Gugelhopf, Gugelhupf, Kougelhopf (o como sea que se escribe)

De Homemade


Según el libro Un Viaje culinario por francia:

..los alsacianos sabían muy bien cómo se llamaba su pastel, pero ni si quiera hoy saben cómo se escribe, aunque todos están de acuerdo en que forma parte de un buen desayuno..


Y la verdad es que si uno busca en internet aparecerán un sinfin de nombres para denotar a un mismo producto: una especialidad culinaria tradicional de Austria, Suiza, Alsacia, Bohemia y el sur de Alemania. Se trata de una especie de pan o bizcocho que tiene una forma característica semejante a la de una montaña y cuya receta ya he visto al menos de diez formas diferentes. No sé si esta que muestro será la original pero fue la que me pareció mas rica porque se trata de una masa levada que le confiere un sabor complejo (como los buenos panes) y cuyo aroma inunda toda la casa al salir del horno. Delicioso con sus pasas emborrachadas y esas almendras doradas y crujientes (no lo puedo evitar, tengo debilidad por cualquier tipo de semilla que se pueda tostar). Compré ese molde especialmente para dar forma al Gugelhopf (o como sea que se escribe) y no me arrepiento del oneroso precio que tuve que pagar por él, me encanta como produce esas formas definidas y ese dibujo en la base. Tengo otros moldes ondulados, pero no hacen honor a una especialidad como esta y aunque el mio no es de terracota, como debería ser, me parece que ha hecho un excelente trabajo.

De Homemade


La receta la extraje del libro que menciono arriba, que por cierto se ha vuelto uno de mis libros favoritos por estos días. Esta receta alcanza para dos Gugelhopf (o como sea que...)

Ingredientes:
30 ml de kirsch (en mi caso utilicé ron de naranja porque el kirsch aquí pocos lo conocen y casi no se consigue)
150 g de pasitas (o sultanas)
700 g de harina
30 g de levadura fresca o en polvo NO instantanea
500 ml de leche tibia
10 g de sal
150 g de azúcar
5 huevos
180 g de mantequilla blanda
2 cucharadas de almendras en láminas (en mi caso las rebané yo misma)

Indicaciones:
Remojar las pasas con el licor, dejarlas reposar tapadas hasta su uso
Para la masa, poner 300 g de harina en una fuente y formar un hueco en el centro. Añadir la levadura y la mitad de la leche (si utiliza levadura fresca es mejor diluirla en parte de la leche). Amasar ligeramente y dejar levar tapado por espacio de 2 horas.

Añadir la leche restante y la harina, la sal, el azúcar y los huevos. Mezclar todo y batir energicamente por 10 minutos (es importante para la estructura del Gugelhopf). La masa, esponjosa y no muy consistente, debe desprenderse de la fuente fácilmente.

Incorporar la mantequilla y formar una masa brillante y elástica. Añadir las pasas y remover hasta que queden bien repartidas. Untar dos moldes con mantequilla y esparcir las almendras en el fondo. Rellenar los moldes solo hasta la mitad y dejarlos fermentar durante 1 hora y media tapados con un paño de cocina.

Precalentar el horno a 200 oC. Hornear por espacio de 20 a 30 minutos según el tamaño del molde, cuando se haya dorado la superficie, retirarlo del horno y dejar enfriar sobre una rejilla. Se puede espolvorear azúcar de repostería para decorar.


De Homemade

Las navidades en mi país tambien son kitsch

Cuando Noema me habló de su idea de crear un calendario de Adviento en su excelente blog Intercultura y cocina no pude menos que sentirme ilusionada ¡me pareció tan bonito que cada quien pudiera hablar sobre las navidades de su lugar origen! así que decidir compartir esta nota para que todos conozcan un poco mas sobre nuestras tradiciones y costumbres un tanto curiosas.



Hablar de navidad en Venezuela es hablar de alegría, de fiestas, de regalos, de copiosas comilonas y abundante licor, de reencuentro con familiares y amigos. No hay casa, por más humilde que sea, donde no se coman las tradicionales hallacas hechas en familia o compradas, pernil y pan de jamón, tortas de navidad, panettone y dulce de lechosa. Y es que somos un pueblo de gente feliz, feliz a pesar de todos los problemas que nos aquejan y dispuestos a vivir el día a día y a disfrutar sin pensar mucho en el futuro. Estamos vivos y eso es más que suficiente para celebrar. Ya veremos en enero como hacemos para rebajar esos kilos demás ganados a punta de tanta comida.

En cada hogar se hace lo posible por arreglar y decorar según la fecha: pesebres, arbolitos, adornos brillantes y lucecitas están a la orden del día, unos más ostentosos otros quizás menos, pero todos hechos con cariño para recibir a nuestros invitados. Las calles se llenan de gente y música, y las ventas de comida, ropa y objetos decorativos se disparan.

Pero mi post de hoy no trata sobre las numerosas tradiciones venezolanas que cualquiera puede consultar buscando en Internet, mi propósito hoy es comentarles sobre una tradición bien curiosa que nadie menciona en ninguna parte, pero estoy segura que quienes viven o han estado aquí en estas fechas decembrinas sabrán a lo que me refiero, y es que en esta época, en cada local comercial, tienda o establecimiento se coloca una alcancía sobre el mostrador o cerca de la caja registradora para que los clientes depositen el "aguinaldo" que no es mas que una propina que el cliente otorga en esta época de compartir y de ser caritativos. Estas curiosas alcancías invariablemente tienen forma de "cochinito" (aquí al cerdo le decimos cochino) y por lo que he podido observar se trata básicamente de dos modelos: uno sentado sobre sus patas posteriores, vestido con chaleco y sombrero y otro que curiosamente ¡tiene abundante cabello sobre su cabeza! (sip, cabello plástico peinado con raya por el medio). Es raro conseguirlos en su estado "natural" ya que todos son adornados y vestidos según la ocasión para llamar la atención del visitante. No puedo describirlos precisamente como bonitos, mas bien me parecen kitsch y si no juzguen Uds. mismos en las siguientes fotos.



No sé si en otros países se tenga la misma costumbre de rendir culto a semejantes personajes, a lo mejor es una costumbre traída de otros lugares. Cada vez es más común ver cuando un visitante coloca una moneda dentro del mencionado cochino que los empleados gritan, pitan y aplauden en señal de agradecimiento. Debo confesar que hasta el año pasado me parecían simplemente ehh..cómo decirlo...¡horrorosos!, sin embargo ahora los busco para completar una serie fotográfica de nunca acabar. La verdad es que con el tiempo he aprendido a aceptarlos y a entender que forman parte del país surrealista en que habito, y es que la gente de mi país sabe como conseguir el lado gracioso a cada frase, a cada cosa y a cada "cochinito", ellos se han vuelto parte de la tradición navideña y hasta creo que los extrañaría de no encontrarlos por estas fechas.

