10 cosas que probablemente no sabías sobre panadería y pastelería


Al preparar cualquier receta solemos inventar agregando una cosa, quitando otra pensando que puede quedar más sabroso o más ligero o menos pesado... yo soy la primera en hacerlo y cuando las cosas no quedan como esperaba, me quejo de que la receta no servía. Juan siempre me recrimina diciendo que si hice algún cambio en la receta no podré saber nunca  si el problema era la receta o los cambios que yo introduje. Y tiene razón.

En busca del café perfecto: Café frío con especias




¿Existe el café perfecto? ¡seguro que sí!

Los que somos amantes del café sabemos cómo nos gusta tomarlo. También sabemos diferenciar un buen café de uno mal preparado en cualquier panadería, pero lo que no sabemos es que existen incontables maneras de prepararlo y no necesariamente deben ser todas calientes.

Hay tardes en que lo que provoca es sentarse en un balcón, sentir la brisa tibia en el rostro y tomarse un buen café. Pero no cualquier café, este de hoy, así como el que publiqué aquí, no se toman calientes, sino fríos y cuanto más fríos mejor.

Para realizarlo he preparado un almíbar dulce que puede guardarse y utilizarse luego para endulzar otras bebidas frías. Lo preparé porque siempre pasa lo que ya sabemos: cuando añades azúcar a un líquido frío ésta no se disuelve, terminas entonces con una bebida no muy dulce y un montón de azúcar en el fondo del vaso ¿verdad que les ha pasado? ¡qué desperdicio!

Este almíbar además de azúcar y agua, lleva canela y cardamomo. No puedo explicar el aroma embriagador que produce. La manera en que enriquece el sabor del café solo puedo describirla como fascinante por decir lo menos.

Así queda el almíbar de canela y cardamomo

No me gusta el café muy fuerte, porque después no duermo y paso la noche eléctrica 
limpiando, cocinando y/o webbeando
Café frío con especias [imprimir]
Es mejor preparar una jarra de café 
la noche anterior y refrigerarla 
para tenerla fría al día siguiente.



Café preparado (al gusto)
1/4 de taza de leche evaporada (o leche normal)

Para el almíbar de canela y cardamomo:
1/2 taza de agua
1/2 taza de azúcar
2 vainas de cardamomo
1 rama de canela

Instrucciones para el almíbar:
En una olla pequeña llevar al fuego el agua, el azúcar, la rama de canela y las semillas de cardamomo machacadas (el cardamomo tiene racimos de semillitas que deben ser extraídas y machacadas para que liberen todo su aroma)

Cuando el azúcar se disuelva, apagar la olla y dejar reposar con el cardamomo y la canela hasta que enfríe a temperatura ambiente.

Retirar la rama de canela y verter el almíbar en un recipiente. (se puede colar para retirar los restos de cardamomo, pero a mi me gustan, así que se las dejo). Reservar hasta su uso, tapado, en un lugar fresco.

Para el café helado:
Preparar una jarra de café según el gusto y dejar enfriar a temperatura ambiente. Luego llevar al refrigerador para que se enfríe (al menos 1 hora).

Para servir:
Servir el café frío en un vaso corto, añadir leche evaporada y endulzar con el almíbar (con dos cucharadas bastan)

Añadir cubitos de hielo o hielo picado si se desea.

Remover y disfrutar, solo o con buena compañía

Da para 4 vasos

Este café es realmente refrescante, yo aproveché de tomarlo acompañado de estos alfajores que me envió Andrea de Alfajor Uruguayo que por cierto, sabían a gloria (gracias Andrea estaban realmente buenos) vean la foto, qué lindos son:





Salud a todos y ¡larga vida al café!





El golfeado gigante que siempre has querido, pero no sabías que existía


Hoy traigo una receta que sorprenderá a más de uno. Y es que nos hemos acostumbrado a ver la vida de una manera y casi se nos hace imposible visualizarla de otra forma.

Para los venezolanos que me leen no hace falta explicación, pero para los que no son de aquí debo aclarar que El Golfeado (así con mayúsculas) es el señor de los panes dulces en mi país (o al menos de la región central). Nos gusta el sabor dulce del papelón, el anís y el queso de mano. Un golfeado no sería lo mismo sin esos tres ingredientes.

