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31 de julio de 2015

Negro en camisa: un postre de chocolate inolvidable


Viernes de nuevo y no quiero dejar de compartir esta receta que hace mucho tiempo tenía en mente pero no sabía cómo presentarla. La hice como tema para terminar un curso de fotografía que tomé hace poco y que terminé con excelente nota a pesar de haber dado muchos traspiés en el camino, al punto de pensar que se me derretía el cerebro :)

Se trata de un polémico postre: Negro en camisa, del que se dice es de origen Venezolano, de la época de colonia y más específicamente, un fiel representante de la "cocina mantuana".

Pues resulta que buscando sobre su origen (si alguien lo conoce a ciencia cierta por favor que haga una entrada en la wikipedia) he encontrado esta nota de Miro Popic que desmiente todo lo que podía saberse sobre el origen de este postre y que tira al trasto tanto orgullo mantuano y de venezolaneidad gastronómica.

Según Miro Popic "¡No hay postres de chocolate en Venezuela sino a mediados del siglo XX!" además "El negro en camisa no lo inventamos nosotros, sino que nos llegó de ultramar y, de acuerdo a la documentación encontrada, puede ser italiano o francés. Yo me inclino más por la primera opción".

26 de junio de 2015

El banana bread mas suave y esponjosito que hayas probado


Esta vez quería algo suave, esponjoso, delicado y femenino. A veces uno se siente así, como una dama que necesita tomar el té de las 4:00 pm, sentarse con amigas en la terraza, hablar de banalidades y de lo bonita que está la tarde y olvidarse por un solo instante de los horrores que nos aquejan, de la rabia, la impotencia y la angustia, del estrés y de la incertidumbre.  De la desesperanza... Bueno, mejor no sigo. Si son Venezuela Uds. ya entienden perfectamente.

Ya he publicado varias recetas de banana bread, como esta de bananas suicidas, o esta otra con trozos enormes de chocolate para hacer las delicias de los mas chcocoadictos.

7 de mayo de 2015

Brownie super rápido


Hoy he traído una receta para los amantes de los postres super rápidos.

La ventaja de los postres en taza es que no tienen porqué compartirse, son de una porción,  para ser disfrutados por una sola persona, sin ensuciar mucho y para uno solito. Ya había publicado hace tiempo esta receta de galleta de chips de chocolate para gente egoísta. Con esta de hoy vamos aumentando el arsenal para tener de donde escoger cuando nos encontremos solos en casa y con ganas de algo dulce.


15 de mayo de 2011

Tequeños



Esta entrada se sale un poco de lo que acostumbro a compartir en El gato goloso, básicamente porque se trata de una preparación salada en vez de una de las acostumbradas coloridas y empalagosas que encontrarán en el resto de mi blog.

La razón por la que lo hago es para complacer la petición de una paisana alejada de su terruño que se encuentra literalmente al otro lado del mundo (Australia) extrañando un pasapalo típico de aquí. Y es que la vida para los venezolanos practicamente no existe sin arepas, cachapas o tequeños.

Los tequeños no son más que palitos de queso blanco semi-duro envueltos en una masa de harina de trigo, fritos hasta dorarse. Al morderlos nos encontramos con una cubierta crujiente y un delicioso queso medianamente salado (mucho más que el mozarella) que se estira como una goma y que hace las delicias de grandes y pequeños.





No existe fiesta, celebración o matrimonio donde no los sirvan como pasapalo, simplemente sería inconcebible y no cabe en la cabeza de nadie que alguien pretendiera hacer cualquier tipo de celebración sin ofrecer estas delicateses, sencillas si, pero que llevamos profundamente arraigadas desde nuestra mas tierna infancia. Y creo que la razón por la que sentimos tanto cariño hacia ellos es porque inconscientemente los asociamos a momentos de alegría, de celebración y fiesta, nos recuerdan esos momentos felices con familiares y amigos, por eso nuestra relación con los tequeños es más profunda de lo que muchos pudieran imaginar proviniendo de una cosa tan básica como masa y queso.

Lo cierto es que todos tenemos historias asociadas a los tequeños, desde las burlas hacia aquellos que, al ofrecerles la bandeja, no pueden tomar solo uno y se guardan dos o tres en los bolsillos, envueltos en una servilletica  para "comerlos más tarde", hasta historias como la que tuve oportunidad de presenciar en un matrimonio reciente donde hubo retraso con el suministro de comida y lo único que había, hasta ese momento, para ofrecer a los invitados era tequeños:

Los niños literalmente hacían emboscadas al mesonero  cargado con su bandeja de tequeños al salir de la cocina antes de que éste llegara a las mesas de los invitados  arrebatandole todos los tequeños, ante lo cual el mesonero debía volver una y otra vez a la cocina a buscar más sin haber llegado a ofrecer un solo tequeño a los adultos que nos encontrábamos muertos de hambre sentados en las mesas correspondientes viendo con envidia como los mounstricos devoraban nuestros pasapalos.