Y para unirme a la alegría navideña de mi gente, quiero compartir con Uds. una receta tradicional de aquí. Un pan de jamón de masa semi-dulce, relleno de aceitunas, pasas y ¡cómo no! jamón de cochino [oink]

El gato goloso: receta pan de jamon casero

Ingredientes para la masa:
Harina panadera: 350 g
Agua: 120 g
Levadura fresca o seca en polvo: 8 g (si se utiliza levadura seca instantánea se debe reducir la cantidad a la mitad)
Sal: 5 g
Mostaza: 13 g
Huevos: 20 g (1 huevo pequeño)
Margarina (o mantequilla): 25 g
Azúcar: 50 g
Leche en polvo: 5 g (1 cda)
Semillas de linaza molidas: 2 g (1 cda) [opcional]



Relleno:
Jamón de cochino rebanado: 700 g (conocido en otros países como jamón de york)
Aceituna rellenas: 100 g
Pasitas: 100 g
Tocineta: 1 tirita

Indicaciones:

En una mezcladora (yo utilizo una KitchAid) agregar todos los ingredientes menos la margarina. Mezclar en velocidad 1 hasta integrar todos los ingredientes (5 min aprox.) Aumentar la velocidad a 2 y mezclar por 4 minutos para desarrollar el gluten. Disminuir la velocidad nuevamente a 1 y agregar la margarina hasta integrar completamente. Aumentar la velocidad a 2 por espacio de 2 minutos hasta obtener una masa suave y elástica. Dejar reposar la masa por espacio de 20 minutos cubierta con un paño limpio.

Untar la superficie de trabajo con margarina o manteca vegetal. Reservar un trocito de masa para hacer el adorno final. Con la ayuda de un rodillo formar un rectángulo de 30 x 40 cm aprox. y de 1/2 cm de espesor.

Colocar el relleno. Para ello cubrir con el jamón toda la superficie de masa. A un centímetro del borde colocar una tras otra una hilera de aceitunas sin dejar espacio entre ellas (eso garantiza que cada rebanada que corte obtendrá una hermosa aceituna en centro). Distribuir las pasitas sobre el resto del jamón. Colocar la(s) tira(s) de tocineta en forma diagonal desde la esquina inferior izquierda hacia la esquina superior derecha. Enrollar desde arriba hacia abajo el pan con cuidado de no remover las aceitunas de su lugar. Adornar con la tira de masa reservada para tal fin. Colocar el pan en una bandeja engrasada y dejar reposar tapado por 1 hora.

Transcurrida la hora, pintar el pan con huevo ligeramente batido (puede agregarle melado de papelón si lo desea mas dulce) y pinchar con un cuchillo pequeño muchas veces hasta el fondo para permitir la salida de vapor cuando se hornee. Hornear a 190 oC por espacio de 45 min. Dejar enfriar sobre una rejilla metálica.

Da para 1 pan de 1.5 Kg

NOTA: si le preocupa la ingesta de grasa, puede sustituir el jamón de cerdo por jamón de pavo y eliminar la tocineta.

El gato goloso: receta pan de jamon casero


ACTUALIZACION:

Me acaba de llegar una invitación donde se hablará de los benditos cochinos alcancías. Ya decía yo que este podría ser un tema para un sociólogo o antropólogo (y es que si vieran como actúan mis coterraneos sabrían que ahí hay mucha tela que cortar).



Estaría encantada de ir, solo que no puedo porque debo estar en mi cochino trabajo habitual :-(

El vino toma Caracas 2009 8va. Edición



La fiesta del vino vuelve nuevamente a los espacios de CC San Ignacio, y aunque creo que ya no están disponibles las excelentes catas dirigidas que disfrutamos alguna vez (supongo que gracias a la crisis) sí estarán de vuelta los stands de diferentes países de Europa y América haciéndonos disfrutar de un rato agradable, copa en mano y charlando con gente conocida (o no).

Esta vez la cuponera con 7 tickets + 1 para agua + copa = 100BsF

Para los que no conocen este evento la cosa va así:

1. Compra tu cuponera y agarra tu copa vacía
2. Paseate entre los diferentes pabellones donde las distintas casas productoras o distribuidoras ofrecen vinos a cambio de uno o varios tickets dependiendo de la calidad y el costo del mismo
3. Solicita que llenen tu copa (no esperes que la llenen hasta el borde, cuando de vino se trata siempre se sirve un tercio de la misma, si solicitas que la llenen más quedarás como un ordinario que no sabe nada de vinos)
4. Disfruta tu copa de vino mientras paseas, charlas y llegas a otro pabellón donde te ofrecerán mas vino a cambio de otro ticket (o varios, como dije anteriormente)
5. Si manejas, toma con moderación.
6. Sonríe, la vida es bella

El evento será los días 03, 04 y 05 de diciembre de 2009 desde las 18:00 hasta las 23:00. ¡Allá nos vemos!

Daring Bakers Noviembre: Cannoli

El gato goloso: Cannoli postre italiano
De Homemade


Cuando ví que el desafío de Daring Bakers para este mes era preparar Cannoli salté de la silla de pura alegría, y es que me encantan esos rollitos sicilianos de masa frita rellenos de una cremosa ricotta dulce aderezada con naranja, frutas confitadas y/o chocolate. De hecho me encanta cualquier cosa que esté rellena o contenga una combinación de ricotta y naranja, y aunque los cannoli se pueden rellenar con cualquier otra cosa, me encanta esta combinación por que no es tan grasosa ni pesada como otras preparaciones. La ricota es mas ligera que cualquier queso crema o crema de mantequilla y acompañada con el sabor de la naranja y el agua de azahar hacen un relleno fresco que facilmente podría comérmelo solo sin ningún acompañante. Muchos postres italianos llevan esa combinación de ricotta, será por eso que siento debilidad por los platos dulces de ese país.

Esta receta produce una masa de cannoli muy parecidos a los que probé recientemente en Little Italy en San Francisco, aquí les dejo la traducción literal de la receta con su acostumbrado preambulo. Los rellenos son de mi autoría uno de naranja y otro de chocolate. Mis suegros, que siempre alaban mis preparaciones, esta vez estuvieron tan efusivos que me sentí como si hubiera ganado un premio. No me va a quedar otra que repetirlos pronto ¡si hasta se llevaron los que sobraron para comer en el camino!

El gato goloso: Cannoli postre italiano
De Homemade


The November 2009 Daring Bakers Challenge was chosen and hosted by Lisa Michele of Parsley, Sage, Desserts and Line Drives. She chose the Italian Pastry, Cannolo (Cannoli is plural), using the cookbooks Lidia’s Italian-American Kitchen by Lidia Matticchio Bastianich and The Sopranos Family Cookbook by Allen Rucker; recipes by Michelle Scicolone, as ingredient/direction guides. She added her own modifications/changes, so the recipe is not 100% verbatim from either book.


