Galletas de chocolate para regalar



Después de haber probado estas galletas la vida ya no será lo mismo. Las hice por dos razones: la primera como presente para unos amigos muy queridos y la segunda porque me tenía que sacar la espina, y es que probé una "parecida" en chip-a-cookie de Boleíta Center que sinceramente me dieron ganas de llorar...pero de rabia porque aunque la apariencia no lo decía estaba vieja, dura y reseca ¿cómo se les ocurre ofrecer algo así a los clientes?¿es que ya nadie hace las cosas con ética? hay cosas en el mundo de la cocina que no se pueden controlar, pero ofrecer un producto rancio no tiene excusa, si tienes tres semanas viendo una galleta dando vueltas en el estante ¿no te parece que ya es hora de botarla??. Ya es la segunda vez que me pasa con esta gente y también la última porque lo que soy yo, no vuelvo a comprarles más nunca!

Muy bien, ya me saqué la espina, me siento mejor y prometo no hablar más del desagradable asunto.

Volvamos a la Navidad y a las cosas agradables de la vida, he dicho que la vida ya no será la misma porque en realidad dudo que pueda conseguir en algún establecimiento de este país algo que se les parezca, estas galletas en realidad son como brownies con forma de galleta: suaves y algo esponjosas, no muy dulces y eso sí, con un sabor pronunciado a chocolate. Lo mejor es encontrarse esos trozos de chocolate entero, medio blandos y amargos que te manchan los dientes y que al sonreir te hacen ver como un perfecto tonto. Yo no le hecho aún, pero tengo planes para comerlas remojadas en leche fría mientras veo películas romanticonas (como el Diario de Briget Jones que me encanta) o algún especial navideño.



Es mejor usar ingredientes de calidad como un buen chocolate (si es 70% mejor) y mantequilla de verdad (no margarina). Para garantizar el sabor delicioso de las almendras es mejor tostarlas con anterioridad hasta que queden con algo de color, a las mias les faltó unos un poquito más para que desarrollaran todo su color y su sabor. Y ahora a la receta:



Ingredientes:
240 g de chocolate amargo, picado
4 cucharadas de mantequilla sin sal
2/3 taza de harina
1/2 cucharadita de polvo para hornear
1/2 cucharadita de sal
2 huevos grandes
3/4 taza de azúcar
1 cucharadita de extracto de vainilla
2 tabletas de chocolate amargo de 80g c/u (tambien puede ser de leche si no te gusta tan amargo)
Almendras tostadas para decorar

Instrucciones:
Fundir el chocolate junto con la mantequilla en un baño de María suave(sin que el agua borbotee). Dejar enfriar ligeramente y reservar

En un tazón, mezclar la harina, el polvo de hornear y la sal.

En otro tazón, batir los huevos, el azúcar y la vainilla hasta que esté suave y esponjosa. Añadir el chocolate derretido sin dejar de mezclar. Agregar la mezcla de harina hasta que apenas estén combinados. La mezcla quedará un tanto líquida.

Refrigerar la mezcla 15 minutos en el congelador o 30 minutos en el refrigerador. Mientras se enfría la mezcla precalentar el horno a 180 grados centígrados.

En una bandeja de horno enmantequillada (yo utilizo una lámina de silicón Silpat) colocar cucharadas de la mezcla (una cdita. aproximadamente por galleta), agregar trozos de chocolate enteros y almendras tostadas. Hornear hasta que las galletas se vean brillantes y cuarteadas, pero suave en los centros, de 12 a 15 minutos. Dejar enfriar en las bandejas para hornear 10 minutos, transferir a una rejilla para enfriar completamente.

Una vez enfriadas por completo conservar en un recipiente o lata hermética.

Ideales como presenta en estas fiestas, la verdad nada supera a un regalo hecho por nosotros mismos.

Da para 2 docenas aproximadamente

Basadas en una receta de Martha Stewart

Calendario de adviento 2011: Torta Negra de Navidad

Regresa una vez más el Calendario de Adviento de Noema en su maravilloso blog Intercultura y cocina, esta es la tercera vez que participo y me siento feliz de que Noema me permita "asomarme" en su calendario que por demás está buenisimo.



Hoy he querido traer una receta típica que se consume en estas fiestas decembrinas a todo lo largo de mi país, no falta en ninguna mesa navideña en conjunto con las hallacas y el pan de jamón, además suele ofrecerse como regalo a nuestros seres queridos en estas fechas. Se consume en todo el Caribe y Norteamerica y aunque a los Venezolanos nos parezca mentira, no es originaria de aquí, si no de las islas caribeñas, donde el Budín Ingles de frutas se fue transformando en una versión local con la utilización de ingredientes propios como el ron y la caña de azucar.




Como todas las comidas típicas de un lugar, no existe una sola versión de la Torta Negra, cada familia tiene su receta particular a la que se han agregado determinados ingredientes dependiendo de los gustos familiares: melaza, chocolate, frutas confitadas, almendras, etc; sin embargo lo que no debe faltar en ninguna son las frutas maceradas en ron, muchos prefieren guardarlas por 1 año para que las frutas absorban bien el alcohol y se fermenten de manera más pronunciada.

Personalmente me parece que un año de maceración hace que las frutas pierdan su sabor individual y al final todas saben a lo mismo, por eso combino una parte de éstas con una parte de frutas recien maceradas (2 días de maceración) así conservo lo mejor de ambas mezclas: el sabor a licor afrutado, dulce y fuerte con el de las frutas nuevas, cada una con su sabor, color y textura particular.

Aquí dejo mi receta, la que a mi me gusta aunque no sea la receta familiar (si mis padres se enteran me matan lol) la he preparado en versión "mini" y las he decorado con un poco de azúcar impalpable disuelta en unas gotas de limón. No se ve muy negra, pero les aseguro que por dentro lo es y su sabor es inigualable.