Aquel pobre mesonero consiguió la manera de burlar un par de veces a los niños saliendo por la puerta trasera de la cocina hasta alcanzar algunas mesas del otro lado del salón de fiestas (donde por su puesto yo no me encontraba) hasta que los niños dieron con el fulano para asaltarlo nuevamente. Solo puedo decir que comí un solo tequeño esa noche y fue gracias a una amiga que siendo del tamaño de un niño de 10 años decidió unirse a éstos y emboscar al mesonero trayendo con ella unos 4 tequeños (uno para cada uno). Algunos pensarán que fue una falta de glamour, pero da una idea de lo que alguien con hambre es capaz de hacer por obtener una de estas pequeñas delicias.

Así que para Thais, que se encuentra lejos de casa extrañando a su tierra, a sus amigos y sus familiares le dejo esta receta.

Ingredientes:
Queso blanco llanero, palmizulia o palmita (o cualquier queso semi-duro, medianamente salado y que se derrita*)
2 tazas de harina de trigo todo uso (no leudante)
35 g de mantequilla sin sal a temperatura fresca (20 oC)
1/2 taza de agua
1 cdita. de sal
1 cdita de azúcar
1 cdita de levadura en polvo instantánea
Aceite suficiente para freír

* En caso extremo puede utilizarse queso mozarella con una pizca de sal, aunque según entiendo, los quesos venezolanos ya se puede conseguir en España y tal vez Francia e Italia.

Instrucciones:
Cortar el queso en palitos de 1x1x5 cm (deben quedar como rectángulos de 1 cm de espesor por lado)

Mezclar todos los ingredientes menos la mantequilla y unir con una espátula de plástico o con las manos hasta que la masa comience a compactarse y se despegue de las manos.

Poco a poco ir añadiendo porciones de la mantequilla mientras se amasa, incorporar por completo la mantequilla antes de añadir la siguiente porción.

Amasar por 10 minutos o hasta que se haya incorporado por completo la mantequilla y la masa se torne suave y elástica.

Colocar la masa en un recipiente ligeramente aceitado, tapar con plástico adherente y dejar enfriar en el refrigerador por espacio de 30 minutos.

Una vez transcurridos los 30 minutos, estirar la masa con un rodillo (o una botella) hasta que alcance un espesor bien delgado (3 a 4 mm)

Cortar la masa en tiras de 3 cm de ancho por 20 cm de largo aproximadamente, enrollar la masa alrededor de los trozos de queso comenzando desde un extremos en forma de espiral y sellando bien los extremos para que el queso no se salga.

Freír en abundante aceite caliente hasta que doren, retirar del aceite y colocar sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Servir calientes y disfrutar compartiendo con amigos, familiares, el vecino o incluso el perro.

Los tequeños pueden congelarse crudos, para ello colocarlos sobre una bandeja forrada con papel encerado procurando que no se toquen, cubrir con plástico adherente y congelar hasta por 1 mes. Para prepararlos solo basta con descongelarlos 1 hora antes y pasarlos luego por harina (la harina absorverá el agua condensada en los tequeños evitando que salpiquen al freirlos), calentar aceite  y freír.

Da para 50 tequeños (que siempre se acaban antes de lo que uno quisiera)

9 de mayo de 2011

Panquecas rellenas



No se si lo he dicho anteriormente, pero uno de mis desayunos favoritos son las panquecas (del inglés pancakes) creo que podría desayunarlas a diario porque son ideales para agregarles cualquier cosa encima: miel, mermelada, mantequilla, sirop de maple, frutas, crema batida, chocolate o ¡todas las anteriores! XD. De hecho, mi hermana cada vez que las come en mi casa las combina con mantequilla y queso convirtiéndolas en unas especies de cachapas sin maíz ¿?

Pero mis panquecas de hoy son diferentes, estas son redondas y rellenas como buñuelos, son ideales para llevar a un picnik, en la lonchera o en un viaje corto, me encantan porque son autocontenidas, llevan todo el sabor por dentro y la verdad no me molesta comerlas a temperatura ambiente así que puedo llevarlas en una bolsita a cualquier parte.