Para los Cannoli:
2 tazas (250 grams/16 onzas) de harina todo uso
2 cucharadas (28 g / 1 onza) de azúcar
1 cucharadita (5 grams/0.06 onzas) de polvo de hornear
1/2 cucharadita (1,15 grams/0.04 onzas) de canela molida
1/2 cucharadita (aproximadamente 3 grams/0.11 onzas) de sal
3 cucharadas (42 grams/1.5 onzas) de aceite vegetal o de oliva
1 cucharadita (5 grams/0.18 onzas) de vinagre de vino blanco
Aproximadamente 1/2 taza (aprox. 59 g / aprox. 4 onzas de líquido / aprox. 125 ml) de vino Marsala dulce o cualquier vino blanco o rojo que tenga a mano
1 clara de huevo
Aceite vegetal o cualquier aceite neutro para freír - cerca de 2 cuartos (8 tazas / aprox. 2 litros)
1/2 taza (aprox. 62 gramos / 2 onzas) de pistacho tostado, trocitos de chocolate mini y/o conchitas de naranja confitada, etc. para adornar
Azúcar de repostería

Indicaciones:
1. En el recipiente de una batidora eléctrica de pie o procesador de alimentos, mezcle la harina, el azúcar, el polvo de hornear, la canela y la sal. Agregue el aceite, el vinagre y el vino suficiente para hacer una masa suave. Gire la masa en una superficie ligeramente enharinada y amase hasta que quede suave y bien mezclado, unos 2 minutos. Formar la masa en una bola. Cubrir con papel plástico y dejar reposar en la nevera entre 2 horas o toda la noche.

2 Cortar la masa en dos partes. Mantenga el resto de la masa cubierta mientras usted trabaja. Ligeramente enharine una superficie de trabajo y extienda la masa hasta que quede súper delgada, alrededor de 2 mm de espesor. Recorte circulos de 5 a 7 cm dependiendo del tamaño deseado. Estirar la masa un poco mas para derle forma ovalada

3 Aceite el exterior de los tubos de cannoli (Sólo tienes que hacer esto una vez, como el aceite de la freidora los mantendrá así, uhh, aceitados .. lol). Enrrolle la masa alrededor de cada tubo o forma y aplique un poco de clara de huevo en la masa donde los bordes se superponen . (Evite que la clara de huevo toque el tubo, o la masa se peguará a él.) Presione para sellar. Dejar un lado para permitir que el sello de clara de huevo se seque un poco.

4. En una olla gruesa y profunda, vierta el aceite suficiente para llegar a una profundidad de 7 cm, o si utiliza una freidora eléctrica profunda, siga las instrucciones del fabricante. Caliente el aceite a 375 ° F (190 ° C) con la ayuda de un termómetro para freír. Prepare una bandeja o una cesta de pan forrado con papel toalla para absorver el aceite.

5. Baje cuidadosamente algunos de los tubos de cannoli en el aceite caliente. No llene demasiado la sartén. Freír las conchas hasta que estén doradas, alrededor de 2 minutos, dando vuelta para que se doren uniformemente.

8. Levantar un tubo de cannoli con una espumadera de alambre o una cuchara ranurada grande, fuera del aceite. Utilizando pinzas, agarre el tubo de cannoli en un extremo. Con mucho cuidado, quite el tubo de cannoli con los lados abiertos hacia arriba y hacia abajo para que el aceite fluye de nuevo en la sartén. Coloque el tubo en las toallas de papel. Repita con el resto de los tubos. Aunque aún están calientes, sujete los tubos con una agarradera y tire las cáscaras cannoli con un par de pinzas, o con la mano protegida por una manopla de cocina o una toalla. Deje enfriar por completo los canolli en las toallas de papel. Colóquelos sobre una rejilla hasta que estén listos para llenar.

9. Repetir el procedimiento y freír los cannoli con la masa restante. Si vuelve a utilizar los tubos, dejar que se enfríe antes de envolverlos en la masa.

Para el relleno:
500 g de queso ricotta fresco
100 g de azúcar impalpable tamizada, (más o menos, dependiendo de cuan dulce lo prefiera)
1 pizca de vainilla en polvo (tambien se puede utilizar extracto de vainilla)
2 cucharadas de agua de azahar
50 g de piel de naranja confitada
ralladura de 1/2 naranja
15 g de chocolate amargo derretido en baño de maria (o en microondas por 30 segundos o hasta que derrita)
50 g de chocolate amargo en gotas (tambien puede usarse chocolate amargo troceado)
pistacho tostado y troceado para decorar
chocolate granulado para decorar


Indicaciones:
Remover la ricotta con el azúcar tamizada hasta integrar completamente. Añadir la vainilla y el agua de azahar. Dividir la mezcla en dos partes.

Para la crema de naranja añadir a una de las partes las cascaras de naranja confitadas y la ralladura. mezclar bien con una espátula de madera.

Para la crema de chocolate agregar a la otra parte el chocolate derretido y las chispas de chocolate. Mezclar bien hasta integrar

Para rellenar los cannoli utilizar dos mangas de respostería o bolsas plasticas con agujeros lo suficientemente grande como para dejar salir a las cascaras de naranja y las chispas de chocolate (de lo contrario la manga se tapará e impedirá la salida del relleno). Rellenar los cannoli y decorar con los pistacho troceados y el chocolate granulado. Espolvorear con azúcar de repostería para decorar.

Los cannoli se comen a temperatura ambiente -ambiente de otros lados, es decir 23 oC aprox.- pero como aquí la temperatura (o la calor como dicen algunos paisanos lol) no baja de 28 oC es mejor conservarlos en el refrigerador hasta 10 minutos antes de servir.

Aquí en Venezuela quedan algunos establecimientos donde aun se consiguen cannoli (en la Av. Victoria principalmente) y bien vale la pena atravesar Caracas con su tráfico infernal solo para disfrutarlos al final de la tarde con un buen "espresso" caliente.

El gato goloso: Cannoli postre italiano
De Homemade

Ponquesitos de caramelo, avellanas y sal de mar

De Homemade


He vuelto, aquí estoy otra vez con la cabeza llena de proyectos y decidida a realizar al menos uno (siempre tengo un montón de ideas revoloteando en mi cabeza que como libélulas llegan de repente y así como llegan, igualmente se van) pero eso será tema de otro post.

La verdad es que no me puedo quejar de estos días de descanso, he conocido lugares maravillosos, he probado sabores diferentes, he apreciado otras culturas, otras formas de hacer las cosas, otras maneras de ver la vida. La experiencia de viajar siempre es enriquecedora ya que nos permite ver las cosas desde otra perspectiva, en ese sentido creo que nos ayuda a comprender otros puntos de vista, a ser mas tolerantes y a aceptar a los demás tal como son.. Y es que la diversidad humana nunca deja de sorprenderme, somos tan parecidos en ciertos aspectos y a la vez tan diferentes que no puedo menos que sentirme fascinada.

De mi viaje a San Francisco he traído un sinfín de peroles, moldecitos, papelería, herramientas e instrumentos para la cocina que sinceramente no sé donde voy guardar. Afortunadamente muchos son de tamaño reducido y para las cantidades que estoy realizando actualmente son más que suficientes.



