Pastel de Angel y resultado del sorteo

Primero lo primero, y para los que están ansiosos por saber quienes ganaron el sorteo de la semana pasada aquí van los resultados, no sin antes agradecerles sus hermosisimos comentarios, sus acertadas sugerencias y su sinceridad, a veces siento que se me pone la cara roja y aun me sorprende que más de uno siga mis recetas con tanta dedicación a traves de estos 4 años ¡4 años!!. Quisiera tener un regalo grandote para cada uno de Uds, a lo mejor se me ocurre algo un día de estos pero por ahora, aquí están las suertudas de la semana:

La ganadora de los mini-moldes para hornear fue la participante con el comentario No. 12, Angelica Berrios



Y la ganadora de las cazuelitas fue la participante con el comentario No. 32, Reyna quien dice no tener mucha suerte pero esta vez le ha tocado a ella.
Felicidades a ambas, ya nos pondremos en contacto para cuadrar el envío.

Y ahora con la receta del pastel de angel, un clásico de la pastelería estadunidense desde finales del siglo XIX que sorprende por su ligereza y color blanco, no es de extrañar que en su país de origen se le conozca como Angel Food Cake o comida de los angeles, y es que meterse un trozo de este bizcocho en la boca es como comerse una nubecita esponjosa, suave y ligera.

De Homemade

Esta torta es de tipo esponja en la que el efecto leudante lo realiza el aire contenido en las burbujas de las claras batidas (no lleva polvo de hornear, ni bicarbonato) por no llevar mantequilla ni yemas es sumamente ligero e ideal para los que están cuidando su peso o se encuentran en un régimen especial bajo en colesterol; sin embargo yo utilicé las yemas y la mantequilla que me ahorré en el pastel para realizar el "Lemon Curd" que ya había usado en otra receta y al que agregué un poco de queso crema, así que para mi no hubo ahorro calórico esta vez jajaja

De Homemade
De Homemade
La técnica es fundamental para que este pastel no se desplome: las claras deben estar batidas firmes (debe hacer picos firmes sin llegar a parecer espuma de lavadora) para sostener el peso de la harina, el molde no debe engrasarse ya que la mezcla debe sujetarse a las paredes para ayudarla a crecer y debe voltearse apenas sale del horno (en su molde) para que al enfriar mantenga la altura necesaria, en fin, se trata de la eterna lucha contra la gravedad (las que tienen más de 40 sabrán a lo que me refiero)

Pastel de Angel
Ingredientes:
1/2 taza de harina todo uso
la ralladura de 1/2 limón
6 claras de huevo a temperatura ambiente
1 pizca de sal
1/2 cdita. de cremor tártaro*
1 taza de azúcar glass (extrafino)


*el cremor tártaro es un estabilizante para las claras de huevo, ayuda a mantenerlas firmes


Instrucciones:
Pre-calentar el horno a 170 grados centígrados

Cernir la harina y anadir la ralladura de limón. Reservar

Poner las claras de huevo, la sal y el cremor tártaro en un tazón grande y batir hasta que se formen picos duros pero de aspecto húmedo. Poco a poco, añadir el azúcar extrafino, una cucharada a la vez, y continuar batiendo por 1 a 2 minutos.

Añadir poco a poco la harina cernida con una cuchara de metal y con movimientos envolventes integrar en la mezcla de merengue (importante no batir muy fuerte para que la mezcla no pierda aire).

Verter la mezcla en un molde de aro de 20 cm (8-pulgadas)  de diámetro (sin engrasar). Hornear hasta que el pastel haya crecido, se torne dorado y al introducir un palillo salga seco, de 40 a 50 minutos.

De inmediato voltear el molde boca abajo sobre sus patitas o sobre una rejilla y dejar enfriar por completo.

Servir con compota de frutas, o como yo en este caso con curd de limón y queso crema

Da para 8 porciones

De Homemade

El gato goloso está de estreno

Estos últimos meses hemos estado tan inmersos en el tema electoral que ha sido realmente difícil concentrarse en otra cosa. Independientemente de los resultados la vida continúa y es hora de seguir adelante con mis asuntos, indiscutiblemente todo esto que está ocurriendo en mi país ha sido propicio para meditar sobre mi futuro y el de mi familia, sobre lo que estoy dispuesta a hacer para mejorar mi calidad de vida y sobre los cambios que inevitablemente se van a producir en un futuro, espero que cercano.