Para prepararlas se requiere de esta sartén especial, yo la compré en mi último viaje a Estados Unidos, aquí donde vivo no la he visto nunca aunque tampoco la he buscado, sin embargo se consigue por Internet en Amazon y otras tiendas especializadas. Así que vamos a la receta:



Ingredientes:
1 barra de chocolate oscuro de 170 g en trozos
1 3/4 tazas de harina para todo uso
3/4 cdta. bicarbonato de soda
1 cdta. polvo de hornear (leudante)
1 1/2 cucharadas. de azúcar granulada
1/2 cdta. sal
3 huevos, separados
1 3/4 tazas de suero de leche (o yogurt líquido)
7 cdas. de mantequilla sin sal, derretida


Instrucciones:
En un tazón, mezclar la harina, el bicarbonato de soda, polvo de hornear, el azúcar granulada y la sal. En un tazón, batir las yemas de huevo, y luego incorporar el yogurt. Añadir la mezcla de yema de huevo en la mezcla de harina hasta que esté bien combinado.

En el recipiente de una batidora eléctrica provista de un globo para batir, bata las claras de huevo a velocidad alta hasta que estén firmes (pero no secas) que se formen picos, de 2 a 3 minutos. Usando una espátula de goma, incorporar suavemente las claras de huevo a la masa en dos adiciones.

Poner 1/2 cdta. mantequilla en cada cavidad de la sartén especial. Ajustar a fuego medio y calentar hasta que la mantequilla comience a burbujear. Verter una cucharada de la mezcla en cada cavidad. Poner 1 trozo de chocolate (yo sinceramente pienso que debí ponerle más cantidad) en el centro de cada panqueca y cubrir con una cucharada más de mezcla. Cocinar hasta que las panquecas estén doradas y crujientes por debajo, de 3 a 5 minutos. Usando dos pinchos de madera, dar la vuelta las panquecas y cocinar hasta que estén doradas y crujientes, unos 3 minutos más. Transferir a un plato. Repetir el procedimiento con la masa restante.

Servir tibias. Pueden cubrirse con más chocolate derretido o azúcar glass espolvoreada.

Da para 40 unidades aproximadamente


Fuente: Williams-Sonoma cocina.

23 de septiembre de 2010

Banana bread "sorpresa"

De Homemade

Si hay algo que admiro de la cultura japonesa es el gusto por el detalle, nadie como los japoneses ha sabido crear tales obras de arte cuando se trata de seducir al paladar a través de la vista (solo basta con ver un plato de sushi para entenderlo). Para mi el placer de comer comienza precisamente en la presentación, un anticipo que indique que nuestra experiencia culinaria solo puede ir in crescendo.

Cuando observamos un hermoso plato en seguida nos creamos ciertas espectativas sensoriales sobre su aroma, su sabor, su textura. Solo cuando el sabor supera aquello que hemos imaginado sentimos que nuestra comida ha sido sublime y que cualquier cosa ha valido la pena (como por ejemplo romper la dieta o dejar empeñado un riñón para poder pagar la cuenta). Afortunadamente no siempre lo sublime tiene que significar un gran sacrificio de nuestra parte, con moderación y un poco de imaginación podemos crear cosas que seguramente alegrarán el rostro (y el paladar) de aquellos afortunados que lleguen a probar nuestros platillos.

De Homemade
De Homemade

Por eso hoy he querido dar una presentación diferente a una de mis recetas clásicas y que de paso es una de las mas apreciadas por mis allegados (ellos lo llaman el maru´s famous) llevo años preparándolo en forma de cake pero recién ahora se me ha ocurrido hacerlo en forma de "sorpresa". Se trata de un cake de banana, dulce y aromático que contiene además chocolate y avellanas y que para nada es bajo en calorías, pero que bien merece la pena probarlo aunque solo comamos uno de estos bocaditos. Me he inspirado en Japón para hacer la presentación y aunque el contenido no tiene mucho que ver con los postres típicos nipones creo que han resultado lindos e ideales para regalar a alguien que en realidad se lo merezca, y eso por su puesto, también nos incluye a nosotros mismos.

Ingredientes:
180 g de harina todo uso
1  1/2 cdita. de polvo leudante
1 cdita. de levadura en polvo
1 pizca de sal
1/2 cdita. de canela molida
170 g de azúcar morena
3 huevos a temperatura ambiente
150 g de mantequilla o margarina sin sal (fundida)
2 bananas maduras
70 g de pasitas
80 g de avellanas tostadas y troceadas
50 g de chispas de chocolate

Sumergir las pasas en agua por 30 minutos antes de comenzar. Pre-calentar el horno a 180 oC.

En un recipiente batir a mano los huevos y el azúcar hasta que la mezcla espume y duplique su volumen.

En otro recipiente cernir la harina, el polvo de hornear, la levadura, la sal y la canela en polvo. Añadir a la mezcla de huevo y azúcar en tres partes alternando con la mantequilla fundida. Incorporar las bananas hechas puré, las chispas de chocolate, las pasitas y las avellanas de forma suave y envolvente.

Hornear en un molde de cake engrasado y enharinado por espacio de 50 minutos o hasta que al insertar un palillo éste salga seco. Retirar del horno y dejar enfriar 10 minutos. Desmoldar y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Yo he utilizado para la presentación crema de limón (lemon curd) y una ruedita de banana cubierta con azúcar y caramelizada con un soplete de cocina ¡sublime!