Como siempre, utilizar los mejores ingredientes que podamos costearnos nos asegura un buen comienzo, no es garantía de nada, pero no se puede obtener un postre fabuloso si los ingredientes no lo son, así que vamos a la receta

Ingredientes:
1/2 Kg de ciruelas pasas
1/2 Kg de pasitas oscuras
1/4 Kg de pasitas doradas
1/2 Kg de pasas de Corinto
1/2 Kg cerezas marrasquino en almíbar
1/2 Kg de cerezas secas (opcional)
1/2 Kg de orejones (troceados en tamaño de 1/2 cm)
1/4 Kg de cáscaras de naranja confitadas
2 tazas de ron oscuro, más para embeber la torta
1 1/2 tazas de licor de cereza o de vino dulce
1/4 Kg de almendras repeladas (blanqueadas) ligeramente tostadas
1/4 taza de melaza oscura o jarabe de caña, un poca más para colorear la masa
200 g de mantequilla sin sal
2 y 1/2 tazas de azúcar morena (aquí ya nadie sabe lo que es eso, así que utilizo 1,5 tazas de azúcar blanca y 1 taza de papelón molido)
10 huevos
La ralladura de 2 limones
2 cucharaditas de extracto de vainilla
4 tazas de harina de trigo todo uso (no leudante)
4 cucharaditas de polvo para hornear
2 cucharaditas de canela molida

Instrucciones:
1. Combinar las ciruelas pasas, los orejones, la naranja confitada, las pasas y las cerezas con el ron y el licor de cerezas. Guardar en un recipiente de vidrio con tapa y reservar por un año. Regrese en diciembre próximo...

O si es de los que no puede esperar tooodo un año completo, hacer lo siguiente:

1. Al menos 2 días antes de la cocción, combinar las ciruelas pasas, las pasitas, cerezas, cáscara confitada, orejones, el ron y el licor en un frasco de vidrio o plástico resistente. Cubrir bien y agitar de vez en cuando.

2. Cuando se esté listo para hornear, poner las frutas maceradas y las almendras en la licuadora o procesador de alimentos, trabajar por partes. Triturar hasta obtener una pasta áspera, dejando algunos trozos de la fruta intacta (si es de los que gustan las frutas intactas, apartar parte de la maceración y licuar el resto). Añadir un poco de ron o vino si es necesario para aflojar la mezcla en la máquina.

4. Calentar el horno a 180 grados. Preparar tres moldes de 23 cm o cuatro de 20 cm forrando el fondo con papel encerado.

5. En una batidora acremar la mantequilla y el azúcar hasta que quede suave y esponjosa. Mezclar los huevos de uno en uno, y luego la ralladura de limón y la vainilla. Transferir la mezcla a un recipiente grande. En un recipiente aparte, tamizar la harina, el polvo de hornear y la canela. Añadir los ingredientes secos a la mezcla de mantequilla. Agregar la pasta de frutas y 1/4 taza de melaza. La masa debe ser marrón medio-oscuro, si es muy clara, añadir una cucharada o dos de melaza.

6. Dividir la mezcla entre los moldes preparados, las tortas no subirán mucho, así que se puede llenar los moldes casi por completo (2 cm por debajo del borde). Hornear 1 hora o hasta que al insertar un palillo en el centro, éste salga limpio.

7. Mientras que las tortas están aún calientes, barnizar con una brocha de cocina más ron. Cuando las tortas se enfríe por completo, pueden desmoldarse y servirse. Pueden guardarse hasta por 1 mes envueltas en plástico adherente.

Da para 3 o 4 tortas


Tarta de manzana para días de lluvia



Llueve. Ya lo pronosticaba mi gato esta mañana, él sabe cuando va a hacer un buen día, cuando va a llover e incluso presiente las tormentas eléctricas ¿qué cómo sé que él sabe? porque hace lo siguiente: se tiende en el balcón a darse baños de sol vuelta y vuelta como un buen bistec (buen día con sol) se mete en algún rincón mullido y suave como la "Suite Royale" (es decir, la secadora de ropa) cuando va a llover o se dirige agachado, con las patas de 2 cm de alto, hacia el rincón más oscuro, estrecho y pegado al piso que consiga, cuando sabe que habrá tormenta.

Muy pocas veces se equivoca, mas bien la equivocada soy yo, que al ver el rayito de sol esta mañana lo invité (al gato) a la terraza  a darse un baño: "vente Gandalf miiiira que bonitoo, salió el soool". Me miró indiferente y se dio vuelta en la cama para recostarse sobre la almohada mullida y tibia. "Tu te lo pierdes" le respondí y salí corriendo a tomarle fotos a mi tarta de manzana sabiendo en el fondo que el solcito no iba a durar mucho tiempo después de ver la reacción del pitoniso ese.

Pero con lluvia o sin ella, no quería dejar de compartir esta receta, ya es la segunda vez que la preparo (la primera no alcanzó siquiera a posar para las fotos) se trata de una tarta deliciosa, no muy dulce y que produce resultados extraordinarios, me siento orgullosa de mi misma cuando sale algo tan bueno de mi horno y como también ha salido el sol esta mañana, tuve la fortuna de poder hacer algunos fotos medianamente decentes antes de que los nubarrones aparecieran.



¿Qué se necesita? una masa quebrada bien elaborada, una crema de almendras y unas manzanas verdes, firmes y aciditas. La masa y la crema se pueden preparar con varios días de antelación, así si se tiene invitados se puede hornear por 35 minutos y ofrecerla recién hecha, olorosa y tibia mmmmm.

Particularmente me gustan las tartas crujientes más no duras, una buena masa para tarta debe ser crujiente pero debe poder cortarse con cucharilla o tenedor sin que los trozos salgan disparados como perdigones, por eso es importante refrigerar bien la masa antes del horneado, manipularla solo lo necesario y pre-calentar el horno con tiempo. Todo con el fin de evitar que la mantequilla se derrita lentamente dejando una masa dura y grasienta.