Pero en todo este tiempo no me he mantenido ociosa, mientras tanto he estado trabajando en la nueva plantilla de este blog aun cuando no domino un pepino de códigos, programación y mucho menos diseño gráfico; sin embargo estoy bastante orgullosa del resultado y aunque no tengo logo oficial me he aprovechado de una ilustración que el artista Théophile  Steinlen  (1859-1923) realizó en 1896 para el cabaret parisino Le Chat Noir, espero que Steinlen donde sea que se encuentre no se moleste conmigo viendo lo que hice con su maravillosa ilustración.

También he remozado mi portafolio fotográfico sobre comida y livestyle (ahora que terminé, después de año y medio mi Diplomado en fotografía) y estoy por imprimir algunas postales para ofrecer a algunos clientes potenciales interesados en mi trabajo fotográfico.

Y para los que se preguntan qué ha pasado con mi proyecto de mudanza les comunico que aun está en proceso, que cada día falta menos, y que ya compramos unos pocos muebles para ir "colonizando" el espacio, aun no se por donde empezar a mudarme pero estoy  haciendo inventario de todos los peroles que me llevo y de los que no, de los que voy a vender, a regalar y a botar. Haciendo limpieza me he encontrado con cosas que ni recordaba que tenía o que tengo repetidas, así que he decidido ofrecer a los que aun me leen un par de regalos que hace tiempo guardaba y que ni si quiera han sido estrenados, se trata de este juego de mini-moldes para hornear:


y de un par de pequeñas cazuelitas refractarias, una naranja y una verde (ya se, las de las foto obviamente están usadas, pero las que tengo para ofrecer me sobran ya que tengo tres juegos y solo he utilizado dos)



Así que si vives en Venezuela y eres uno de esos lectores fieles o estás aquí por carambolas del destino, deja un comentario en esta entrada indicando qué opinas del nuevo look de este blog (aunque no te guste)  y qué regalo preferirías.  Al final de la semana que viene hacemos el sorteo ¿si va?


Coffeecake de nueces y chocolate


Hoy al fin me he sentado en el computador, esto de renovar el apartamento consume mas tiempo, esfuerzo y dinero de lo que esperaba. He tratado desesperadamente de que las cosas avancen más rápido pero lo cierto es que damos tres pasos hacia adelante y dos pasos hacia atrás (aquí podría hacer una lista interminable de traspiés y contratiempos pero no quiero aburrir a nadie con tanto fastidio). En resumen estoy cansada, molesta y frustrada sabiendo que lo que debería ser mi casa se parece más bien a un campo de batalla, que no consigo mano de obra calificada, que no nos alcanza el dinero para más nada y que mis planes de mudanza se ven cada día mas lejanos.


Algunos dirán que soy impaciente pero cualquiera se deprime tan solo con ver cosas  como está:



Por eso hoy me he tomado el día y he vuelto a la cocina a preparar mis bizcochos a ver si dejo de pensar tanto en eso y me ocupo en otra cosa. Cocinar me relaja, pero tomar fotos lo hace aun más, la fotografía me transporta a otro lugar y me hace sentir bien aunque el resultado no sea nada de otro mundo.


Y ahora a la receta: esta vez traigo un clásico coffeecake con nueces y chocolate, nada de cremas con mantequilla ni adornos con masa flexible, solo el sabor del chocolate amargo y el crujir las nueces tostadas sostenidas por un bizcocho ligero de color dorado. La superficie es tosca y se parece más bien la de Marte: llena de rocas, piedras y arena.




Y para los que no lo saben este bizcocho se llama así porque se acompaña usualmente con el café del desayuno o de la tarde y no porque entre sus ingredientes lleve café (aunque podría llevarlo si así se desea). No pude dejar de sonreír al ver que alguien se quejaba señalando "pero ¿dónde está el café en esta receta?".

 Esta receta lleva buttermilk, pero como aquí eso no existe y me mirarían feo (nuevamente) si intento pedirlo en el supermercado, lo sustituyo por leche con vinagre que es "equivalente" y da muy buenos resultados.