Aclarado este punto y volviendo con el tema de lo acostumbrados que estamos en hacer las cosas de una sola manera, se me ha ocurrido que esta masa puede utilizarse de muchas formas (ya tengo otras anotadas por ahí) y que esta es una buena oportunidad de abordar la panadería tradicional de una manera divertida y diferente, que se sale de lo acostumbrado y que seguramente hará sonreir a quien lo vea.


Y es que solo basta con ver la cara de cualquier niño cuando le ofreces un postre gigante para saber el tipo de alegría que produce, no es la sonrisa de ah! que bonito! es la sonrisa grande de la sorpresa, de lo inesperado y de la glotonería, y eso fue lo que sentí al ver semejante cosa saliendo de mi horno, sobre todo yo, que suelo preparar postres diminutos como este, este y este otro. Nada se compara con la alegría que produce un golfeadón. Aunque sepas que no podrás comértelo tu solo.

Aquí dejo un paso a paso que habla solito, me hubiera gustado ponerle un queso telita completo encima, de esos que miden 25 cm de diámetro. OHHH



Así se ve una vez enrollado



Golfeadón


Para el relleno:
Anís dulce en grano: 8 g 
Canela: 2 g
Papelón rallado: 115 g
Queso blanco duro rallado: 125 g
Mezclar todos los ingredientes en un recipiente y reservas hasta su uso.

Para el almibar (o melao):
Papelón rallado: 30 g
Agua: 15 g
Llevar al fuego en una olla pequeña hasta que el papelón se disuelva y espese un poco.


Para la masa:
Harina panadera: 400 g
Agua: 130 g
Levadura : 17 g ( 10 g si es levadura instantánea)
Sal: 2 g
Huevos: 50 g (1 huevo)
Azúcar: 110 g
Papelón líquido: 35 g
Mantequilla  o margarina a temperatura ambiente: 80 g
Leche en polvo: 15 g
Anís dulce en granos: 8 g
Esencia de anís: 3 g (1/2 cdita) [opcional]
Miel: 3 g
vainilla: 3 g

Indicaciones para la masa:
Combinar en un recipiente el agua, la vainilla, la esencia de anís, la miel. Disolver en el líquido el papelón y el azúcar (basta con calentar ligeramente el agua para ayudar a que los sólidos se disuelvan).

Incorporar en la amasadora (yo uso un ayudante de cocina Kitchen Aid) la harina, la mantequilla y el resto de los ingredientes (menos el anís en grano y la sal) con el agua de papelón.

Amasar a baja velocidad por 5 minutos hasta integrar todos los ingredientes, añadir la sal y el anís en grano y amasar 5 minutos mas hasta lograr una masa suave y esponjosa.

En una superficie enharinada estirar la masa con un rodillo hasta crear un rectángulo de 50x40 cm y de 7 mm de grosor (foto 1)

Pincelar con la mitad del almíbar hasta cubrir toda la superficie de la masa. Reservar la otra mitad del almíbar (foto 2)

Distribuir todo el relleno sobre la masa extendida (foto 3)

Con un cortador de pizza o cuchillo cortar tiras de 3 cm de ancho a lo largo de la masa (foto 4)

Enrollar cada tira una tras otra para crear un espirar hasta completar 3/4 del molde (fotos 5 y 6)

Colocar el resto del relleno sobre la superficie del enrollado.

Tapar con un paño de cocina limpio y dejar levar, en un lugar tibio,  por espacio de 2 horas.

Mientras tanto pre-calentar el horno a 190 grados centígrados.  Hornear el golfeadón 20 minutos. Con la ayuda de una brocha de cocina bañarlo con el resto del almíbar y agregar queso blanco rallado para adornar. Llevar al horno nuevamente 30 minutos más. Retirar del horno y dejar enfriar 5 minutos.

Nota: Si comienza a ponerse muy oscuro tapar el golfeado con una hoja de papel de aluminio para que no se queme (yo no lo hice y ya vieron el resultado un tanto -bastante- tostado)

Comer de inmediato acompañados de una buena tajada de queso (si es de mano mejor).

Al verlo, más de uno pensará que en efecto, era lo que siempre había deseado, solo que no sabia que existía. ¿verdad que si?