Y para no continuar aburriéndolos con tanto parloteo, aquí les dejo una receta que seguro gustará a todos, se trata de unos ponquesitos (cupcakes) de caramelo y avellanas con un toque de sal marina, esponjosos y de color dorado, con una miga muy suave y con un sabor delicado y de pronto crujiente por la sal marina. En mi casa extrañamente desaparecieron casi de inmediato con un comentario parecido a "mmmmm".

De Homemade


Cupcakes de caramelo, avellanas y sal marina.

Ingredientes para el caramelo:
1 taza de crema de leche
1 taza de azúcar
1/4 de taza de agua
1/2 taza de mantequilla

Ingredientes para los cupcakes:
1 y 1/3 de taza de harina todo uso
1/2 taza de azúcar
1/2 cdita. de polvo de hornear
1/4 cdita. de sal
1/2 taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
2 huevos
1 cdita. de esencia de vainilla
1 taza de avellanas peladas y tostadas
sal de mar para adornar


Indicaciones para el caramelo:
En una olla pequeña calentar la crema hasta que está tibia, apagar y retirar del fuego. En otra olla calentar el agua y el azúcar hasta que hierva, incorporar la mantequilla. Calentar hasta obtener un caramelo de color dorado oscuro, remover del fuego y con cuidado agregar la crema de leche tibia (no importa si el caramelo se endurece, se volverá liquido después).
Llevar de nuevo al fuego dejar que burbujee por 5 minutos aproximadamente revolviendo constantemente con una cuchara de madera.

Retirar del fuego y dejar enfriar al menos por 30 minutos. Medir 1 taza de caramelo para usar en la preparación de los cupcakes y reservar el resto.

Indicaciones para los cupcakes:

Pre-calentar el horno a 180 grados centígrados. Prepara los moldes de cupcakes con capacillos.

Cernir juntos la harina, la sal y el polvo de hornear.
En una batidora (yo utilizo una KitchenAid pero cualquiera de mano sirve) mezclar la mantequilla a velocidad media hasta suavizar (30 a 60 segundos). Con la batidora a velocidad baja agregar el azúcar, aumentar la velocidad y mezclar hasta que se torne blanca y esponjosa. Agregar los huevos uno a la vez a velocidad media hasta integrarlos por completo. Agregar la vainilla.

Bajar la velocidad y agregar la harina en tres partes alternando con la taza de caramelo preparado anteriormente mezclando bien en cada adición. Añadir las avellanas tostadas e incorporar suavemente con una espátula de goma.

Llenar los moldes de cupcakes con la ayuda de dos cucharillas. Rociar sobre cada cupcake el caramelo restante y agregar por encima unos cuantos granos de sal marina(no muchos, solo lo necesario)lo que les dará un toque crujiente.

Hornear de 18 a 20 minutos hasta que al introducir un palillo de madera en centro de cada cupcake éste salga limpio. Retirar del horno y dejar reposar al menos 5 minutos antes de desmoldar.

Da para 12 a 15 cupcakes.


De vacaciones ¡al fin!

Ahhh vacaciones....esa temporada del año en que somos felices, ya no me duele la espalda ¡qué maravilla!, nadie llama al teléfono, nos despertamos y saltamos de la cama apurados para llegar al desayuno lo más pronto posible, el viento que sopla en nuestra cara huele diferente: huele a pan recién horneado. Un pan dorado y ligeramente ácido recién salido de la panadería mas famosa de San Francisco ¡yupi!

Aquí dejo algunas instantáneas de esa maravillosa ciudad, cosmopolita y bohemia a la vez, da gusto caminar por sus calles, subirse a sus tranvías, perderse en el mercado local y disfrutar de toda la diversidad humana resumida allí, todas las nacionalidades y todos los idiomas en un solo lugar.

Golfeados para Día mundial del pan edicion 2009



Nuevamente como en años anteriores ayer se celebró en su cuarta edición el Wold Day Bread. Para variar voy llegando tarde ya que se suponía que todos debíamos publicar un post para hablar sobre el pan el día 16 de octubre. 17 de octubre ¡que alegría! me acabo de enterar, así andaré de despistada!!

world bread day 2009 - yes we bake.(last day of sumbission october 17)

Podría extenderme en excusas diciendo que ando como gallina loca corriendo de un lugar a otro terminando todas las cosas del trabajo para salir de vacaciones, haciéndome examenes médicos y arreglando maletas porque me voy de viaje, sin embargo eso no viene al caso y lo que si importa es hablar sobre el pan, ese alimento que ha acompañado a la humanidad desde la mismisima prehistoria.

Clafoutis de ciruelas

De Homemade

Estamos en época de ciruelas por aquí, nuestras ciruelas criollas son de tamaño reducido (3 cm de diámetro aproximadamente) algo ácidas y astringentes si se consumen antes de tiempo. Se consiguen de color amarillo y rojas aunque particularmente prefiero estas últimas, suelo dejarlas madurar hasta que casi comienzan arrugarse, en ese momento se tornan dulces, blandas, jugosas y de un rojo rubí espectacular.

Macarons


Debo confesar que estos pequeños macarons me han tenido obsesionada desde hace mas de un año cuando comencé a verlos por todas partes en Internet. Después de descubrir de qué se trataban y de observar lo bello que resultaban he querido (y vaya si lo he intentado) hacerlos. A lo mejor tiene algo que ver con el hecho de que el primer postre que realicé por mi cuenta cuando contaba con 8 años fueron los suspiros, esos pequeños merengues de colores que se inflaban en el horno para salir crujientes por fuera y húmedos por dentro para luego comerlos despacio esperando que se disolvieran en la boca. Solía batir las claras y el azúcar a mano con un tenedor hasta obtener un merengue francés firme que no se caía incluso si volteaba el recipiente "cabeza abajo".

Terminé mi curso de pastelería!!


Siii, terminé mi curso de pastelería, fueron seis meses de aprendizaje increíbles, muchas técnicas, infinidad de recetas, postres innombrables y gente maravillosa. Los últimos días fueron de mucha tensión porque no sabía qué preparar para mi presentación final; estuve tres fines de semana completos ideando un postre, combinando ingredientes, haciendo pruebas... ninguna resultó ser lo que quería. Me preocupaba aun mas al ver que algunos de mis compañeros ya sabían cual iba a ser su postre desde hacia unas cuantas semanas atrás, yo debo reconocer que solo cuando faltaban dos días para la entrega final pude dar con algo que me complaciera, y es que entre los ingenieros hay un dicho: tiempo por esfuerzo es igual a una constante, por ello cuando el tiempo tiende a cero el esfuerzo tiende a infinito. Siempre trato de hacer las cosas con tiempo, sin embargo los mejores resultados los obtengo a ultima hora. Cuando no tengo tiempo de pensar parece que me vuelvo mas creativa y actúo mas por instinto. Eso, muy a mi pesar, me ha producido resultados excelentes. Extraño ¡ah?!