Ingredientes:
1 taza de leche
1 Cda. de vinagre blanco
250 g (2 tazas)de harina todo uso
1 Cdita. de polvo de hornear
1/2 cdita. de bicarbonato
1/2 cdita. de sal
90 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
200 g (1 taza) de azúcar blanca
2 huevos a temperatura ambiente
1 Cda. de escencia de vainilla

 Para el streusel:
1 taza de nueces tostadas y troceadas
1 taza de chispas de chocolate amargo
1/4 de taza de azúcar blanca

Instrucciones:
Pre-calentar el horno a 180 grados centígrados. Enmantequillar y enharinar un molde de aro de 23 cm

Para el streusel:
Mezclar en un recipiente las nueces tostadas, las chispas de chocolate y el azúcar. Reservar hasta su uso.

Para el coffeecake:
Añadir el vinagre a la taza de leche y dejar reposar hasta su uso.

Cernir la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal. Reservar

En una batidora acremar la mantequilla y el azúcar hasta que la mezcla aclare y se torne esponjosa (2 minutos aproximadamente)

Añadir los huevos e integrar bien a la mezcla.Incorporar la vainilla

A baja velocidad agregar la harina cernida en tres parte alternando con la leche.

Colocar la mitad de la mezcla en un recipiente de aro. Añadir la mitad del streusel, agregar el resto de la mezcla y cubrir la superficie con la otra mitad del streusel.

Hornear de 40 a 45 minutos o hasta que al insertar un palillo ésta salga limpio.

Dejar enfriar al menos 20 minutos antes de desmoldar.





Pavlova y esperando nueva casa

He soñado no una sino mil veces en vivir en un lugar lleno de luz, con espacios abiertos, materiales nobles, una bonita vista y una terraza para tomar café en las tardes y hablar cosas importantísimas en tono de secreto. Donde pueda cocinar a gusto y tomar mis fotos sin tener que trasladarme hacia otra habitación para conseguir un rayo de luz natural y donde no tenga necesidad de limpiar y ordenar más de lo estrictamente necesario.

Algo que en principio parecía no existir y luego de 10 años te encuentras con que sí, si existe y sí, si podríamos costearlo si dejamos de viajar en vacaciones, si olvidamos cambiar de auto por unos cuantos años, si invertimos todo lo que poseemos, si incluimos todo lo que hemos ahorrado en mas de 15 años de trabajo, si nos sacrificamos un poco más...

Ese lugar existe y aun no puedo creer que sea nuestro, después de 3 años de retraso en la obra, incontables traspies y una lucha de 9 meses con la burocracia de los bancos para conseguir un crédito, finalmente puedo decir que somos dueños de este pequeño apartamento tipo Loft:


Así son las áreas comunes, no aptas para los que sufren de vértigo (yo todavía no me atrevo a mirar para abajo pero disimulo mientras me sujeto firmemente a la baranda)

Los trabajos interminables, no veo el día en que acaben

Algunas vistas del interior y exterior de la pecerita


Aun falta mucho por hacer y a veces siento que damos dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás, pero por ahora sueño con estar ahí, usar mi cocina no solo para mi  y recibir a mis allegados mientras la brisa mece la copa del bucare que se asoma por la terraza.

Y como hoy estoy contenta he decidido publicar esta receta, el primer postre que aprendí a hacer de niña fue precisamente este (o algo muy parecido) en aquella época batía las claras con tenedor hasta que dejaba de sentir el brazo, al invertir el recipiente la mezcla debía permanecer inmóvil, luego al horno a cualquier temperatura imposible haciendo que los suspiros salieran, la mayoría de las veces, quemados o demasiado tostados. Nunca se me ocurrió añadirles crema ni frutas y por lo general eran tan secos que al llevarlos a la boca parecía que estaba comiendo un pedazo de tiza. Pero yo era feliz y no lo sabía porque después de probar una verdadera pavlova los suspiros nunca más volvieron a ser lo mismo.

Pero los años de comer tiza quedaron atrás y recién ahora comprendo que con los merengues el secreto es la paciencia: un horno a baja temperatura, control cada 10 minutos y dejarlos enfriar dentro del horno para que no se cuarteen, me gustan ni muy secos ni muy blandos y cuanto más blancos mejor. Acompañados con crema y alguna fruta de temporada son simplemente maravillosos.