De Homemade

6 de marzo de 2010

Ponquesitos de limón y coco

De Homemade


Estos ponquesitos (aquí se les dice así) o magdalenas o cupcakes son en realidad pequeñas tortas de coco rellenas de una suave crema de limón y decoradas con coco rallado y tostado. Dependiendo de cómo se adornen son ideales para celebrar la pascua, un cumpleaños infantil o cualquier otra ocasión.

Antes de proseguir quiero hacer una aclaratoria: lo que aquí y en algunos países de lationamerica, denominamos limón (fruto cítrico del genero Citrus, de color verde- sí, verde que no amarillo) es lo que comúnmente se conoce en España y otras regiones hispanoparlantes como lima (esa misma que aquí es de color amarillo y que en Venezuela practicamente se encuentra desaparecida hace años), es decir, que la lima es limón y viceversa dependiendo del lugar de donde provengas. Que enredo ¿no?

Para ser mas clara les comento que, sin importar cómo lo llamen, esta receta lleva los cítricos de color verde y piel lisa. Esos que verán en las siguientes fotos del paso a paso que he hecho especialmente para Pequerecetas, un blog maravilloso que se dedica a difundir la buena alimentaron para los mas pequeños de la casa, tiene un diseño fresco y encantador y está lleno de buenas ideas y consejos que ayudarán a mas de una madre desesperada por intentar que sus hijos coman algo.

En resumen, que todos hablamos el mismo idioma y sin embargo a veces nos cuesta hacernos enterder, de todos modos sientanse libres de usar en esta receta el limón como lima y viceversa, creo que con cualquiera de los dos quedará igual de buena :D



Ingredientes para la crema de limón (Lemon curd):
la ralladura de los limones
1. Jugo de limón (o lima, ya saben a que me refiero): 1/4 de taza (3 unidades aproximadamente)
2. Azúcar blanca: 2/3 de taza
3. Mantequilla sin sal: 50 gr o 1/2 barra
4. Huevos: 3 unidades


Ingredientes para la torta:
5. Harina: 2 y 1/2 tazas
6. Azúcar blanca: 1 taza
7. Mantequilla sin sal: 150 g o 1 y 1/2 barra
8. Vainilla: 2 y 1/4 de cucharadita
9. Sal: 3/4 de cucharadita
10. Polvo de hornear o leudante: 2 y 1/4 de cucharadita
11. Leche de coco*: 1 y 1/3 de taza
12. Huevos: 3 unidades

* la leche de coco no es lo mismo que el agua de coco, puede conseguirse en establecimientos especializados y algunos supermercados o puede prepararse en casa licuando la pulpa del coco y el agua que contiene por un buen rato, puede añadirse agua común en caso requerido, luego colar la mezcla y reservar hasta su uso.

Para decorar:
Frostin, betún o glaseado (yo utilicé uno comprado listo para usar, pero pueden reemplazarlo por merengue italiano, crema de mantequilla o cualquier otro de su preferencia)
coco rallado y ligeramente tostado
almendras de colores


Instrucciones para la crema de limón:
En un recipiente no reactivo (preferiblemente de acero inoxidable o vidrio) agregar los huevos y el azúcar. Mezclar vigorosamente por 1 minuto. Agregar el jugo y la corteza de limón y mezclar otro minuto mas. Llevar a un baño de María y remover constantemente con una paleta de madera o de goma hasta que espese (10 a 15 minutos). Agregar la mantequilla en trozos, uno a la vez, hasta que se disuelva en la mezcla antes de agregar el próximo.



Mezclar hasta llegar a punto de nape, es decir, hasta que esté espeso y al pasar el dedo por el dorso de la paleta éste la deje limpia sin que se unan los bordes.

Remover del fuego y pasar la mezcla por un tamiz o colador fino. Refrigerar al menos 2 horas o hasta 4 días. Da para 1 taza.

Instrucciones para los ponquesitos:
Tener todos los ingredientes a temperatura fresca (no digo ambiente porque aquí estamos alrededor de los 28 oC y ninguna mantequilla aguanta tanto, me refiero a unos 20 a 23 oC)

Precalentar el horno a 180 oC
Prepara los moldes para ponquesitos

En una batidora mezclar la mantequilla y el azúcar hasta acremar, añadir la esencia de vainilla e incorporar los huevos uno a uno integrando completamente antes de agregar el siguiente.

Cernir la harina, la sal y el polvo de hornear, añadir a la mezcla de azúcar y huevo en tres partes alternando con la leche de coco. Mezclar bien en cada adición.