Para la masa quebrada:
200 g de harina todo uso
20 g de azúcar
1 pizca de sal
1/2 cdita de vainilla en polvo (opcional)
100 g de mantequilla muy fría cortada en cubitos de 1/2 cm
1 huevo
1 cda. de agua fría

Para la crema de almendras:
100 g de almendras peladas y finamente molidas (yo las muelo con el azúcar en la licuadora)
100 g de mantequilla a temperatura ambiente
100 g de azúcar
2 huevos
1 cdita. de ron

Para el armado:
3 manzanas verdes peladas y descorazonadas.
3 Cdas. de azúcar
1 Cda. de canela en polvo

Instrucciones para la masa quebrada:
En una batidora con el aditamento para mezclar, agregar la harina, azúcar, sal, la vainilla y la mantequilla fría. Procesar a velocidad baja hasta obtener una textura de pan rallado.
Con la batidora andando agregar el huevo y la cucharada de agua. Mezclar hasta que la masa se compacte y ve vuelva una bola.
Retirar de la batidora y envolver en plástico adherente, refrigerar por 30 minutos hasta su uso

Instrucciones para la tarta:
Pre-calentar el horno a 180 grados centígrados.
Sacar la masa del refrigerador y estirarla con un rodillo hasta alcanzar 4 a 5 mm de espesor. Cubrir con la masa una tartera (la mía mide 20x30 cm) recortar los bordes sobrantes con un cuchillo. Perforar el fondo de la tarta con un tenedor (para evitar que se eleve durante el horneado). Refrigerar por 30 minutos ó 10 minutos en el congelador.

Para evitar que la masa se humedezca demasiado yo horneo la masa sola y luego con el relleno. para ello se debe cubrir la masa con papel encerado y llenar de guisantes  o granos crudos (o cualquier otra cosa que haga peso como conchitas de pistachos, moneditas, etc) esto evitará que la masa crezca en el horno. Hornear 10 minutos, retirar el papel con los guisantes y volver a hornear la masa por 5 minutos. Retirar del horno y dejar enfriar levemente.

Mientras tanto preparar la crema de almendras:
Mezclar las almendras molidas con el azúcar y la mantequilla hasta obtener una  pasta homogenea. Añadir los huevos uno a uno y y el ron. Mezclar hasta integrar. (se puede tapar y refrigerar hasta por 5 días)

Una vez enfriada la masa de la tarta, cubrir el fondo de la misma con la crema de almendras, colocar las manzanas peladas y rebanadas y rociar con 3 cucharadas de azúcar mezcladas con 1 cucharada de canela en polvo. Hornear por 35 minutos.

Retirar del horno y servir tibia. (preferiblemente en tardes lluviosas con té o café)

Da para 8 porciones


Pumpkin madeleines o Maigualidas de auyama



El clima está cambiando, y aunque en el trópico no tenemos 4 estaciones, si que vemos cómo los días se acortan y las tardes se refrescan (aquí pasar de 30oC en promedio a 25oC es un verdadero refrescamiento) está lloviendo a diario en las tardes, una lluvia fuerte y corta hace que se desprenda el olor a tierra mojada y que una brisa sabrosita entre por la ventana. Luego el cielo se despeja y las nubes se abren dando paso a un cielo azul claro y limpido, afuera se oyen sirenas y cornetas, es lo que ocurre en Caracas apenas caen cuatro gotas de agua: embotellamientos, tráfico insoportable, accidentes y más de un conductor frustrado al saber que hoy, como casi todos los días, tardará más de dos horas en llegar a su casa.

El tráfico en Caracas es terrible, sobre todo cuando ha llovido

Sin embargo no puedo evitar sentirme agradecida por la lluvia, me encanta cómo el Avila se torna tan verde que parece casi azul y su vegetación frondosa parece invadir todos sus caminos. Estos son los días en que me provoca sentarme en la terraza (es decir el balcón) mirar cómo cambia el paisaje y comer "Maigualidas" con café.

Así se ve El Ávila  justo cuando ha escampado

Ya había comentado anteriormente el origen de las madeleines, esos pequeños bizcochos con forma de almejas, esponjosos y que llevan mucha mantequilla. También dije en esa oportunidad que yo les llamaría Maigualidas en honor a mi amigo Jona. Las de hoy son de calabaza (aquí le decimos auyama) con especias y puedo decir categoricamente que son las mejores que he preparado hasta ahora.

De Homemade

Para hacerlas se requiere puré de calabaza, en algunos países se consigue enlatada pero aquí a nadie se le ocurriría enlatar semejante cosa, yo suelo hornear un trozo de 1/2 kilo envuelta en papel de aluminio por espacio de una hora, hago un puré con la pulpa y luego la llevo al fuego en una olla para evaporar la mayor cantidad posible del abundante líquido que contiene. El puré debe quedar como el de papa y luego puede aderezarse y consumirse como puré o guardarse y utilizarse luego para otras preparaciones como sopas, tartas, bizcochos como este o en las Maigualidas que hoy muestro.

De Homemade

Tienen un intenso color dorado y el aroma que desprenden es simplemente irresistible.

Para la mezcla de especias:
1 cdita de canela en polvo
1 cdita. de jengibre en polvo
1/8 cdita. de clavo en polvo
1/8 cdita. de nuez moscada rallada


Ingredientes:
1 taza + 2 Cdas. de harina todo uso
1/2 cdita. de polvo de hornear
1 pizca de sal
3/4 de cdita. de mezcla de especias
2/3 de taza de mantequilla
3 Cdas. de puré de calabaza
1/2 taza de azúcar blanca
3 Cdas. de azúcar moreno (o papelón en polvo si vives en Venezuela)
1 Cda. de melaza (o miel)
4 huevos

 Instrucciones:
Pre-calentar el horno a 200 oC.Enmantequillar un molde de madeleines y reservar en el congelador.

Cernir juntos la harina, el polvo de hornear, la mezcla de especias y la sal. Reservar

Fundir la mantequilla y añadir los dos tipos de azucar, el puré de calabaza, la melaza y los huevos. Mezclar con un batidor de alambre hasta integrar. ¡Ciudado! no sobre batir la mezcla para evitar que queden duros.