Ingredientes:
4 claras de huevo a temperatura ambiente
1 pizca de sal
170 g de azúcar blanca
15 g de fécula de maíz (maizina)
Para decorar:
Crema batida (queso crema o crema pastelera también sirven)
Pulpa de parchita (fruta de la pasión, maracuyá)
Azúcar glass
Frutas de temporada (pueden ser fresas, moras, mango, melocotones en almíbar o incluso kiwi)

Instrucciones:
Pre-calentar el horno a 110 grados centígrados

Colocar papel encerado y aceitado o una lámina de silicona (silpat) sobre una bandeja de horno

En una batidora eléctrica batir las claras con la pizca de sal, añadir gradualmente el azúcar hasta que el merengue se torne brillante y firme.

Incorporar la fécula tamizada lentamente con movimientos envolventes mezclando con una espátula de goma.

Con la ayuda de dos cucharillas formar las pavlovas sobre el papel encerado o el silpat. (dos medianas o cuatro individuales)

Hornear por 30 minutos o hasta que los merengues estén firmes al tacto.

Apagar el horno y dejar enfriar las pavlovas dentro hasta que lleguen a temperatura ambiente.

Retirar de la bandeja y guardar en un contenedor cerrado a temperatura ambiente hasta el momento de servir.

Preparar la crema batida endulzada al gusto con azúcar glass y pulpa de parchita y añadir las frutas de temporada.







Comiendo fuera: Festival Gourmet Internacional



Ya están a punto de encenderse los fogones para la Segunda edición del Festival Gourmet Internacional a realizarse del 12 al 15 de este mes en el Centro Internacional de Exposiciones de Caracas, CIEC. En esta oportunidad el talento venezolano se hace presente con la participación de reconocidos chefs (Edgar Leal, Alonso Nuñez, Chucho Rojas, entre otros) que apuestan por los sabores autóctonos con el uso de productos locales ofreciendo ponencias sobre diversos temas.

Esta es una excelente oportunidad para conocer y profundizar más sobre nuestros sabores, aprenderemos sobre carnes venezolanas, conoceremos sobre sales de producción local, probaremos esos quesos que nos encantan (telita, guayanes, de mano, entre otros) sabremos algo sobre ingredientes de Amazonas que particularmente rara vez he oído nombrar (pijiguao, túpiro,manaca, cocura, seje, copoazú, guayaba arazá) y por su puesto no faltará la presencia de la yuca, el coco y el aroma inconfundible del chocolate y el ají.

Por su puesto, no podía faltar a la cita la presencia de emprendedores artesanales, que afortunadamente aumenta cada vez más: dulces de batata, picantes de ají, mermeladas, miel y quesos de cabra, podrán ser adquiridos. También estarán algunos comercios de consumo masivo, venta de artículos especializados para chef y cocineros, vinos, cervezas, jamones curados, entre otros.

Y para cerrar con broche de oro, Chile, en su condición de país invitado a la segunda edición del Festival, protagonizará la agenda con diversidad de productos y personalidades de renombre: Rodolfo Guzmán, chef de Boragó, quien defenderá lo que él llama “Cocina endémica” y Matías Palomo, chef de Sukalde, quien dará a conocer las “Joyas gastronómicas”, que esconde su país en toda su extensión.




El Chef Rodolfo Guzmán, no sé qué provoca más: si comerse sus preparaciones o comérselo a él


El Chef Matias Palomo con una de sus creaciones extrañas y que me encantaría probar.


Así que ya lo saben del 12 al 15 de julio: charlas, conversatorios, degustaciones, catas (de vino, agua, chocolate, aceites de oliva y hasta sal) y la participación de más de 50 empresas se darán cita en los 4 mil metros cuadrados de área expositora de CIEC para recibir a los curiosos amantes de la gastronomía con hambre de conocer, de aprender y de hacer algo diferente en esta ciudad loca.

Para más información sobre entradas y actividades consulta aquí.

Nota: El CIEC está situado al este de la ciudad de Caracas, en el Centro Rental de la Universidad Metropolitana y cuenta con estacionamiento.

Ponquesitos de banana, mantequilla de maní y chocolate


En mi cocina quedaba un par de bananas suicidas esta semana y antes de que se lanzaran al vacío decidí incluirlas en esta receta.