Con la ayuda de una cucharilla para servir helado (dos curillas normales tambien sirven) llenar los moldes hasta 3/4 partes de su capacidad. Hornear por 35-45 o hasta que insertar un palillo este salga limpio.

Dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Decoración final:
Para armar los ponquesitos, hacer un corte en diagonal sobre la tapa del mismo para extraer un cono de torta. Rellenar con crema de limón y tapar nuevamente (también puede recortarse parte del cono y dejar solo la tapa, así les cabe más crema, jummm)




Cubrir los ponquesitos con betun, crema de mantequilla o cualquiera de su preferencia, rociar con el coco tostado y decorar con almendras de colores, caramelos, gomitas o cualquier golosina que tengan a mano (este paso pueden dejárselo a sus niños, seguro les encantará ayudar)



Da para 6 ponquesitos grandes** o 12 de tamaño estandar

** ponquesitos grandes suena contradictorio, pero así somos por este lado del mundo

De Homemade


De Homemade

13 de septiembre de 2009

Macarons


Debo confesar que estos pequeños macarons me han tenido obsesionada desde hace mas de un año cuando comencé a verlos por todas partes en Internet. Después de descubrir de qué se trataban y de observar lo bello que resultaban he querido (y vaya si lo he intentado) hacerlos. A lo mejor tiene algo que ver con el hecho de que el primer postre que realicé por mi cuenta cuando contaba con 8 años fueron los suspiros, esos pequeños merengues de colores que se inflaban en el horno para salir crujientes por fuera y húmedos por dentro para luego comerlos despacio esperando que se disolvieran en la boca. Solía batir las claras y el azúcar a mano con un tenedor hasta obtener un merengue francés firme que no se caía incluso si volteaba el recipiente "cabeza abajo".

Pero hacer suspiros con tenedor ha resultado ser mil veces mas fácil que obtener la forma perfecta de los macarons (deben ser planos y brillantes por arriba y deben tener una especie de rodapié en la base, crujientes por fuera y algo húmedos por dentro). He probado todas las técnicas posibles: con merengue francés, con merengue italiano, con las claras envejecidas de un día para otro, con el horno tibio, con la puerta del horno entreabierta, con la puerta cerrada. He consultado con Lisbeth mi profesora de pastelería (quien me ayudó a realizarlos mas de tres veces y solo la última vez obtuve algo parecido). Finalmente hemos preguntado a la dueña de una pastelería cercana quien solía hacerlos en diciembre y su respuesta es que el problema debe ser la harina de almendra: aquí no se consigue y al hacerla por cuenta propia nunca resulta tan fina como debería. Ya la cuestión entre estos señoritos y yo se ha vuelto algo personal, lo único que me falta es dar volteretas en frente de la mezcla a ver si se apiade de mi y por fin me permite obtener unos macarons como yo los imagino (es decir como los de Pierre Hermé. lol).

Estos que muestro aquí se asemejan bastante a mis soñados macarons, al menos no se han resquebrajado por arriba y veo un intento de "rodapié" en la base, los he rellenado con ganache de chocolate blanco y vainilla, con ganache chocolate bitter y otros con mermelada de naranja. Su textura y sabor se va acercando a lo que espero.


Esta receta la he tomado del blog de Helen Tartelette . Sus macarons son sencillamente maravillosos y seguro ella no tiene que dar volteretas frente a mezcla cada vez que los hace.


29 de mayo de 2009

Canneles

De Homemade

Esta receta se la dedico a Mercedes, quien desde que publiqué el post sobre pequeños consejos para mejorar tus fotos está esperando a que le diga cómo se hacen los canneles.

Confieso que nunca he probado los verdaderos que se producen en Francia (tendré que regresar allí algún día para probar todo lo que no probé en mi primer viaje) sin embargo no pude resistirme a hacerlos luego de leer la descripción de que "son como unas pequeñas creme-brulee, cremosas por dentro, acarameladas por fuera y que además puedes tomarlos con la mano". Es cierto, las palabras correctas pueden llegar a seducirme de tal modo que sencillamente no puedo evitar salir corriendo a probar de qué se trata.

Los canneles son pequeños "bizcochos" húmedos por dentro y dorados por fuera, preparados con una mezcla que se asemeja a la de creppes. Son originarios de la región de Bordeaux y se preparan en pequeños moldes de cobre que por cierto son sumamente costosos y difíciles de conseguir, al menos en mi país.

De Homemade


Aquí está link con la receta original y un paso a paso con fotografías de lo más instructivo.

Yo no conseguí los moldes originales así que utilicé los de silicon, tampoco la cera de abejas ni las almendras amargas (los sustituí por mantequilla derretida y cardamomo respectivamente) algunos puristas dirán que no se obtienen los mismos resultados. No sé si los mios quedaron como se debe, solo puedo decir que quedaron deliciosos, con una textura algo elástica por dentro y dorados por fuera y con un sabor que en efecto recuerda al de la creme-brulee.

