Manzanas pochadas en sangría Caroreña


En esta economía de guerra en que vivimos ya no podemos darnos ciertos lujos que solíamos disfrutar; sin embargo, me resisto a privarme de los placeres del gusto y solo nos queda adaptarnos o sentarnos a suspirar por aquellos tiempos mejores.

Esta receta de manzanas pochadas en sangría es una reinterpretación del clásico de manzanas al vino tinto, que he realizado con productos que sí puedo costearme. La verdad me da dolor gastarme una botella de vino tinto en un postre con lo costosos que están.

El resultado es tanto o mejor que la receta original y puedo garantizar que en cualquier comida con allegados la gente no dejará de alabar este postre (lo digo en serio, esta receta la estoy publicando porque mi amiga B. me exhortó a hacerlo). Las he servido en la cena de Navidad y la verdad es que quedaron extraordinarias, de un color rojo profundo hermosísimo, borrachas y brillantes.

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Y bien, los días siguen pasando aceleradamente y en un abrir y cerrar de ojos ya estaremos en enero tratando de poner orden en nuestras vidas y de cumplir al menos uno de los propósitos que nos planteamos para año nuevo.

Pero esta noche es Nochebuena y solo quiero compartir estas recetas de algunos blogs que admiro porque son fantásticos, hermosos y seguramente sabrosos. Se ve que sus autores le ponen un camión de esfuerzo y dedicación porque nada tan bonito puede surgir sin una buena dosis de cariño y mucho mucho trabajo.

Veamos estas propuestas que son ideales para los que como yo, siempre dejan todo para última hora y es entonces cuando necesitamos una dosis extra de inspiración.

Pie de fresa y ruibarbo


La vida en nuestro país se ha convertido en una cosa tan pero tan absurda, que prácticamente no vale la pena planificar ningún menú y mucho menos un menú especial.

Hacer una listica con las cosas que necesitábamos, ir al supermercado, comprar lo que estaba en la lista y regresar a casa sin pensar mucho en eso. Esas son actividades que extraño con cariño por que la realidad ha demostrado que eso no ocurre y pareciera que va a permanecer de esa forma por siempre.

En su lugar he procurado adaptarme a los tiempos y mi cocina se ha convertido en una especie de Bistró donde se come lo que se consigue. No importa si es típico de Navidad o no. Sin ir muy lejos, en estos días me tropecé con un manojo de ruibarbo que me hizo saltar de asombro como si me hubiera conseguido un billete en el suelo.

También conseguí fresas y azúcar ¡azúcar qué lujo!. A esas alturas ya empezaba a imaginarme lo que podría hacer con estos tres ingredientes, aquí hay que pensar rápido porque si vuelvo a casa y descubro que me faltaba algo, seguramente cuando regrese al mercado ya se habrá desaparecido aquello que me faltaba.

Querido Ponche Crema...te queremos mucho


Yo no se los demás, pero en mi niñez, la navidad era sinónimo de fiesta, de amarrar hallacas (en mi casa se hacían al menos 200) de estrenar ropa y zapatos el 24 y el 31, de jugar con luces de bengala y, si tenía suerte, de probar un traguito de Ponche Crema con muuuucho hielo. ¡Ah! y por su puesto los juguetes, que era el fin último de tanta parafernalia.

Han cambiado muchas cosas desde entonces: ya no juego con explosivos encontrados en el piso, con la mecha cortica, porque de broma nos quedamos sordos mi hermano y yo al intentar encender uno.

Tampoco juego con bengalas luego de que mi hermana se incendiara el vestido color melocotón mientras jugaba con una de aquellas un 24 de diciembre (afortunadamente no hubo daños que lamentar, excepto por el vestido que estaba estrenando ese día).

Cookie in a mug o como ser un egoista


Seamos claros, no siempre estamos rodeados de amigos, familiares o conocidos. Ciertos días, como hoy, nos encontramos solos en casa sin mucho que hacer, ¡ejem! o a lo mejor con mucho que hacer pero sin ganas de hacerlo.

Ese es mi caso el día de hoy. Mi doctora me ha enviado a casa porque presento una laringitis aguda. Nada por lo cual preocuparse, ya he comenzado el tratamiento y solo será cuestión de esperar a que comience a hacer efecto.

Mientras tanto navego un rato por la web y de pronto me provoca algo dulce. Busco en mi cocina por todas partes y no consigo nada ¡nada! "casa de herrero cuchillo de palo" pienso mientras decido en una fracción de segundo si debo encender el horno y sacar huevos, mantequilla y moldes para hacer algo que me tomará al menos una hora en preparar...nahh la verdad no tengo ánimo para cocinar estos últimos días de quebranto.