No soporto ver cómo se pierde la comida, en especial las frutas, las imagino creciendo al sol, siendo cosechadas y transportadas por manos trabajadoras, arregladas en los estantes de los supermercados para terminar en mi casa madurándose, listas para ser comidas, turgentes, hermosas y fragantes. "Cómeme" me repiten cada mañana cuando entro a la cocina. No es de extrañar entonces que decidan tirarse al vacío tristes por no haberlas aprovechado en su momento y eso me causa un sentimiento de culpa terrible, sobretodo sabiendo que hay miles de personas en el mundo que agradecerían de corazón el poder llevarse un bocado de comida a la boca.

Por eso me he propuesto no desperdiciar nada y comprar solo lo necesario para la semana (aunque el verdulero me vea raro por comprar dos tomates, una rama de célery ó 4 cambures) y cuando veo que el tiempo apremia y ya no les queda mucho de vida termino haciendo cosas como las que ven aquí.


De Homemade

Se trata de mi típico banana bread cuya receta modifiqué para incluir mantequilla de maní y una gruesa barra de chocolate super extra amargo ¿qué cuantas calorías tiene? no lo sé ni me importa, pero probablemente sean suficientes para mantenerme en pie todo un día. Lo bueno es que no son muy dulces y su tamaño pequeño los hace más fáciles de compartir y de llevar. Ideales para esos días en que el hambre aprieta.

Ingredientes:
180 g de harina todo uso
1 cdita. de polvo de hornear
1/2 cdita. de canela en polvo
1 pizca de sal
3 huevos
170 g de papelón* granulado (o azúcar morena)
50 g de mantequilla de maní
100 g de mantequilla sin sal fundida
2 bananas grandes muuuy maduras hechas puré
Chocolate amargo en barra (yo utilizo El Rey 70% cacao)

*tambien se le conoce como panela, piloncillo, raspadura, rapadura, atado dulce, tapa de dulce, chancaca, empanizao o panocha


Instrucciones:

Pre-calentar el horno a 180 grados centígrados
Preparar una bandeja de 12 ponquesitos (magdalenas) medianos Cernir juntos la harina, el polvo de hornear, la canela y la sal en un recipiente grande.
Batir los huevos, el papelón granulado y la mantequilla de maní con un batidor de mano hasta que la mezcla gane volumen y se torne espesa.
Añadir a los huevos la mezcla de harina poco a poco, alternando con la  mantequilla fundida. Incorporar las bananas y mezclar lentamente hasta integrar todo.
Llenar los moldes de ponqué o de magdalenas hasta alcanzar las 3/4 partes de su altura (no llenar por completo). Trocear el chocolate y colocarlo sobre la mezcla.
Hornear por espacio de de 25 minutos o hasta que al insertar un palillo éste salga seco
Dejar enfriar 15 minutos antes de desmoldar

De Homemade

Me encanta esa apariencia tosca y medio cavernícola que le dan los trozos de chocolate, a algunos les parecerá que es mucho con demasiado pero ¡qué importa! son simplemente maravillosos.

Nota: el chocolate amargo también puede sustituirse por el de leche

Tabla de equivalencias para cocina

Ufff, tiempo sin escribir en mi viejo blog. A manera de excusa conmigo misma me consuela ver que he dejado al menos un post en borrador por cada mes que he dejado de escribir. Los acontecimientos a veces se abalanzan sobre nosotros justo cuando estamos más distraídos y mirando para otro lado, y como una ola gigante que arrasa, nos tumba y nos jamaquea nos deja mareados mirando para otro lado tratando de identificar donde es arriba y abajo. Así me pasó más de una vez en la playa y así me ha estado pasando en estos últimos meses.

Pero se cierran algunos ciclos y otros apenas comienzan a asomarse, otros han sido como una montaña rusa que cuando pienso que ya va a detenerse se precipita nuevamente hacia una caída vertiginosa. ¿Que en qué he estado ocupando mi tiempo? en terminar mi Diplomado de fotografía (con portafolio y exposición incluida) en comprar un nuevo apartamento (y equiparlo sin mucho dinero) en crear un nuevo negocio, en ordenar mis archivos fotográficos y perderlos y luego volverlos a recuperar y en llevar a mi gato al veterinario (cosa que me estresa más que cualquier cosa por los antecedentes delictivos que el minino posee)... Se dice rápido pero cómo ocupa el tiempo!!