Ingredientes:
250 gr de leche entera
25 gr de mantequilla
25 gr de yemas de huevo
15 gr de huevos enteros sin cascarones
125 gr de azúcar
75 gr de harina
8 gr de ron oscuro (yo use ron de naranja)
¼ de vaina de vainilla
ralladura de limón
semillas de cardamomo finamente molidas
mantequilla derretida y azúcar para cubrir los moldes


Calentar la leche, la mantequilla, la vaina de vainilla rebanada y rallada, la ralladura de limón, y las almendras, hasta hervir. Despues dejar reposar la mezcla por 1 hora.

Mezclando muy bien, pero sin batir hasta que haga espuma, juntar las yemas, los huevos enteros, la azúcar y el ron. Añadir la harina y la leche y mezclar bien.

La masa necesita reposar por 24 horas en el refrigerador. Cubrir la mezcla con plástico de envolver directamente sobre la superficie. Al día siguiente cubrir los moldes con mantequilla derretida y espolvorear con azúcar blanca para cubrir la superficie del molde, esto ayudará a que se caramelice el exterior de los canneles.

Llenar los moldes a 3/4 partes de su capacidad con la mezcla.Hornear a 200 oC por 15 minutos o hasta que estén bastante dorados (yo diría que casi quemados)

Y mientras se hornean preparense para ver algo mágico: los canneles de pronto comenzarán a subir como esponjas y rebasarán el borde de los moldes sin perder su forma, luego como un gigante que despierta y vuelve a dormir, volverán a reducirse en tamaño hasta acomodarse placidamente dentro de sus moldes.

De Homemade

13 de febrero de 2009

Galletas de San Valentin

De Homemade

He querido hacer algo bonito, delicado, rosado y dulce (si mi hermana me escucha no me lo cree) para regalar este día de los enamorados y como había visto algo parecido en Internet, decidí respirar hondo, armarme de paciencia e intentar hacer algo parecido.

Reconozco que la repostería no es mi fuerte. Decorar tortas y galletas para mi es a veces frustrante ¡solo por que quiero que me queden como las de Martha Stewart!, claro ella cuenta con un equipo de decenas de personas apoyandola además de tener aaaños en el negocio, y yo solo cuento con una cabeza testaruda y con mi pulso que parece de alcohólico en recuperación (y además atravesando pleno síndrome de abstinencia). En fin, quiero que sepan que admiro a todas aquellas personas que tienen la paciencia y la dedicación de ponerse a crear cosas hermosas que mas allá de simples postres se trata de verdaderas obras de arte.

Toda experiencia buena o mala es en el fondo enriquecedora, en todo el proceso aprendí varias cosas, por ejemplo que cuando se habla de mantequilla a temperatura ambiente se refieren al ambiente de cualquier otro país distinto al trópico, se trata mas bien de un ambiente fresco (18 a 23 oC aprox) y no a la temperatura ambiente de mi cocina (alrededor de los 28 oC). También aprendí a elaborar moldes para galletas utilizando acetato (ya que no conseguí en ninguna parte el molde que quería) y aprendí a a elaborar glasé real, que en realidad es sumamente fácil de elaborar pero yo no me atrevía.

Y sin mas preámbulos aquí les dejo el resultado. Animo a todos a que intenten hacerlas, no son dificiles (no si tienen el pulso de Martha Stewart) y en especial invito a quienes ya tienen experiencia en esto de la decoración, a ver si alguien me explica cómo se hace para sujetar una manga pastelera y no morir en el intento.

De Homemade

Para las galletas:

2/3 de taza de mantequilla a temperatura ambiente (ya saben a qué ambiente me refiero)
2/3 de taza de azúcar blanca fina
1 y 2/3 de tazas de harina no leudante
1 cdita de polvo de hornear
1 cda. de esencia de vainilla
1 pizca de sal

Para el glasé real:
1 clara de huevo
250 g de azúcar impalpable (o glass)
1/4 de cucharadita de cremor tártaro.

Acremar la mantequilla y el azúcar con una batidora eléctrica hasta que esté esponjosa. Agregar la esencia de vainilla y mezclar bien.

Cernir la harina junto con el polvo de hornear y la sal. Incorporar a la mezcla de mantequilla en tres tandas, mezclando bien después de cada adición. Batir a mano después de agregar la última parte de harina, ya que la masa será bastante dura.

Dividir la masa en dos partes. Cubrir con plástico transparente c/u y refrigerar por 30 minutos.
Tomar una de las partes y trabajar sobre un mesón ligeramente enharinado, estirar la masa con un rodillo hasta alcanzar un espesor de 4 mm. aproximadamente. Recortar las galletas utilizando moldes de figuritas o un cuchillo afilado procurando que todas queden del mismo tamaño. Colocar las galletas sobre una bandeja de horno sin engrasar y hornear por tandas de 6 a 8 minutos a 180 oC hasta que las galletas comiencen a dorarse por los bordes.