Incorporar la mezcla de harina a la de mantequilla de un solo golpe, mezclar los ingredientes hasta integrarlos bien.

Vaciar la preparación en los moldes y hornear hasta que los bizcochos desarrollen una protuberancia y se doren ligeramente por los bordes (10 a 12 minutos), no abrir la puerta durante la cocción.

Nota: si se utiliza un molde diferente el tiempo de cocción puede variar, estarán listos los bizcochos si al introducirles un palillo éste sale seco.

Da para 24 Maigualidas grandes

De Homemade

Sand Torte o torta de arena



Es cierto que llevo tieeempo sin publicar nada por aquí, estaba furiosa por no tener nunca agua. Un ratico en la mañana, otro al mediodía y otro en la noche ¡por Dios! así no hay quien viva!! y mucho menos quien cocine y menos aún, quien se dedique a la pastelería que mira cómo ensucia.

Solo cuatro meses después que empezó esta pesadilla un plomero que vino al edificio a arreglar otra cosa le propuso a la señora que lo contrató que lo dejara revisar el filtro que se coloca en el medidor de la calle, el bendito medidor estaba lleno de tierra y de escombros y por eso no entraba suficiente caudal al edificio ¿que tal? y yo me pregunto: ¿¿es que Hidrocapital no pudo enviar a nadie a revisar eso?? ¿en cuatro meses?? ¿ni si quiera después que toodo el mundo lo reportó infinidad, millones de veces?? GRRRRR

Una vez solucionado el problema del agua (a medias porque la siguen racionando 3 veces a la semana, pero vamos que no son todos días como hasta hace poco) he vuelto una que otra vez a la cocina a preparar mis bizcochos, el de hoy se llama sand torte y lo extraje del libro de Osvaldo Gross "Pastelería Base". Se trata de un bizcocho con acabado perfecto, una textura arenosa (de ahí su nombre) y un intenso sabor a limón que provoca comerlo a cualquier hora, sobre todo cuando no hay agua pero sí hambre y no se desea ensuciar más de lo necesario.






Aquí dejo la receta, especialmente para mi amiga Chela, quien estuvo de visita en mi casa y al parecer le gustó mucho.


Nota: si no le gusta la textura arenosa que produce la maizina, simplemente sustitúyala por la misma cantidad de harina no leudante.

Ingredientes:
220 g de mantequilla a temperatura ambiente
220 g de azúcar blanca
ralladura de 1 limón
4 huevos
100 g de harina de trigo no leudante
200 g de maizina o almidón de maíz
10 g de polvo de hornear
el jugo de 1 limón grande
1 pizca de sal

Glaseado:
el jugo de 2 limones
3 cdas. de azúcar
3 cdas. de ron o coñac

Instrucciones:
Pre-calentar el horno a 170 grados centígrados.

Batir la mantequilla con la batidora eléctrica hasta que blanquee y se torne esponjosa, agregar el azúcar y la ralladura de limón.

Batir suavemente lo huevos, incorporarlos en forma de hilo a la mantequilla sin dejar de batir.

Tamizar la harina, la maizina, la sal y el polvo de hornear. Agregarlos a la mezcla alternando con el jugo de limón. Homogeneizar.

Colocar en un molde de 22 cm de diámetro con tubo central, enmantequillado y enharinado.

Hornear de 35 a 40 minutos o hasta que al insertar un palillo en el medio éste salga seco. Dejar enfriar por 10 a 15 minutos antes de desmoldar.

Instrucciones para el glaseado:
Mezclar los ingredientes y tamizar, si resulta muy espeso agregar un poco de agua caliente. Pincelar la torta cuando aun esté tibia. Dejar enfriar por completo.

Da para 10 raciones.

Cumpleaños de caramelo



Confieso que he estado intentando hacer esta entrada desde hace al menos 2 semanas. Las cosas a veces se complican y el universo entero parece estar en contra: el tiempo no alcanza, los días se hacen cortos, el agua no llega (al menos donde yo vivo), la mantequilla escasea y hasta el coco que compré estaba rancio y tuve que reprogramar la horneada teniendo todo el mise en place en su sitio.

Pero esta era una receta que tenía que probar, ha estado mi lista de pendientes desde hace más de dos meses y cada semana volvía a ella como el que ve un catalogo de turismo donde ofrecen viajes al trópico y suspira mientras piensa "..algún día, algún día..". Se trata de un pequeño bizcocho de caramelo, de color dorado como el sol de la tarde y de sabor dulce y a la vez ligeramente amargo, también  recuerda al coco sin estar presente la textura y al limón, realmente encantador.





Preparé el bizcocho con varios días de antelación y solo días después del cumpleaños pude decorarlo con una crema de mantequilla aromatizada con caramelo y café. La crema es completamente opcional, solo la quería como una excusa para hacer otra torta de cumpleaños para mi gato en su 11er año de vida  (que en realidad debe pensar que estoy loca si espero celebrar su cumpleaños con algo diferente al pollo hervido o la carne roja) con algo que me recordara los colores de su pelaje y porqué no, también lo amargo de su carácter.


Aquí se lo ve como un santo pero no se dejen engañar, en verdad es un verdadero bicho malo (con los demás, conmigo es un caramelito)

Y para no dar más vueltas, vamos a la receta:

Para la salsa de caramelo:
1/2 taza de azúcar
1/2 taza de crema de leche
3/4 de taza de leche de coco (puede comprarse en establecimientos o prepararse en casa)
1 y 1/2 cdas. de jugo de limón o lima

Para el bizcocho:
3 tazas de harina todo uso
1 cdita. de polvo de hornear
1/2 cdita. de bicarbonato
1 cdita. de sal
1 1/4 de taza de mantequilla sin sal (2 barras ó 200 gr) cortada en cubos a temperatura ambiente
2 tazas de azúcar
4 huevos
1 cdita. de extracto de vainilla
1/2 receta de salsa de caramelo

Para la crema de mantequilla:
1/2 taza (1 barra ó 100 g) de mantequilla sin sal
2 cdas. de ron
2 y 1/3 de tazas de azúcar glass
1/2 receta de salsa de caramelo
3 cdas. de café expreso a temperatura ambiente.