Y aunque hoy no hay receta en este gato goloso quiero mostrar qué hacer con algo que compartí hace tiempo por facebook. Se trata de esta tabla de conversiones que todos debemos tener cerca porque con tanta información proveniente de todas partes del mundo (gracias Internet, te amo) siempre nos encontramos con recetas en libras, gramos, onzas, tazas, mililitros, etc. por lo que nunca sabemos cuanto equivale una cosa en otro sistema de medidas.


Y qué manera de tener una tabla de conversión más cerca que imprimiendola sobre el delantal? ¿verdad que queda genial? usualmente la tenía pegada en la parte interior de una de las puertas del gabinete de cocina, pero esto es mucho más inmediato ¿cierto?


Lo imprimí al revés para que sea fácil de leer al tomarlo con ambas manos

Aquí dejo el archivo para que lo bajen, lo regalen o hagan como yo y lo impriman sobre su delantal.


Monkey Bread o pan de mono



No sé porque este pan de mono (o Monkey bread) es prácticamente desconocido fuera de Norteamericana, yo le tengo el ojo puesto desde hace años, principalmente por su forma graciosa y tosca que recuerda a La Mole (el de Los cuatro Fantásticos ¿alguien lo recuerda?) invita a ser comido con las manos y a chuparnos luego los dedos, recordándonos que las mejores cosas de la vida están precisamente, en las menos complicadas.

Me encantan esas recetas que se disfrutan desde el principio: preparar la masa, dejar que leve, marcar las secciones y formar las bolitas, es una actividad que invita a ser realizada en compañía, con una amig@, con los niños o como en mi caso, con mi querida hermana. Jugar con masa nos transporta inmediatamente a los días de la escuela, cuando todo era diversión y las preocupaciones propias de la vida moderna ni si quiera asomaban en el panorama.



Esta receta la tomé del libro Baked Explorations: Classic American Desserts Reinvented, cuyo diseño sinceramente es uno de los más hermosos que he visto y con las fotografías extraordinarias de Tina Rupp que dan envidia de lo puro lindas que son (aquí su portafolio para que vean que no miento). He preparado la receta tal como aparece en el libro pero sin azúcar morena porque aquí se extinguió como lo hicieron los dinosaurios y ya casi nadie recuerda cómo sabía [snif snif].

Ingredientes para la masa:
1 1/4 de taza de leche entera
2 cditas. de levadura fresca
4 tazas de harina todo uso
5 Cdas. de azúcar
1 cdita. de sal
1 huevo
5 Cdas. de mantequilla sin sal fundida

Para cubrir las bolitas:
1 1/4 taza de azúcar morena (yo usé papelón)
2 cditas. de canela en polvo
1/2 taza (100 g) de mantequilla fundida a temperatura ambiente

Instrucciones:
Generosamente cubrir un molde de aro con aceite en aerosol
Disolver la levadura en la leche tibia.
En una batidora de fuerza con el aditamento de "k" combinar la harina, el azúcar y la sal
Añadir el huevo ligeramente batido
Con la batidora a velocidad baja, añadir la leche y mezclar. Agregar lentamente la mantequilla fundida hasta que la masa se una.
Cambiar el aditamento por el de gancho y amasar hasta obtener una masa suave y elástica (5 a 10 minutos)
Formar una bola y dejar reposar la masa cubierta con un paño, en un recipiente aceitado por 1 hora o hasta que duplique su volumen

Cubrir una bandeja con papel encerado.

Desinflar la masa con el puño, estirarla en una superficie plana formando un circulo de 20 cm aproximadamente. (creo que mejor sería en forma cuadrada). Usando un cuchillo afilado cortar trozos de masa de 3 a 4 cm por lado. Formar bolitas con las manos y depositarlas en la bandeja (deben salir aproximadamente 60). Cubrir las bolitas con plástico adherente sin apretar mucho.

Para la cobertura:
Mezclar el azúcar con la canela. Colocar la mantequilla fundida en un recipiente aparte.
Sumergir cada bolita en la mantequilla dejando que escurra cada vez. Pasar la bolita por el azúcar con canela y depositarla en el recipiente de aro. Crear varias capas colocando las bolitas de masa como si se tratara de una pared de ladrillos.