Dejar enfriar sobre una rejilla. Repetir el procedimiento para el resto de la masa.


Para realizar el glasé batir la clara de huevo con dos cucharadas de azúcar impalpable hasta que espume, agregar paulatinamente el resto del azúcar mezclada con el cremor tártaro hasta obtener una masa blanca y bastante seca. Se conserva refrigerado y tapado hasta por 2 semanas.

Montaje:
Una vez frías las galletas dividir el glasé real en varias porciones reservando una parte para el final. Añadir agua o jugo de limón a cada parte para suavisar el glasé hasta obtener un liquido mas fundido y ligeramente espeso. Aplicar el color vegetal elegido mojando la punta de un palillo de dientes en el colorante para evitar que se pase de tonalidad (es mejor que falte y no que sobre) y revolviendo con éste el glasé. Pintar cada galleta aplicándolo glasé con una espátula pequeña cubriendo bien cada superficie. Dejar secar las galletas sobre una rejilla metálica.

Aplicar unas pocas gotas de agua al glasé reservado hasta obtener una mezcla algo mas espesa que las coloreadas. Llenar una manga pastelera o una duya de orificio pequeño y crear sobre las galletas el diseño requerido. Dejar secar sobre la rejilla hasta que el glasé haya secado por completo. Una vez seco, guardar las galletas en un contenedor con tapa hasta su consumo.

Da para 2 docenas (dependiendo del tamaño de las galletas)

¡y feliz día de los enamorados para todos!

De Homemade

15 de enero de 2009

Dulceria criolla: Almidoncitos (sin gluten)

De Homemade

Hace poco conversaba con unos amigos sobre los dulces que solíamos comer de pequeños ¿Alguien recuerda acaso esos pequeños tronquitos de masa que se desbarataban fácilmente y se pegaban en el paladar de la boca apenas probarlo? Era muy gracioso ver a alguien intentando tragarse un buen trozo sin un vaso de agua cerca.

Recuerdo que hasta no hace mucho se veían frecuentemente carritos con una caja de vidrio donde un señor de bata blanca vendía esas delicias además de suspiros, polvorosas, conservas de coco, de batata y otras exquisiteces. Lástima que estén a punto de extinción por que para mi, los almidoncitos son excelentes para acompañar con café o té a media tarde o después del almuerzo además ¡también son libres de gluten! así que pueden comerlo con confianza aquellos que no lo toleran.

De Homemade


De Homemade


Esta es una modificación a la receta original, le agregué nuez moscada y ralladura de limón (mis sabores favoritos por estos días). La hice pensando en mi amigo Ramses quien trajo el tema a la palestra ese día y dijo recordarlos con mucho cariño

Ingredientes:
Almidón de yuca o tapioca: 250g (aquí en Caracas se consigue en los mercados populares como el de Guaicaipuro, Chacao o Quinta Crespo)
Mantequilla: 125 g
Papelón en polvo o rallado:70 g
huevos: 1
canela: 1/2 cdta.
clavo en polvo: 1/4 de cdta.
nuez moscada: una pizca
ralladura de limón: 1 cda.
sal: una pizca

Precalentar el horno a 175 grados centígrados.
Derretir en una olla la mantequilla a fuego suave. Verter el papelón y agitar suavemente hasta que se disuelva (el mio no se disolvió del todo, en las fotos pueden verse los pequeños trozos). Dejar enfriar 5 minutos.

En otro recipiente verter el almidón de yuca y formar una corona. Agregar el huevo, las especies, la sal, la ralladura y el papelón derretido. Amasar hasta obtener una masa compacta y maleable. Formar cordones de 2 cm de ancho y cortar en diagonal pequeños trozos de 3 cm de largo. Hacer 2 o 3 hendiduras diagonales en la superficie de cada almidoncito con un cuchillo filoso. Hornear en una bandeja forrada con papel encerado por espacio de 15 min a 175 grados centígrados. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Da para 30 almidoncitos

1 de octubre de 2008

Mini ponquesitos (cupcakes) para Oriana

De Homemade


Hoy es el cumpleaños de mi sobrina Oriana, cumple 7 años y esta vez va a tener a unas cuantas de sus amiguitas haciendo una pijamada. Para celebrar le he preparado unos mini ponquesitos (o mini cupcakes), fáciles de hacer, lindos y del tamaño adecuado para niños. Creo que muchas veces olvidamos lo que es ser niñ@ y lo importante que es para ellos el aspecto de la comida.

