cavidad de la sartén especial. Ajustar a fuego medio y calentar hasta que la mantequilla comience a burbujear. Verter una cucharada de la mezcla en cada cavidad. Poner 1 trozo de chocolate (yo sinceramente pienso que debí ponerle más cantidad) en el centro de cada panqueca y cubrir con una cucharada más de mezcla. Cocinar hasta que las panquecas estén doradas y crujientes por debajo, de 3 a 5 minutos. Usando dos pinchos de madera, dar la vuelta las panquecas y cocinar hasta que estén doradas y crujientes, unos 3 minutos más. Transferir a un plato. Repetir el procedimiento con la masa restante.

Servir tibias. Pueden cubrirse con más chocolate derretido o azúcar glass espolvoreada.

Da para 40 unidades aproximadamente


Fuente: Williams-Sonoma cocina.

1 de mayo de 2011

Comiendo afuera: Cómeme, mercado del gusto

Ayer estuvimos un rato en Cómeme, mercado del gusto,en el Centro de Artes Integradas, en los espacios de la Universidad Metropolitana, y aunque me perdí de las ediciones anteriores (esta es su IV edición) me sorprendió ver la calidad de los productos ofrecidos. Para mi sorpresa no se trataba de una feria de productos artesanales como cualquiera.

  Se la pasa bien probando cosas ricas y compartiendo con los amigos


Personalmente me emocionó ver que la "gastronomía artesanal" se está convirtiendo en algo que va mas allá de las propuestas a las que estamos acostumbrados: Gelées de Champaña o de vino tinto, mini crepes de oreo o de Ferrero-Rocher,  mermeladas de rocoto, picantes a base de papelón, tequeños de queso y guayaba, terrine de pato, quesos de cabra artesanales entre otros y todos presentados de manera ingeniosa, impecable y hermosa.


Picantes de de Locriollo, quesitos de cabra de Andrés Serizier y trufas de chocolate de Las delicias de Maruja

Mi amiga Sandra Cayama ofreciendo sus ricos platos (la polvorosa de pollo estaba genial, me llevé una para comer en casa). A la derecha me encuentro compartiendo con la mamá de Mila Kasapian mi amiga bloguera, sus papis hacen una cremitas ricas ricas.


Es lindo saber que en un país como el nuestro, sumido en una permanente crisis económoca y social, hay gente que apuesta por la calidad sobre cualquier cosa. Estoy segura que el empeño y el esfuerzo puesto en esto rendirá sus frutos para beneficio de nosotros los consumidores. Me encantaría ver crecer este tipo de iniciativas y sería fantástico si pudieran realizarse mas frecuentemente y con una mayor cantidad de expositores.



Una de las cosas que mas me gustó: el Gelée de Champaña ¡exquisito!

Fotos cortesía de Juan Raffo
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