Tapar el molde de aro con plástico y dejar reposar el pan en un lugar cálido por 1 hora o hasta que las bolitas hayan duplicado su volumen.

Pre-calentar el horno a 180 grados C. Retirar el plástico y hornear hasta que la capa superior se torne dorada y la capa de caramelo burbujee en la superficie alrededor de los bordes. 30 minutos aproximadamente.

Retirar del horno y dejar enfriar por 5 minutos, luego voltear directamente sobre un plato y servir tibio.Si sobra (cosa que dudo) simplemente recalentar en el horno hasta que se entibie.

Nota del autor: este es un postre que no requiere ninguna cobertura debido a su dulzor. Además debe comerse tibio. También puede guardarse preparado para hornear en la nevera o en el congelador. Dejar que la masa se ponga a temperatura ambiente antes de hornear y listo!



Lo mejor es sacarlo del horno, voltearlo tibio y comerlo enseguida (eso sí, con las manos, nada de usar cuchillo para este pan) con una taza de café y en buena compañía. Seguro no durará mucho en la mesa, pero si queda algo recomiendo recalentarlo un poco para terminarlo como se debe.

Ganadores del sorteo "Para perder el tiempo"

Y bien, hora de anunciar a los ganadores de los mini calendarios, la verdad dejaron comentarios tan lindos que me gustaría regalar un calendario a cada uno, pero ya sabemos que eso no es posible (no al menos hasta que me gane la lotería).

Las tres personas ganadoras fueron seleccionadas a través random.org, los comentarios cuyo número coincidió con los generados por la herramienta ganaron



Las personas ganadoras son Nany (comentario 8), Tibalda T (comentario 31)  y Ely (comentario 48). Por favor, necesito que Nany y Ely se pongan en contacto conmigo para coordinar el envío. Mi correo es mavele[arroba]gmail[punto]com





Gracias a todos por participar y ¡suerte para la próxima!


¡Felíz semana!

Arepitas dulces de anís

El gato goloso-Arepitas de anis dulces


Hay cosas en la vida que pueden esperar: dejarse crecer el cabello, esperar la llegada del invierno, inscribirnos en el gimnasio... pero hay otras que sencillamente no pueden. Las arepitas dulces son unas de ellas, deben ser hechas en el momento de comerlas, se debe tener la mesa lista con los manteles, los platos, el café con leche, la mantequilla y el queso. Todos sentados y con las manos limpias y la servilleta metida por el cuello de la pijama. Prohibido esperar a que se enfríen porque se pondrán blandas, se desinflarán y ya nada será lo mismo.

Roscón de Reyes



No quería dejar pasar otro año sin hacer un roscón o rosca de Reyes.

Aquí en Venezuela no es común celebrar el día de Reyes de manera especial (al menos para los que no tenemos familia española) los niños ya recibieron sus regalos del "Niño Jesús" o "Santa" el 24 en la noche.

Sería lindo celebrar esta tradición como en España y recibir juguetes también en esta fecha, pero a estas alturas del año aquí más bien la gente anda pelando (es decir que ya nos gastamos todo el dinero disponible en diciembre) además, nos sentimos culpables por haber engordado unos cuantos kilos (yo no pero muchos que conozco sí) y aún no se han terminado todas las hallacas que quedan en la nevera (¡por Dios! ¡hasta cuando durarán?!). Con todo y eso sí es común conseguir la tradicional rosca en todas las panaderías, aunque no se si la celebración que la acompaña se hace, al menos en mi casa no :(

Personalmente no me gustaba mucho la rosca comprada en panadería, la masa normalmente estaba seca y dura y por fuera suelen tener demasiado dulce para mi gusto, por eso decidí hacerla en casa y estoy felíz porque para ser mi primera vez, el pancito no ha quedado nada mal. Una miga suavecita y esponjosa, no muy dulce y con el ese aroma especial que le da el agua de azahar. Fabulosa.





Definitivamente un pan festivo que volveré a repetir hasta que los Reyes magos crucen el charco y decidan visitarme.