De pequeña yo no soportaba el pescado, los vegetales cocidos y las pastas con salsas rojas, los guisados tampoco me gustaban y hasta hace muy poco tiempo no soportaba un plato que contuviera berenjenas, solía ser la última en levantarme de la mesa debido a mi lentitud en masticar la comida y porque las raciones eran de tamaño normal(a lo mejor me equivoco, pero así es como lo recuerdo). También su aspecto era el aspecto normal de la comida "de gente grande"; sin embargo recuerdo lo mucho que nos gustaban lo que mi mamá llamaba "sapitos" (huevos sancochados decorados con vegetales que simulaban algo parecido a un sapito) o los "yoyos" (especies de panquecas de plátano frito y queso)

Y aunque hace tiempo que dejé de ser niña, reconozco que aun me gustan los platos atractivos, de aspecto fresco y sobre todo muy coloridos. Por eso he decidido que cada vez que haya niños de por medio intentaré preparar platos "mini": mini muffins, mini brownies, mini panquecas...cualquier plato puede llevarse a su versión "mini" solo para complacer a los "mini" de la casa.

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Para los ponquesitos se requiere:

  • 1 receta de ponquesitos "Sweet Lemon Cupcakes" de Williams-Sonoma
  • 2 moldes para ponquesitos de 12 unidades c/u
  • colorante vegetal de diferentes colores (aquí use rojo, fucsia, verde y violeta)
  • 3 cucharadas de azúcar impalpable mas la necesaria para manipular la cobertura
  • cubierta azucarada (la venden en tiendas de reportería)
  • Nutela
  • cortador de galletitas de diferentes tamaños y formas

Preparar la receta de "Sweet Lemon Cupcakes" tal como se indica, dividir la mezcla en dos partes y agregar unas gotas de colorante rojo a una de ellas, vaciar cada mezcla en cada uno de los moldes y hornear según la receta. Dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

Para los ponquesitos rosa:
Colorear dos trozos de cobertura con una gota de colorante de cada color. Estirar la cobertura sobre una superficie lisa espolvoreada con azucar impalpable, cortar las florecitas y corazones con los cortapasas, cubrir cada ponquesito con una cucharadita de nutela y aplicar la florecita y corazoncito encima.

Para los verdes:
mezclar las 3 cucharadas de azucar impalpable con una cucharada de agua, teñir con colorante verde hasta hacer una mezcla espesa. Sumergir el copete de cada ponquesito en la mezcla, dejar secar (puede decorarse con azúcar escarchada, coco rallado o chocolate antes de secar completamente)

Da para 24 unidades

¡¡¡y Felíz cumpleaños para Ori!!!


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24 de septiembre de 2008

Brownies de papa sin gluten

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Clumbsy Cookie publicó hace algún tiempo una receta para brownies ideal para aquellos que no pueden comer gluten, decidí hacerlos para compartir en un picnic que hicimos hace poco y todos, absolutamente todos quedaron perplejos al saber que no estaban hechos con harina, ¡sino con papa! (o patatas como le dicen en la Madre Patria). Son ricos, húmedos por dentro, con un fuerte sabor a cacao y a almendras que a todos encantó. Y lo mejor de todo es que fueron aprobados por los más pequeños (la razón principal por la que decidí hacerlos).

Tanto es así que un amigo me encargó repetirlos para sus niños y con gusto los repito 100 veces sabiendo que son especiales para el pequeño que no puede consumir gluten ni caseína. Se los entregué a mi amigo al final de la tarde, porque estoy segura que de hacerlo en la mañana, no llegaban completos a su casa.





Me atreví a modificar un poco la receta original, porque al utilizar papa hervida la mezcla se humedece mas de lo normal. Espero que clumbsy Cookie no se moleste

Brownies de papa (sin gluten ni leche)

120 gr (4.3 oz) de almendras peladas
165 gr (5.9 oz) de papa hervida hecha puré
200 gr (8 oz) de azúcar
45 gr (1.6 oz) de margarina
1 huevo
1/4 cdita. de sal (omitir la sal si se trabaja con margarina con sal)
90 gr (3.2 oz) de chocolate amargo de buena calidad (al menos 70% cacao)
2 cda. de cacao en polvo
1 cdita. vainilla


Engrasar con margarina un envase refractario de 20x20 cm (8x8 pulgadas). Precalentar el horno a 180 C (350 F)

Moler las almendras en un picatodo o en la licuadora hasta quedar finamente molidas, reservar. Derretir el chocolate con la margarina en baño de maría, agregar el azúcar y mezclar. En otro recipiente mezclar las almendras molidas y el puré de papa con una cuchara de madera, agregar el huevo, la vainilla y el cacao en polvo. Agregar la mezcla de chocolate y margarina y mezclar suavemente solo hasta integrar los ingredientes. Hornear en un envase refractario de 20x20 cm previamente engrasado con margarina por 25 a 30 minutos.

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