Instrucciones para la salsa de caramelo:
En una olla mediana llevar el azúcar al fuego hasta fundir. Cuando el azúcar comience a tomar un color dorado oscuro, sin llegar a quemarse, retirar del fuego y con cuidado añadir lentamente la crema de leche sin dejar de revolver (no preocuparse si se torna granulosa la mezcla).

Devolver la olla al fuego y revolver hasta integrar completamente (2 minutos aproximadamente). Transferir la mezcla a un recipiente refractario, agregar la leche de coco y el jugo de limón. Mezclar hasta integrar, separar en dos partes iguales y reservar.


Instrucciones para el bizcocho:
Pre-calentar el horno a 180 grados centígrados.

Cernir la harina, la sal, el polvo de hornear y el bicarbonato. Reservar

Con la ayuda de una batidora eléctrica batir la mantequilla y el azúcar hasta integrar. La mezcla debe quedar esponjosa y pálida.

Agregar los huevos uno a uno, integrando bien después de cada adición. Limpiar las paredes del recipiente con la ayuda de una paleta de goma de vez en cuando para ayudar a mantener la mezcla homogénea. Añadir la vainilla e integrar.

Añadir la harina en tres partes alternando con la salsa de caramelo, comenzando y terminando con la harina. Mezclar hasta integrar bien.

Verter la mezcla en el molde preparado (yo utilicé tres moldes de silicona de 15 cm de diámetro) y hornear por 30 a 35 minutos o hasta que al insertar un palillo en el medio éste salga limpio. Dejar enfriar al menos 15 minutos antes de desmoldar.

Instrucciones para la crema de mantequilla:
Batir la mantequilla, el azúcar glass, el ron y 1/2 receta de salsa de caramelo con una batidora eléctrica hasta que se torne brillante y suave. Decorar y dejar enfriar un poco para que la mantequilla no se derrita (en especial si hace calor).

Da para esta tortita y 12 mini cupcakes

Fuente: The Art of Being Perfect




Comiendo afuera: Keik



A veces esta vida es como una montaña rusa...pero no como las de Orlando, espaciales, limpiecitas, hidráulicas, futuristas, sino como las del siglo antepasado: de madera y con carritos que dan tumbos de un lado para otro y que hacen taca-taca-taca y te dejan con dolor de espalda y en el coxis de tanto jamaqueo.

Así han sido estás últimas semanas y aunque las cosas están lejos de arreglarse ya por lo menos estoy resignada a lo que va a pasar, por eso decidí no amargarme si me reciben o no los papeles para un crédito hipotecario o si me falta tal o cual documento o si me mudo o no me mudo. Esta vida es muy corta como para preocuparse por adelantado y hay otras cosas importantes que también merecen nuestra atención.

Así que el pasado fin de semana tomamos nuestros maletas y nos largamos a Margarita a un compromiso con amigos muy queridos. Le dejamos las llaves de la casa a la vecina para que cuidara al gato (cosa que ya no podré hacer porque el ingrato tuvo la desfachatez de morderla y de dejarle el brazo morado grrrr) y tuve la oportunidad de visitar uno de los lugares más bonitos que haya conocido: se trata de Keik una ponquesitería-cafetería hermosa, creada por un grupo de jóvenes que apuestan por su país en medio de una profunda crisis económica, que ofrecen calidad, cuidan la presentación y saben cómo complacer a un paladar ansioso por probar cosas buenas.


Aquí estoy conversandito con Ma. Alejandra Chef pastelero de Keik

Gilmar y Maria Alejandra Cobarrubia y su esposo son los encargados de la elaboración de los productos: cupcakes rellenos (cocada, limón, bombom, crocante praline entre otros) pancitos (golfeados, jalá, brioches y más) smoothies (a base de helado, yogurt o frutas) y diferentes tipos de café forman parte de la oferta ofrecida por Keik.



Vean qué maravilla de cupcakes, son divinos

Tuve oportunidad de probar varios de sus cupcakes y de sus panes y no puedo dejar de sentirme triste sabiendo que no tienen sucursal en Caracas; sin embargo es una razón más además de las playas, la comida del mar y la gente amable, para regresar a la Isla una y otra vez, y aunque el carrito de la vida se empecine en darnos golpes en el trasero y en la espalda siempre podemos encontrar refugio chismoseando conversando con amig@s, saboreando ponquesitos divinos, deleitandonos con buenos panes y sumergiendonos en una taza de café o en un magnifico smoothie helado.


Algunos de los pancitos elaborados por Gilmar, Chef Panadero. Son tan lindos que da lástima comerselos

Keik se encuentra en Pampatar, Calle Maneiro, C.G. Galerías Primus, PB y abren de 9:00 am a 9:00 pm todos los días menos los martes

Galletas de choco-maní

El gato goloso-galletas de mani y chispas de chocolate

Al probar estas galletas entendemos porque los niños pasan por una etapa donde se resisten a compartir sus cosas. Las preparé para ofrecerlas a unos amigos que me visitaron el fin de semana pasado, les ofrecí y les regalé una bolsita llena para el viaje, y el resto las he guardado cuidadosamente en un recipiente hermético de vidrio.

Crême Brulée aromatizada con naranja y sarrapia



Me encantan las cremas quemadas, me fascina el contraste entre lo untuoso, suave y delicado de la crema versus el caramelo crujiente y ligeramente amargo, hay algo divertido en el hecho de partir el caramelo dando pequeños golpesitos con el canto de cucharilla que nos hace volver a sentirnos niños, solo basta con ver la cara de los comensales para saberlo. Así debería ser siempre la comida: un viaje al descubrimiento, a la sorpresa y a la diversión.