Mi postre consistió en una pequeña mousse de chocolate con chispas de chocolate, en cuyo centro se encontraba una base de creme-bruleé de naranja aromatizada con cardamomo y jengibre, rodeada de un genoise (biscuit decor) embebido en almíbar de naranja. Lo complementé con un sorbete de cítricos (toronja, naranja y limón) y lo decoré con algunas tiras de chocolate blanco y algunas tejas. Aun no sé cual fue mi nota pero al parecer gustó mucho.



Aquí dejo la receta por si alguien se anima, parece mucho trabajo pero el secreto está en adelantar tantas preparaciones como sean posibles, puede guardarse en el refrigerador por 3 días o en congelador hasta por un mes sin perder su calidad, solo requiere hacerlo con tiempo, servir frió y disfrutar con la gente que apreciamos.

Como forma de organizar las ideas primero realicé un esquema de lo que quería, eso facilita enormemente las cosas, y ayuda a establecer el orden en que deben realizarse las preparaciones.


un esquema de mi postre (hacer clic para ampliar)

1.Genoise:
4 huevos
120g de azúcar
120g de harina

Batir los huevos con el azúcar a mano y llevar a baño de maria sin dejar de batir. Cuando la mezcla entibie pasar a una batidora eléctrica a velocidad alta hasta que enfríe la mezcla y haga cintas al levantar el batidor (punto letra). Añadir lentamente la harina cernida e incorporar en forma envolvente hasta integrar bien. Llevar a una bandeja de horno, estirar con una espátula para que alcance un espezor uniforme y hornear a 180oC por 10 a 15 minutos.

2.Creme-brulee de naranja:
125 ml de crema de leche espesa
75 ml de leche
25g de azúcar
3 yemas de huevo
la ralladura de 1 naranja
1 cdita. de grand-marnier o licor de naranja
1/2 cdita. de jengibre en polvo
1 vaina de semillas de cardamomo molidas

Calentar la leche, la crema, el cardamomo, la ralladura y el jengibre hasta que apenas comience a hervir, retirar del fuego. Batir las yemas con el azúcar y añadir sobre la leche y cremas calientes. Colar en un tamiz fino, verter la mezcla en un recipiente y hornear a 100 oC por 30 minutos. Dejar enfriar completamente y refrigerar hasta su uso.

3. Mousse de chocolate:
75 g de almíbar preparado con 40g de azúcar y 40g de agua
3 yemas de huevo
100 g de chocolate amargo
300 ml de crema de leche para batir
chocolate bitter picado finamente

Cocer el almibar hasta punto de bola blanda (120 oC). Mientras tanto batir las yemas hasta que tripliquen su volumen y se tornen de color pálido. Verter el almibar caliente sobre las yemas sin dejar de batir y bata hasta que la mezcla se enfríe a temperatura ambiente. Derretir el chocolate e integrarlo a la mezcla de yemas, batir la crema de leche hasta que haga picos suaves e incorporar con la mezcla de huevos y chocolate. Incorporar la rayadura de chocolate bitter

Almíbar de naranja:
el jugo de una naranaja
1 cda. de azúcar

Calentar el jugo de naranja con el azúcar hasta que adquiera consistencia de almíbar claro.

Montaje:
Utilizar un molde de metal sin fondo y recubrir la base con plástico antiaderente.Con una tira de acetato recubrir el lado interno del molde (esto facilita el desmontado del postre) Recortar de la genoise una tira lo suficientemente larga para rodear la circunferencia del molde y de menor altura que el mismo. Cortar un circulo de genoise mas pequeño que el diametro del molde. Recubrir la pared interna del molde con la tira de genoise, insertar en el fondo del molde el otro circulo de genoise. Con la ayuda de un pincel o brocha de cocina embeber toda la genoise con almibar de naranja.

Rellenar hasta la mitad del molde la creme-brulee con la ayuda de una cucharilla. Cubrir el resto del molde con la mousse de chocolate. Llevar tapado al refrigerador al menos 6 horas hasta el momento de consumir. Decorar al gusto con salsa de naranja, helado, tejas o cualquier otra cosa de tu agrado.

Da para 6 porciones individuales o 1 familiar de 25 cm de diámetro.



Pastelitos de queso ricotta



A nosotros los venezolanos nos gusta la variedad, así podemos dar muchos nombres a los diferentes tipos de café que consumimos (negrito, negro corto, negro largo, guayoyo, tetero, con leche, marrón, marrón claro, marrón oscuro...) también es costumbre entre nosotros desayunar en la panadería mas cercana, siempre apurados, de pie, con un café en la mano y en la otra una de las numerosas especialidades panaderas que al final se reducen básicamente a esto: cachito o pastelito.

Los cachitos normalmente son de jamón (aunque ahora se ven por ahí algunos también de queso) pero le decimos pastelito a cualquier masa de hojaldre rellena de: ricotta, ricotta y espinaca, jamón, jamón y queso crema, jamón de pavo y queso crema, jamón y queso amarillo, pollo o carne.

"Maigualidas" de naranja

De Homemade

No pude evitar reírme hasta el cansancio luego de este intercambio de mensajes vía teléfono celular con un amigo muy querido, una tarde después de salir del trabajo:

-¿cómo se llaman los bizcochitos que llevaste hoy a la oficina?- pregunta mi amigo Jona muy interesado.
-Magdalenas- le respondo.
-ahhh y yo diciéndole a mi novia que se llamaban Maigualidas ¡yo sabia que empezaban por "M" y que tenían nombre de mujer! jejeje.

Por eso de ahora en adelante a estas magdalenas las llamaré Maigualidas, así no importa si se le olvida el nombre a mi querido Jona.

Estos bizcochos con formas de conchas marinas son sencillos y rápidos de hacer, según me comenta la dueña en una pastelería cercana las buenas magdalenas (o madeleines por su nombre en francés) deben desarrollar una protuberancia del lado superior que demuestra un buen levado de la masa.

De Homemade

El origen de estos delicados bizcochos se remonta al siglo XVI, y fue gracias al Rey de Polonia Estanislao Lesczynsky (quien para la fecha había recibido el ducado de Lorena) que reciben el nombre de Madeleines.

Resulta que durante la preparación de una cena de gala ofrecida por Estanislao, el encargado de las salsas y el repostero se pelearon, este último muy molesto largó sus moldes y se marchó del lugar (muy francés él). ¡Horror! el Rey desconcertado se preguntaba si no tendría nada dulce que ofrecer a sus invitados, hasta que un mayordomo acudió en su ayuda: Una doncella llamada Madeleine proveniente de Commercy se ofrecía a preparar unos pastelitos según la receta de su abuela. Estos bizcochitos fueron un éxito total ante los invitados. El Rey llamó a la doncella la elogió y le preguntó el nombre de los bizcochos, a lo que ella no supo responder. "A partir de ahora los llamaremos Madeleine de Commercy" respondió el Rey (lo que seguramente no debe haber agradado mucho a la abuela de la doncella, jajaja)

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Esta receta en particular es un poco diferente en la manera de incorporar los ingredientes. No se parece a la que aprendimos en el curso de pastelería, ni a las recetas que tengo en los libros de pastelería francesa, por eso intenté probarla y debo decir que quedaron suaves, esponjosas y con una hermosa protuberancia que hace ver a estas almejitas simétricas de ambos lados.

