Cuando Noema me habló de su idea de crear un calendario de Adviento en su excelente blog Intercultura y cocina no pude menos que sentirme ilusionada ¡me pareció tan bonito que cada quien pudiera hablar sobre las navidades de su lugar origen! así que decidir compartir esta nota para que todos conozcan un poco mas sobre nuestras tradiciones y costumbres un tanto curiosas.

Hablar de navidad en Venezuela es hablar de alegría, de fiestas, de regalos, de copiosas comilonas y abundante licor, de reencuentro con familiares y amigos. No hay casa, por más humilde que sea, donde no se coman las tradicionales hallacas hechas en familia o compradas, pernil y pan de jamón, tortas de navidad, panettone y dulce de lechosa. Y es que somos un pueblo de gente feliz, feliz a pesar de todos los problemas que nos aquejan y dispuestos a vivir el día a día y a disfrutar sin pensar mucho en el futuro. Estamos vivos y eso es más que suficiente para celebrar. Ya veremos en enero como hacemos para rebajar esos kilos demás ganados a punta de tanta comida.
En cada hogar se hace lo posible por arreglar y decorar según la fecha: pesebres, arbolitos, adornos brillantes y lucecitas están a la orden del día, unos más ostentosos otros quizás menos, pero todos hechos con cariño para recibir a nuestros invitados. Las calles se llenan de gente y música, y las ventas de comida, ropa y objetos decorativos se disparan.
Pero mi post de hoy no trata sobre las numerosas tradiciones venezolanas que cualquiera puede consultar buscando en Internet, mi propósito hoy es comentarles sobre una tradición bien curiosa que nadie menciona en ninguna parte, pero estoy segura que quienes viven o han estado aquí en estas fechas decembrinas sabrán a lo que me refiero, y es que en esta época, en cada local comercial, tienda o establecimiento se coloca una alcancía sobre el mostrador o cerca de la caja registradora para que los clientes depositen el "aguinaldo" que no es mas que una propina que el cliente otorga en esta época de compartir y de ser caritativos. Estas curiosas alcancías invariablemente tienen forma de "cochinito" (aquí al cerdo le decimos cochino) y por lo que he podido observar se trata básicamente de dos modelos: uno sentado sobre sus patas posteriores, vestido con chaleco y sombrero y otro que curiosamente ¡tiene abundante cabello sobre su cabeza! (sip, cabello plástico peinado con raya por el medio). Es raro conseguirlos en su estado "natural" ya que todos son adornados y vestidos según la ocasión para llamar la atención del visitante. No puedo describirlos precisamente como bonitos, mas bien me parecen kitsch y si no juzguen Uds. mismos en las siguientes fotos.

No sé si en otros países se tenga la misma costumbre de rendir culto a semejantes personajes, a lo mejor es una costumbre traída de otros lugares. Cada vez es más común ver cuando un visitante coloca una moneda dentro del mencionado cochino que los empleados gritan, pitan y aplauden en señal de agradecimiento. Debo confesar que hasta el año pasado me parecían simplemente ehh..cómo decirlo...¡horrorosos!, sin embargo ahora los busco para completar una serie fotográfica de nunca acabar. La verdad es que con el tiempo he aprendido a aceptarlos y a entender que forman parte del país surrealista en que habito, y es que la gente de mi país sabe como conseguir el lado gracioso a cada frase, a cada cosa y a cada "cochinito", ellos se han vuelto parte de la tradición navideña y hasta creo que los extrañaría de no encontrarlos por estas fechas.
Y para unirme a la alegría navideña de mi gente, quiero compartir con Uds. una receta tradicional de aquí. Un pan de jamón de masa semi-dulce, relleno de aceitunas, pasas y ¡cómo no! jamón de cochino [oink]

Ingredientes para la masa:
Harina panadera: 350 g
Agua: 120 g
Levadura fresca o seca en polvo: 8 g (si se utiliza levadura seca instantánea se debe reducir la cantidad a la mitad)
Sal: 5 g
Mostaza: 13 g
Huevos: 20 g (1 huevo pequeño)
Margarina (o mantequilla): 25 g
Azúcar: 50 g
Leche en polvo: 5 g (1 cda)
Semillas de linaza molidas: 2 g (1 cda) [opcional]
Relleno:
Jamón de cochino rebanado: 700 g (conocido en otros países como jamón de york)
Aceituna rellenas: 100 g
Pasitas: 100 g
Tocineta: 1 tirita
Indicaciones:
En una mezcladora (yo utilizo una KitchAid) agregar todos los ingredientes menos la margarina. Mezclar en velocidad 1 hasta integrar todos los ingredientes (5 min aprox.) Aumentar la velocidad a 2 y mezclar por 4 minutos para desarrollar el gluten. Disminuir la velocidad nuevamente a 1 y agregar la margarina hasta integrar completamente. Aumentar la velocidad a 2 por espacio de 2 minutos hasta obtener una masa suave y elástica. Dejar reposar la masa por espacio de 20 minutos cubierta con un paño limpio.
Untar la superficie de trabajo con margarina o manteca vegetal. Reservar un trocito de masa para hacer el adorno final. Con la ayuda de un rodillo formar un rectángulo de 30 x 40 cm aprox. y de 1/2 cm de espesor.
Colocar el relleno. Para ello cubrir con el jamón toda la superficie de masa. A un centímetro del borde colocar una tras otra una hilera de aceitunas sin dejar espacio entre ellas (eso garantiza que cada rebanada que corte obtendrá una hermosa aceituna en centro). Distribuir las pasitas sobre el resto del jamón. Colocar la(s) tira(s) de tocineta en forma diagonal desde la esquina inferior izquierda hacia la esquina superior derecha. Enrollar desde arriba hacia abajo el pan con cuidado de no remover las aceitunas de su lugar. Adornar con la tira de masa reservada para tal fin. Colocar el pan en una bandeja engrasada y dejar reposar tapado por 1 hora.
Transcurrida la hora, pintar el pan con huevo ligeramente batido (puede agregarle melado de papelón si lo desea mas dulce) y pinchar con un cuchillo pequeño muchas veces hasta el fondo para permitir la salida de vapor cuando se hornee. Hornear a 190 oC por espacio de 45 min. Dejar enfriar sobre una rejilla metálica.
Da para 1 pan de 1.5 Kg
NOTA: si le preocupa la ingesta de grasa, puede sustituir el jamón de cerdo por jamón de pavo y eliminar la tocineta.

ACTUALIZACION:
Me acaba de llegar una invitación donde se hablará de los benditos cochinos alcancías. Ya decía yo que este podría ser un tema para un sociologo o antropologo (y es que si vieran como actuan mis coterraneos sabrían que ahí hay mucha tela que cortar)

Estaría encantada de ir, solo que no puedo porque debo estar en mi cochino trabajo habitual :-(