Comiendo afuera: Keik



A veces esta vida es como una montaña rusa...pero no como las de Orlando, espaciales, limpiecitas, hidráulicas, futuristas, sino como las del siglo antepasado: de madera y con carritos que dan tumbos de un lado para otro y que hacen taca-taca-taca y te dejan con dolor de espalda y en el coxis de tanto jamaqueo.

Así han sido estás últimas semanas y aunque las cosas están lejos de arreglarse ya por lo menos estoy resignada a lo que va a pasar, por eso decidí no amargarme si me reciben o no los papeles para un crédito hipotecario o si me falta tal o cual documento o si me mudo o no me mudo. Esta vida es muy corta como para preocuparse por adelantado y hay otras cosas importantes que también merecen nuestra atención.

Así que el pasado fin de semana tomamos nuestros maletas y nos largamos a Margarita a un compromiso con amigos muy queridos. Le dejamos las llaves de la casa a la vecina para que cuidara al gato (cosa que ya no podré hacer porque el ingrato tuvo la desfachatez de morderla y de dejarle el brazo morado grrrr) y tuve la oportunidad de visitar uno de los lugares más bonitos que haya conocido: se trata de Keik una ponquesitería-cafetería hermosa, creada por un grupo de jóvenes que apuestan por su país en medio de una profunda crisis económica, que ofrecen calidad, cuidan la presentación y saben cómo complacer a un paladar ansioso por probar cosas buenas.


Aquí estoy conversandito con Ma. Alejandra Chef pastelero de Keik

Gilmar y Maria Alejandra Cobarrubia y su esposo son los encargados de la elaboración de los productos: cupcakes rellenos (cocada, limón, bombom, crocante praline entre otros) pancitos (golfeados, jalá, brioches y más) smoothies (a base de helado, yogurt o frutas) y diferentes tipos de café forman parte de la oferta ofrecida por Keik.



Vean qué maravilla de cupcakes, son divinos

Tuve oportunidad de probar varios de sus cupcakes y de sus panes y no puedo dejar de sentirme triste sabiendo que no tienen sucursal en Caracas; sin embargo es una razón más además de las playas, la comida del mar y la gente amable, para regresar a la Isla una y otra vez, y aunque el carrito de la vida se empecine en darnos golpes en el trasero y en la espalda siempre podemos encontrar refugio chismoseando conversando con amig@s, saboreando ponquesitos divinos, deleitandonos con buenos panes y sumergiendonos en una taza de café o en un magnifico smoothie helado.


Algunos de los pancitos elaborados por Gilmar, Chef Panadero. Son tan lindos que da lástima comerselos

Keik se encuentra en Pampatar, Calle Maneiro, C.G. Galerías Primus, PB y abren de 9:00 am a 9:00 pm todos los días menos los martes

Galletas de choco-maní

El gato goloso-galletas de mani y chispas de chocolate

Al probar estas galletas entendemos porque los niños pasan por una etapa donde se resisten a compartir sus cosas. Las preparé para ofrecerlas a unos amigos que me visitaron el fin de semana pasado, les ofrecí y les regalé una bolsita llena para el viaje, y el resto las he guardado cuidadosamente en un recipiente hermético de vidrio.