Ingredientes:
* 1 taza de harina
* 1/2 cucharadita de polvo de hornear
* Pizca de sal
* 2/3 de taza + 1 cucharada de mantequilla
* 1/2 taza + 2 cucharadas de azúcar
* 1 cucharada de azúcar morena
* 1 cucharada de miel
* 4 x huevos
* Ralladura de 1/2 naranja, más al gusto


Indicaciones:
Engrasar un molde de magdalenas y enfriar en el congelador.Pre-calentar el horno a 400°F / 200 °C.
Cernir juntos la harina y el polvo de hornear. Derretir la mantequilla, y remover en el azúcar y la miel. Batir ligeramente los huevos, y temperarlos dentro de la mezcla de mantequilla. Verter en la harina y mezclar hasta integrar bien. Vaciar la mezcla en los moldes y hornear hasta que los bizcochos desarrollen una protuberancia y se doren por los bordes (10 a 12 minutos), no abrir la puerta durante la cocción.

Da para 24 "Maigualidas"

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Daring Bakers: Bakewell Tart... er... pudding


A continuación el texto de rigor para participar en este reto:

The June Daring Bakers' challenge was hosted by Jasmine of Confessions of a Cardamom Addict and Annemarie of Ambrosia and Nectar. They chose a Traditional (UK) Bakewell Tart... er... pudding that was inspired by a rich baking history dating back to the 1800's in England.


Hoy he llegado un día tarde a colgar la receta para este mes en Daring Bakers, se trata de un postre tradicional del Reino Unido que consiste en una tarta de masa quebrada a la que posteriormente se le coloca una gruesa capa de mermelada y es cubierta con frangipane (crema de almendras). Como adoro las almendras y las masas quebradas decidí hacerla aunque llegara tarde al evento.

En esta ocasión utilicé mermelada de naranja amarga y aprovechando que conseguí en la frutería unos higos completamente maduros decidí incorporarlos a ultima hora. Lamentablemente cuando ya tenía la tarta en el horno me percaté de que olvidé colocar la harina para dar la densidad necesaria a la crema de almendra, por lo que quedó algo blanda por dentro y le dio una apariencia un tanto "desgarbada"; sin embargo la combinación de los higos intensamente rojos que dejaron caer su jugo caramelizado para impregnar la crema de almendras acompañado del amargo de las naranjas resultó ser una de las mejores cosas que he probado en estos últimos días ¡aun percibo su aroma mientras escribo esto!! mmmm.



Aquí dejo la traducción literal de la receta por si alguien se anima, ya sé que en el norte no es temporada de higos, pero pueden sustituirlos por cualquier otra fruta de su agrado, los que viven al sur no tendrán inconvenientes en conseguirlos ¡¡si los conseguí yo que vivo prácticamente sobre el ecuador y ni siquiera los cultivamos!!

Para la masa quebrada:
Tiempo de preparación: 15-20 minutos
Tiempo de descanso: 30 minutos (mínimo)
Material necesario: cuencos, rallador, film transparente

225g (8oz) de harina todo uso
30 g (1 oz) de azúcar
2,5 ml (½ cucharadita) de sal
110g (4oz) de mantequilla sin sal, fría (congelada es mejor)
2 (2) yemas de huevo
2,5 ml (½ cucharadita) el extracto de almendra (opcional)
15-30ml (1-2 cucharadas) de agua fría

Cernir juntos la harina, el azúcar y la sal. Rallar la mantequilla en la mezcla de la harina, por el lado grueso del rallador. Usando solo la punta de los dedos y trabajando rápidamente trabajar muy rápidamente, frote la grasa en la harina hasta que la mezcla se asemeja a las migas del pan.

Batir ligeramente las yemas de huevo con el extracto de almendra (si se utiliza) y mezclar rápidamente en la mezcla de harina. Agregar agua necesaria, sólo lo suficiente como para añadir una forma coherente y ligeramente pegajosa a la masa.

Formar un disco con la masa, envolver en plástico y refrigerar por lo menos 30 minutos.

Para el frangipane:
Tiempo de preparación: 10-15 minutos
Material necesario: cuencos, mezclador de mano, espátula de goma

125 g (4,5 oz) de mantequilla sin sal, suavizada
125 g (4,5 oz) azúcar en polvo
3 (3) huevos
2,5 ml (½ cucharadita) el extracto de almendra
125 g (4,5 oz) almendras finamente molidas
30 g (1 oz) de harina todo uso

Cremar la de mantequilla y el azúcar durante aproximadamente un minuto o hasta que la mezcla se torne pálida y muy esponjosa. Raspe el lado de la taza y añadir los huevos, uno a la vez, batiendo bien después de cada adición. El batido puede parecer cortado pero estará bien. Después vierta el extracto de almendra y mezcle durante otros 30 segundos y raspar los lados hacia abajo de nuevo. Incorpore las almendras molidas y la harina. Mezclar bien. La mezcla estará suave, ligeramente granulosa (debido a las almendras) y debe conservar su color amarillo pálido.

Montaje:
Precalentar el horno a 200 grados centígrados.

Extender la masa hasta alcanzar 3 a 5 mm de grosor aproximadamente y cubrir con ella un molde para tarta circular de 23 cm (yo utilicé uno rectangular). Tapar y llevar al congelador por 10 minutos. Para blanquear la base de la tarta cubrir con papel encerado y llenar con cualquier tipo de granos secos para evitar que la costra crezca en el horno. Hornear por 15 minutos hasta que adquiera consistencia sin llegar a dorarse. Bajar la temperatura del horno a 180 grados.

Finalmente cubrir con la mermelada, agregar el frangipan, las frutas (opcional) y llevar nuevamente al horno por 40 minutos hasta que crezca y se torne dorada. Dejar enfriar sobre una rejilla metálica.

Dias de vacaciones

Algunos se preguntarán qué ha sido de mi vida por estos días, ya sé que ultimamente no me han visto la cara (o mejor dicho no me han visto la letra) pero que es que entre el trabajo de día (y también de noche), el curso de pastelería, la venta de biscochitos y un trabajito de fotografía que nos salió hace poco, realmente no me ha quedado mucho tiempo para dedicarle a este mundo de blogleros que tanto me gusta. Así que con tanto ajetreo lo mejor que pude hacer fue tomarme unos días de vacaciones que me debían en el trabajo y decidimos viajar unos pocos días para relajarnos, despejar la mente y recargar las pilas.

Muchos de Ustedes ya conocerán a nuestra vecina, la ciudad de Bogotá en Colombia, una encantadora urbe multifacetica y contradictoria, a ratos pueblerina a ratos moderna, llena de gente amable, educada y con una gastronomía fantástica. Llena de lugares para degustar un magnifico café mientras se disfruta de unos envidiables 17 grados promedio de temperatura.

Aquí dejo algunas fotos de nuestro recorrido.