Por eso no pude resistirme cuando vi estas pequeñas cazuelitas de barro refractario (80BsF el par en Minuetto), de inmediato supe que tenía que comprarlas aunque me he prohibido terminantemente seguir adquiriendo artilugios de cocina porque ya no tengo donde guardarlos, además, pronto nos mudaremos (eso espero) a un apartamento más grande pero con menos lugar para almacenar así que debo escoger con cuidado las cosas que compro.








Este postre, que data del siglo XVII es todo un clásico de la pastelería francesa, parece mentira que una cosa tan sencilla pueda producir un resultado tan fantástico. Se parece mucho a la crema catalana (más conocida y consumida aquí en Venezuela) pero no lleva ningún tipo de almidón ni harina y se cocina en baño de María lentamente para no estropear la crema.

En esta oportunidad la he aromatizado con la sarrapia que aun me queda y con cáscara de naranja. No me imaginé que la sarrapia, la naranja y el caramelo se complementaran tan bien, esta es una combinación que seguramente incorporaré en mis próximos postres.


Y ahora a la receta.

Ingredientes:
300 ml de crema de leche (1 lata)
200 ml de leche
4 yemas de huevo a temperatura ambiente
55 g de azúcar
1 semilla de sarrapia
la ralladura de 1/2 naranja

Instrucciones:
Pre-calentar el horno a 150  °C

Calentar la leche y la crema de leche junto con la sarrapia rallada y la ralladura de naranja. Justo antes de comenzar a hervir retirar del fuego y dejar en infusión por 15 minutos. Colar y reservar.

En otro envase con un batidor de mano, batir las yemas con el azúcar hasta espumar. Añadir sin dejar de batir la mezcla de leche y crema de leche lentamente. Llevar a baño de María suave (sin que el agua borbotee) y revolver continuamente con una cuchara de madera hasta que nape, es decir hasta que espese ligeramente y cubra el dorso de la cuchara de madera.

Colocar 4 moldes refractarios en una bandeja para asar profunda o una tortera, distribuir la mezcla de leche en los envases refractarios y verter agua caliente en la bandeja hasta alcanzar las 3/4 partes de altura de los moldes refractarios cuidando de no salpicar de agua la mezcla de leche (ojo, se trata de rodear los refractarios con agua caliente para que la crema se cocine a baja temperatura).

Hornear de 20 a 30 minutos o hasta que la crema cuaje ligeramente en el centro (bastará con tocarla para saber si está lista). Retirar la bandeja del horno y sacar cuidadosamente los moldes refractarios del agua. Dejar enfriar a temperatura ambiente. Tapar y refrigerar al menos por 3 horas.

Para servir cubrir con azúcar blanca o morena la superficie de los moldes. Con la ayuda de un soplete de cocina caramelizar el azúcar hasta que se torne dorada.

Servir de inmediato

Nota:
Si no se posee soplete de cocina puede calentarse una cuchara al fuego vivo y con el dorso de la misma caramelizar el azúcar, otra forma de hacerlo es en el grill pero a mi particularmente no me ha dado buenos resultados porque nunca obtengo el color oscuro que me gusta.

Da para 4 porciones


Juan devorando la creme brulee


A mi gato no le gusta el dulce, le pedí prestada su plantita de hierba para la foto y de inmediato pasó a buscarla

Banana Bread...o qué hacer con bananas suicidas



Este es uno de los mejores banana bread que he tenido oportunidad de probar ¡y vaya si he probado unos cuantos!. Esta receta es primera vez que la preparo y eso porque sobraron unas cuantas bananas (o cambures como decimos aquí). En casa somos pocos: El gato, Juan y yo (nótese que nombré primero al gato, eso da una idea de cómo es la escala social en esta casa) y cuando compramos frutas y vegetales normalmente suele ser en poca cantidad, esta vez compré muchas más bananas de las suelo comprar normalmente, unas 7 u 8 así que me sobraron 4 (por favor nada de burlas que yo como muy poquito y el gato ni muerto se comería una fruta) y rápidamente con este clima tropical pasaron de estar en su punto a estar casi perdidas.


Lo malo de las bananas es que, aunque suelo comprarlas un poco pintonas para no perderlas tan rápido, a todas les da por madurarse el mismo día. Desde ese momento tengo escasas 48 horas para comerlas TODAS y si se me ocurre esperar un día más comenzarán a suicidarse en masa. Las he conseguido a todas tiradas y espachurradas en el piso de la cocina después de soltarse del gancho donde las guindo (esta vez moví el gancho y ya no cayeron en el piso, ahora estaban sobre la mesa de la cocina). Las bananas que requiere esta receta son precisamente aquellas suicidas que habiendo pasado su punto de máximo dulzor, prefieren morir tirándose al vacío.

Y para no perder la costumbre, he modificado un poco la receta añadiéndole un ingrediente secreto: sarrapia




Mucho se ha hablado en blogs de cocina sobre la sarrapia o haba tonka, y a pesar de ser un árbol autóctono de Venezuela (es el árbol emblemático del Edo. Bolívar) Brazil y Guayana aquí en Caracas pocos saben qué cosa es. Yo tuve que caminar por todo Chacao hasta conseguir las semillas (que son las que se utilizan en gastronomía y cosmética) a un precio sorprendente: 350BsF/Kg algo así como 81 dolares el kilo!!!, afortunadamente me vendieron unas pocas (como 50g nada más) que estoy tratando de economizar.

La sarrapia no tiene una pinta muy agradable, parecen cucarachas secas sin patas, pero tiene un olor que me recuerda a la madera y a la vainilla verdadera, un olor salvaje y profundo como deben oler las selvas tropicales de donde proviene. Es difícil de explicar cómo huelen las cosas, así que si tienen oportunidad no dejen de probarla, se usa como la nuez moscada: rallada y es ideal para aromatizar cremas, chocolate y pasteles.





Y aunque pienso que las bananas suicidas con ese aroma intenso que desprenden tapan un poco el aroma de la nuez moscada y la sarrapia, creo que es precisamente esa combinación de especias lo que le da este bizcocho ese "no-se-que" haciendo de él algo realmente inolvidable.