Ingredientes para la masa madre:
120 g de harina de fuerza
60 g de leche líquida
2 g de levadura en polvo instantánea

Ingredientes para la rosca:
225 g de harina de fuerza
2 huevos
80 g de azúcar
10 g de levadura en polvo instantánea
25 g de leche
2 cdas de agua de azahar
la ralladura de una naranja
6 g de sal
45 g de margarina o mantequilla sin sal a temperatura ambiente

Para el adorno:
1 huevo batido para barnizar
azúcar humedecida con unas gotas de agua
frutas confitadas
nueces
cerezas marrasquino
crema batida (opcional)

Instrucciones:
Para la masa madre combinar la harina, la leche y la levadura, amasar hasta que se integren los ingredientes. Tapar en un recipiente con un paño y dejar levar hasta que duplique su tamaño (al menos 2 horas)

Para el Roscón:
Combinar todos los ingredientes menos la mantequilla en una procesadora con gancho de amasar (yo utilizo una Kitchen Aid), mezclar hasta combinar bien todos los ingredientes y amasar hasta que se torne homogenea y elástica. Agregar la masa madre y amasar hasta que se integren.

Con la procesadora en la velocidad más baja, agregar poco a poco la mantequilla hasta integrar bien con la masa. Una vez integrada aumentar la velocidad a 2 y amasar por espacio de 2 minutos para desarrollar el glutén (la masa debe quedar suave y muy elástica)

Colocar la masa en un recipiente ligeramente aceitado, dejar reposar tapada por 1:30 horas o hasta que duplique su tamaño. Desgasificar la masa con el puño de la mano y volteara, colocar nuevamente en el recipiente y dejar reposar otra hora y media hasta que duplique su tamaño.

Extraer la masa del recipiente y forma una bola compacta. Dejar que repose tapada con un paño unos 10 minutos.

Formar la rosca abriendo un agujero en el medio de la masa con la ayuda de los dedos, colocar la rosca sobre una bandeja engrasada y dejar levar tapada con un paño hasta que duplique su volumen (1 hora mas o menos). Para evitar que el orificio central se cierre yo coloco una lata vacía o una bola de papel de aluminio en el centro.

Mientras tanto pre-calentar el horno a 200 grados centígrados.

Cuando la rosca esté lista para ir al horno pintar suavemente con el huevo batido, colocar las frutas (yo utilicé higos en conserva era lo único que tenía a mano pero me puede utilizarse cualquier fruta de su agrado) nueces y guindas, espolvorear con azúcar húmeda.

Llevar al horno 10 minutos, transcurrido ese tiempo bajar la temperatura a 180 grados y hornear por 20 minutos más, si la rosca comienza a oscurecerse muy pronto, taparla con una hoja de papel de aluminio para evitar que se queme.

Sacar del horno, dejar enfriar y agregar la crema batida. También puede abrirse a la mitad y rellenarla con crema batida o pastelera.

Da para una rosca grande

PD: para los que tienen tiempo sin visitar El gato goloso, sepan que aún están a tiempo de llevarse un mini calendario. La info aquí


Sorteo para perder el tiempo

Como sabrán, adoro procrastinar, me encanta perder el tiempo imaginando cosas ricas qué comer, soñando con lugares hermosos que visitar y acumulando infinidad de cosas que llaman mi atención (afortunadamente existe Pinterest) otra cosa en la que ocupo mi tiempo libre (y mi tiempo no tan libre, de eso se trata la procrastinación) es pensando cómo hacer que las cosas que me gustan perduren en el tiempo y en mi memoria, y es que a veces creo que tengo una memoria RAM de 512 Kb en mi cabeza, una memoria que no alcanza para nada porque a las pocas horas mis recuerdos se han evaporado como se evapora el agua de la olla para la pasta que tengo en la cocina.

Así que para recordar lo que más me ha gustado de El gato goloso, me he diseñado un mini calendario de escritorio, he tenido que hacerlo desde cero porque no conseguí ningún formato que me gustara y que contemplara los feriados de Venezuela. Pensaba imprimir algunos y regalarlos, pero como siempre, lo dejé para última hora porque estaba "ocupada" en otras cosas menos importantes.



Pero si alguno de mis lectores está interesado y vive en Venezuela cualquier parte, puedo rifar un par de ellos. Solo debes dejar un comentario en esta entrada diciendo en qué te gusta perder el tiempo y en un par de semanas (el 15 de enero para ser exactos) hago un sorteo para seleccionar a los felices afortunados.

¡Ah! y el envío corre por mi cuenta.

Felíz semana y a procrastinar se ha dicho!!