Las calles están llenas de pequeñas panaderías artesanales donde pueden conseguirse los deliciosos "pan de bono", almojábanas y otras maravillas hechas con almidón de yuca, maíz y queso.


En el museo Botero conseguí este cuadro de una mesa llena de bocadillos dulces, esa torta de chocolate me hizo agua la boca y me prometí repetirla en casa (ojalá quede tan rica como se ve en cuadro)


Hermosísimo el Jardín Botánico con su rosal en plena floración, un verdadero estallido de colores y aromas. Lo maravilloso de las flores es que no les importa si estamos presentes o no para desplegar toda su belleza, yo por regla general y como gesto de agradecimiento ante la naturaleza intento detenerme a admirarlas cada vez que puedo. Por eso me ven aquí posando dichosa entre tanta rosa.

Un saludo para tod@s.

Canneles

De Homemade

Esta receta se la dedico a Mercedes, quien desde que publiqué el post sobre pequeños consejos para mejorar tus fotos está esperando a que le diga cómo se hacen los canneles.

Confieso que nunca he probado los verdaderos que se producen en Francia (tendré que regresar allí algún día para probar todo lo que no probé en mi primer viaje) sin embargo no pude resistirme a hacerlos luego de leer la descripción de que "son como unas pequeñas creme-brulee, cremosas por dentro, acarameladas por fuera y que además puedes tomarlos con la mano". Es cierto, las palabras correctas pueden llegar a seducirme de tal modo que sencillamente no puedo evitar salir corriendo a probar de qué se trata.

Los canneles son pequeños "bizcochos" húmedos por dentro y dorados por fuera, preparados con una mezcla que se asemeja a la de creppes. Son originarios de la región de Bordeaux y se preparan en pequeños moldes de cobre que por cierto son sumamente costosos y difíciles de conseguir, al menos en mi país.

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Aquí está link con la receta original y un paso a paso con fotografías de lo más instructivo.

Yo no conseguí los moldes originales así que utilicé los de silicon, tampoco la cera de abejas ni las almendras amargas (los sustituí por mantequilla derretida y cardamomo respectivamente) algunos puristas dirán que no se obtienen los mismos resultados. No sé si los mios quedaron como se debe, solo puedo decir que quedaron deliciosos, con una textura algo elástica por dentro y dorados por fuera y con un sabor que en efecto recuerda al de la creme-brulee.

Ingredientes:
250 gr de leche entera
25 gr de mantequilla
25 gr de yemas de huevo
15 gr de huevos enteros sin cascarones
125 gr de azúcar
75 gr de harina
8 gr de ron oscuro (yo use ron de naranja)
¼ de vaina de vainilla
ralladura de limón
semillas de cardamomo finamente molidas
mantequilla derretida y azúcar para cubrir los moldes


Calentar la leche, la mantequilla, la vaina de vainilla rebanada y rallada, la ralladura de limón, y las almendras, hasta hervir. Despues dejar reposar la mezcla por 1 hora.

Mezclando muy bien, pero sin batir hasta que haga espuma, juntar las yemas, los huevos enteros, la azúcar y el ron. Añadir la harina y la leche y mezclar bien.

La masa necesita reposar por 24 horas en el refrigerador. Cubrir la mezcla con plástico de envolver directamente sobre la superficie. Al día siguiente cubrir los moldes con mantequilla derretida y espolvorear con azúcar blanca para cubrir la superficie del molde, esto ayudará a que se caramelice el exterior de los canneles.

Llenar los moldes a 3/4 partes de su capacidad con la mezcla.Hornear a 200 oC por 15 minutos o hasta que estén bastante dorados (yo diría que casi quemados)

Y mientras se hornean preparense para ver algo mágico: los canneles de pronto comenzarán a subir como esponjas y rebasarán el borde de los moldes sin perder su forma, luego como un gigante que despierta y vuelve a dormir, volverán a reducirse en tamaño hasta acomodarse placidamente dentro de sus moldes.

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Croissants y caracolas

De Homemade

-¿Cómo es posible que al sol de hoy no hayan estrenado aun la Kitchen Aid?- Les menciono con cara asombrada a mis amigos cada vez que recuerdo que compraron una hace mas de tres meses.

-Estamos esperando a que vengas a estrenarla. No se cansan de repetirme.

¡Y así fue!, luego de varios fines de semana complicados y con la excusa de ir a recortar papelitos para pegar en unas carpetas marrones, con separadores de colores y con gancho invertido (los Venezolanos que leen esto sabrán a qué me refiero si han intentado obtener el adelanto de dolares en efectivo para viajes al extranjero, pero eso es harina de otro costal) hemos decidido finalmente que la cosota esa, pesada, negra y como un carro cincuentón debía ser estrenada. Y qué mejor forma de hacerlo que preparar una masa para croissants, una masa ligeramente hojaldrada, rica en mantequilla, que no llega a ser ni salada ni dulce y que la hace ideal para el desayuno o la merienda (o como en nuestro caso en la cena porque la mantequilla escasea por estos lares y tardamos una hora en conseguirla, pero eso es también harina de aquel mismo costal).

Nunca antes había preparado esta masa, siempre me pareció difícil de manejar por el tema de la mantequilla (al igual que el hojaldre) y en realidad me daba algo de temor no conseguir el resultado que esperaba. Sin embargo en el curso de pastelería nos enseñaron a hacerla y resulta mas complicado explicarlo por escrito que ver el proceso tal cual es.

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Nuestros croissants de anoche quedaron bastante hojaldrados, muy ricos - los que estuvieron presentes pueden dar fe de ello- algo mas tostados de lo que hubiera querido (no me llevé la cámara así que no pude fotografiarlos) pero el tiempo de fermentación no creo que haya sido suficiente para madurar bien la masa; sin embargo con la masa que sobró y que dejé en la nevera toda la noche, he preparado unos pequeños croissants que mas que medias lunas parecían pequeños cangrejitos de brazos encorvados, más suaves que los de anoche y de textura mas uniforme. Con el resto preparé unas deliciosas caracolas con crema de limón y chispas de chocolate. Definitivamente el reposo le hace bien a las masas de este tipo (como la de hojaldre o la de brioche). No me queda duda de ello, así que cero prisas con estas señoritas.

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Tanto trabajo merecía una buena sesión de fotos. Lo mejor de esas sesiones domingueras es que siempre terminamos en la "terraza" tomando el desayuno, recibiendo el sol de la mañana y contemplando como nuestro hermoso cerro El Avila se despereza para empezar un nuevo día.