Nota: la nuez moscada y la sarrapia le dan un aroma particular a este bizcocho, pero si no se tienen a mano se puede sustituir por canela y vainilla al gusto.

Ingredientes:
6 cucharadas. (75 g) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
1 taza de azúcar
2 o 3 bananas muy muy maduras hechas puré (Aproximadamente 1 1/2 tazas)
3 huevos, ligeramente batidos
1/2 taza de buttermilk (se puede sustituir por yogurt o añadiendo 2 cdas de vinagre a 1/2 taza de leche dejándola reposar 5 minutos)
2 tazas de harina todo uso
1/2 cdta. bicarbonato de sodio
1 cdta. polvo de hornear
1/4 cdta. nuez moscada recién rallada
1/2 cdta. de sarrapia
1/2 cdta. sal
3/4 taza de nueces picadas

Indicaciones:
Precalentar el horno a 180 ° C. Engrasar y enharinar ligeramente un molde rectangular para pan de 9 x 5 pulgadas.

En el cuenco de una batidora eléctrica provista con el batidor plano, batir la mantequilla y el azúcar a velocidad media hasta que esté cremosa, aproximadamente 1 minuto. Añadir las bananas y los huevos y batir hasta que quede suave. Agregue la leche (o el yogurt) y batir hasta que se mezclen.

En un tazón, tamizar la harina, el bicarbonato de sodio, polvo de hornear y la sal. Añadir la nuez moscada, la sarrapia y las nueces. Añadir la mezcla de harina a la mezcla líquida y batir solo hasta que se integren, la mezcla debe ser grumosa (Ojo no sobre mezclar porque el bizcocho quedará duro).

Vierta la mezcla en el molde preparado hasta alcanzar los 2/3 de su capacidad. Hornear hasta que el bizcocho se oscurezca y se torne dorado o hasta que al insertar un cuchillo éste salga limpio, de 55 a 60 minutos. Dejar enfriar 5 minutos antes de desmoldar, dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

Consejo de almacenamiento: Envolver el bizcocho en plástico adherente y guardar toda la noche a temperatura ambiente o en el refrigerador hasta por 5 días.

Da para 1 banana bread grande o 2 pequeños

Fuente: Williams-sonoma



Una torta de celebración....o cómo acabar con mi paciencia

Reconozco que soy torpe, muy torpe a la hora de hacer decorar pasteles, una cosa es lo que imagino en mi cabeza y otra muy diferente es lo que termina siendo. Y una de las cosas más frustrantes y que me hacen pensar "esta será la última vez en mi vida" es precisamente hacer los pequeños detalles de la decoración.

La semana pasada, como todas las primeras semanas de junio se amontonaron los cumpleaños de muchos familiares y seres queridos, este fin de semana entre otras cosas inventé llevar una torta decorada para una de esas celebraciones. Yo quería hacer algo sencillo, elegante y que tuviera una hermosa flor, una torta con el borde bien definido en ángulo recto y con una cinta alrededor de la base. Algo parecido a estas que vi en el blog de My Sweet and Soucy y que por cierto me encanta:






Sin embargo, después de buscar infinidad de recetas, bajar vídeos en YouTube y consultar en Internet preparé un bizcocho de limón (que tuve que hacer en dos tandas y que terminaron quemandose por fuera y medio crudos por dentro) rellenos con una ganache de chocolate blanco (que debí haber aromatizado con limón o parchita porque luego recordé que no me gusta mucho el chocolate blanco, que de paso no es chocolate nada y deja esa sensación grasosa en la boca) y una cubierta de azúcar que de pronto se cuarteó y se secó por fuera.


Pero lo más cumbre fue elaborar la flor de adorno: estuve tres días intentando modelarla con diferentes tipos de cubierta y pastas de goma pero las desgraciadas amanecían o muy blandas o muy duras o simplemente con los pétalos en el piso. Mi flor debía parecerse a esto, tampoco era una flor de otro mundo. Pero como los ingenieros estamos para ingeniarnosla al final del último día mi torta terminó siendo esto:



Nada mal ¿cierto? lo bueno de que Uds. estén allá (en la web) y no a mi lado, es que si estuvieran aquí podrían apreciar que la bendita flor no es de azúcar comestible, es de tela y tuve que salir a comprarla en El Tijerazo luego de que se me pasara la rabieta al ver que las flores que había hecho no servían para nada. ¿Y ven la cinta de colores? es de papel y tuve que ponérsela luego de que algunas partes comenzaran a cuartearse y eso sin mencionar que el ganache de chocolate blanco empezó por otro lado a asomar entre la cubierta como si quisiera salir corriendo.

Afortunadamente el restaurante donde hicimos la celebración se encontraba medio en penumbras y para el momento de servir la torta ya todos estaban más prendidos que arbolito de navidad. Así que comimos torta felices, eso sí, luego de sacar rápidamente la flor de tela que comenzó a incendiarse cuando prendieron la vela para cantar cumpleaños.

Nota mental: mi próximo curso será de repostería, de lo contrario creo que me va a dar algo.

Comiendo afuera: Tata's Bistro


La primera vez que entré a este lugar estábamos caminando a primera hora de la mañana por Bello Campo y nos topamos con este localcito singular. He de reconocer que por esta zona es muy poca la oferta de locales para desayunar, las panaderías son de las aaantes: calientes, feotas, con mala bollería y peor café.

Lo primero que llamó mi atención de Tata's fue su decoración fresca y colorida, la cocina está en medio del local de dos pisos apenas al entrar, por lo que cualquiera que llega puede ver a los empleados trabajando. Yo pienso que aquellos que muestran su cocina no tienen nada que ocultar, lo que me lleva a pensar a su vez que deben trabajar con ingredientes frescos, de manera aseada y de forma ordenada, de lo contrario no permitirían que nadie los viera ¿cierto?

Por eso mismo decidimos probar algunos de los pastelitos que ofrecen, ya he probado el pastelito andino de carne molida con arroz, ají dulce y otros aliños, muy rico en verdad y me parece que gustará a aquellos que suelen comer bastante ya que yo no pude con uno solo, también probé el de queso (que resultó mi favorito) con bastante queso blanco, de ese que se derrite y se estira como una elástica y que si no tienes cuidado se viene completo dejandote la boca llena y el pastelito vacío lol. Ofrecen además pastelitos andinos de pollo, croissants y caracolas entre otros.

Pero lo que mas me ha gustado es su café, bien cremoso y servido en taza de vidrio. Me gusta tomarlo en silencio mientras observo a la gente pasar camino a su trabajo desde la barra que mira hacia la calle (al fin a alguien se le ocurre que mirar hacia la calle puede ser divertido, no entiendo lo que ocurre en este país donde ningún local tienen vista hacia la calle, donde las terrazas están tapadas con plantas, rejas o vidrios oscuros y donde ningún café puede poner sillas en las aceras ¡qué rabia!)

Tata's Bistró también ofrece almuerzos, paninis y ensaladas. Recientemente extendió su horario hasta las 9:00 pm, trabajan de lunes a viernes.

Babka de chocolate

De Homemade

Hoy por fin ha salido el sol, no sé si por mucho tiempo pero al fin he podido ver el cielo azul otra vez.

Es curioso lo que un rayito de sol puede influir en nuestro ánimo y no solo en el mío (ayer me sentía miserable, triste, al borde del llanto y con ganas de enrollarme como un congorocho y quedarme ahí para siempre) si no en todo lo que nos rodea: mi gato saltó felíz a echarse panza arriba sobre la cama caliente a tomar un baño de sol y las dos palomas que nacieron en mi jardinera hace casi dos meses decidieron ¡por fin! dejar el nido y salir volando directo al firmamento. Lo que me pone muy contenta porque podré recuperar mi jardinera y las plantas que dejé de regar para no mojar a los pichones. También estoy felíz por el gato que todos los días clamaba a grito limpio para que abriera la ventana, esperando que lo dejara cazar a gusto y zamparse a toda la familia palomil incluidos papá y mamá paloma.



Este ya lleva dos meses con la misma cantaleta

Así que para celebrar que ha salido el sol y que por fin tengo jardinera, dejo aquí esta receta de pan Babka relleno de chocolate, naranja confitada y nueces. Lo comencé a preparar anoche (no pensé en ese momento publicar la receta) y para el desayuno ya estaba listo.

Según la Wikipedia el babka es "un pastel esponjoso con levadura que se prepara tradicionalmente para el domingo de Pascua en Polonia, Lituania, Eslovaquia, Bielorrusia, Ucrania y Rusia Occidental. Otra versión de babka está relacionada con la tradición judía del este de Europa. Esta versión se elabora a partir de una tira de masa con levadura doble y trenzada y suele cocinarse en un molde de repostería alto. En lugar del relleno de fruta la masa contiene canela o chocolate".


De Homemade


La primera vez que lo probé fue en una pastelería cercana a mi casa (ya escribiré sobre ella proximamente) su dueña de origen judío y marroquí lo prepara con chocolate y nueces, lo venden por porciones y lo sirven tibio en un platito de cerámica blanca, es riquísimo acompañado con café o un vasito de leche. Lo malo es que no forma parte de las preparaciones habituales del establecimiento así que no siempre está disponible. A mi me encanta, desde entonces he preparado al menos 3 versiones diferentes, está produce una masa suave, esponjosa y no muy dulce con un color dorado como el sol de la tarde (si ya sé, estoy monotemática con el tema del sol bla bla bla).

La receta original la tomé del blog Un déjeuner de soleil si no lo conocen dense un paseo por sus fotos y sus recetas ¡realmente fantástico! introduje algunas modificaciones y bueno, aquí está el resultado

De Homemade

Y ahora a la receta:

Ingredientes:
350 g de harina de fuerza
10 g de levadura seca instantánea
50 g de azúcar
120 ml de leche líquida
2 huevos
40 g de mantequilla
1 cdita. de sal

Para el relleno:
100 g de chocolate amargo (75% cacao)
1 puñado de nueces
1 puñado de naranjas confitadas picadas

Instrucciones:
En una batidora de trabajo pesado añadir todos los ingredientes menos la mantequilla. Amasar a velocidad baja hasta que todos los ingredientes se integren bien y se forme una masa homogenea (3 minutos)

Aumentar la velocidad de la batidora y amasar hasta obtener una masa suave (5 minutos). Bajar nuevamente la velocidad al mínimo y añadir poco a poco la mantequilla a temperatura ambiente hasta integrarla completamente.

Aumentar nuevamente la velocidad y amasar hasta que la masa se torne suave y muy elástica. Retirar del recipiente y formar una bola con la masa (añadir un poco más de harina si aun está muy pegajosa)

Depositar la masa en un bowl aceitado cubriéndolo con un paño de cocina. Dejar levar por 1 ó 2 horas hasta que duplique su volumen.

Una vez levada, desgasificar la masa con el puño y voltearla sobre si misma formando nuevamente una bola, colocar nuevamente en el bowl, taparla con plástico adherente y refrigerar toda la noche.

A la mañana siguiente extender la masa sobre una superficie ligeramente enharinada, estirar con un rodillo hasta obtener un rectángulo de 30x40 cm aproximadamente.

Cubrir toda la superficie con el chocolate troceado, las naranjas confitadas y las nueces, enrollar la masa como si se tratara de un brazo de gitano. Retorcer las puntas formando una especie de 8. Colocar en un molde para pan forrado con papel encerado.

Tapar y dejar levar por 1 hora.

Mientras tanto calentar el horno a 180 grados centígrados. Barnizar el pan con un huevo mezclado con dos curadas de leche. Colocar el molde en la parte baja del horno y hornear por 40 minutos.

Nota: si el pan comienza a dorarse demasiado, taparlo con un trozo de papel de aluminio para que no se queme.

Consumir una vez frío (aunque a mi me gusta tibio, cuando aún el chocolate está derretido)

Da para un 1 pan (8 porciones aproximadamente)

[Imprime esta receta]

De Homemade