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Mis pequeñas golosinas



Ya alguna vez había escrito sobre la importancia que para mi tienen esos pequeños detalles que en realidad a nadie parecen importarle. Esas cosas que nadie nota pero que están ahí todo el tiempo esperando ser descubiertas: el olor de una caja de creyones recién abierta, el dibujo impreso en un pequeño plato japonés, el sonido de la lluvia cuando golpea la reja de la ventana, la manera en que el pelaje de mi gato regresa a su lugar cuando lo acaricio a contrapelo...para mi no dejan de ser una fuente de placer, son como pequeñas golosinas que trato de disfrutar lentamente para que no se acaben. Reconozco que de todas, mis favoritas siguen estando relacionadas con el papel, con los diseños impresos y con los útiles de escritura, ya no sé cuantos cuadernitos de apuntes tengo y por fortuna soy una nulidad dibujando (para eso está Juan) porque de lo contrario ya estaría arruinada de tanto comprar creyones, lapices y tintas. Hay algo indescriptible que llama mi atención hacia esas cosas y que me hacen sentir inmensamente feliz de poseerlas, como el sellito de goma que recibí en navidad con el logo del gato goloso (gracias a Juan otra vez)

Sin ir muy lejos ayer recibí un paquete de pequeñas tarjetas de presentación que mandé a elaborar en www.moo.com. Las hice pensando en que a lo mejor valdría la pena incursionar en el negocio de la pastelería (llegué al punto en que deseo hacer mas de lo que estoy dispuesta a consumir, sencillamente no puedo evitarlo) y además son una bonita manera de darse a conocer. Pasé al menos un mes intentando decidir qué diseño colocarles hasta que finalmente opté por utilizar mis propias fotografías. El resultado ha sido un juego de 100 pequeñas tarjetas (3 de cada foto) que literalmente me hicieron dar brincos de alegría al ver como quedaron. Son de una calidad excelente, elaboradas en cartón mas grueso que el habitual usado en tarjetas de presentación, tienen un tamaño "petite" perfecto para guardar en cualquier sitio y son personalizadas 100% ¿acaso puede haber algo mejor?

Mi problema ahora es que me gustan tanto que no deseo repartirlas, las quiero todas para mi y ahora ando dando excusas para no entregarlas (de seguir a este paso voy a quebrar el negocio antes de haberlo iniciado) pero si al igual que yo, ustedes son del tipo obsesivo con eso de los diseños y dibujitos simétricos, les recomiendo pasarse por moo para que den un vistazo.

¡salud y a disfrutar del fin de semana!


Bizcocho de naranja y pistacho

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Desde hace tiempo quería realizar un bizcocho con esta combinación de sabores, sin embargo no había conseguido buenos pistachos hasta este fin de semana que fui al mercado de Guaicaipuro donde por suerte conseguí unos grandes, verdes y de sabor inigualable.

Un bizcochito muy rico para comer a media tarde, aunque un vez cocido se me olvidó sacarlo del horno y por eso quedó un tanto seco. Para la próxima le agregaré algo de cardamomo (se me están ocurriendo muchas ideas mientras escribo esto)

Con esta receta obtendrán un pequeño bizcocho de 9x17 cm, aunque se puede duplicar la receta y hacer uno mas grande.

Ingredientes:
188 g (1 1/2 tazas) de harina todo uso
160 g (3/4 de taza) de azúcar granulada
10 g (2 cditas.) de polvo de hornear
1 pizca de sal
60 g (1/4 de taza) de margarina sin sal derretida
el jugo de una naranja (66 g aproximadamente)
la ralladura de una naranja (2 cdas. aproximadamente)
100 g de huevos (2 huevos)
1/2 taza de conchas de naranja confitadas
1/3 de taza de pistachos picados gruesamente

Glaseado:
1/2 taza de azucar glass
2 o 3 cdas. de jugo de naranja
1/4 de taza de pistachos finamente picados

Precalentar el horno a 180 grados centígrados. Engrasar y enharinar un molde rectangular de 9x17 cm.
En un recipiente cernir la harina con el polvo de hornear y la sal. Añadir el azúcar y mezclar hasta integrar bien, agregar las conchitas de naranja confitadas revolviendo para que se cubran completamente con la mezcla de harina (esto ayuda a que no se hundan en la mezcla).

En otro recipiente combinar el jugo de naranja, la margarina derretida y los huevos hasta integrar todo. Añadir la mezcla líquida a la de harina de un solo golpe. Revolver con una paleta de madera solo hasta combinas bien los ingredientes (¡solo combinar, no batir!) Añadir los pistachos picados toscamente y llenar con esta mezcla el molde.

Hornear po 50 ó 60 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro del bizcocho éste salga seco. Sacar del horno y dejar reposar por 10 minutos. Desmoldar y dejar enfriar por completo sobre una rejilla.

Para hacer el glaseado mezclar el azúcar glass con el jugo de naranja y revolver bien. Bañar con el glaseado el bizcocho y rociar los pistachos finamente picados. Dejar reposar hasta el día siguiente antes de consumir (queda mejor si se deja de un día para otro)

Da para 10 a 12 porciones

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Cornbread: Tipico pan de maiz norteamericano

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La Wikipedia dice sobre el maíz:

El maíz, elote, choclo o Zea mays (su nombre científico, en latín) es una gramínea anual originaria de las Américas introducida en Europa en el siglo XVI. Actualmente, es el cereal con mayor volumen de producción en el mundo, superando al trigo y el arroz. En la mayor parte de los países de América, el maíz constituye la base histórica de la alimentación regional y uno de los aspectos centrales de la cultura mesoamericana.


Y estoy completamente de acuerdo. El maíz representa para nosotros los americanos el pan de cada día y me resulta curioso ver como cambia su preparación en cada país. Aquí en Venezuela no solemos utilizar la harina de maíz cruda. Siempre hemos empleado el maíz fresco para procesarlo en casa o utilizamos sencillamente la harina de maíz precocida (con ella realizamos las divinas arepas); sin embargo la harina de maíz con la que se realiza la polenta o el cornbread no son tan fáciles de conseguir por estos lares.

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Este pan de maíz es tan fácil de hacer que realmente no parece pan. Su preparación se asemeja mas a los muffins y se cuece igual de rápido. Es típico del sur de Estados Unidos, donde suele acompañar guisos sustanciosos y sopas con mucho sabor y en ocasiones mucho picante, su textura gruesa y su sabor dulzón lo hacen ideal para acompañar a este tipo de comidas. Este quedó muy rico, aunque con seguridad le habría agregado maíz natural de haberlo tenido a mano.

Ingredientes:

1 taza de harina de maíz
1 taza de harina de trigo todo uso
1 cucharada de polvo de hornear
1 cdta sal
1/4 cdta. de pimienta de cayena
1/4 taza de azúcar
1/4 taza de chile jalapeño finamente picado (opcional)
3/4 taza de queso cheddar rallado (o cualquier otro de nuestro gusto)
1 huevo
1 taza de buttermilk*
4 cucharadas (50 g) de mantequilla sin sal, derretida

Indicaciones:

Precalentar el horno a 400 °F. Untar con mantequilla una sartén de hierro fundido de 10 pulgadas.

En un tazón grande, revolver juntos la harina de maíz, la harina de trigo, el polvo de hornear, la sal, la pimienta, el azúcar, el queso y los jalapeños. Hacer un pozo en el centro.

En otro tazón, batir juntos el huevo, el buttermilk y la mantequilla derretida hasta que esté bien mezclado. Verter la mezcla de huevo batido en el centro de la mezcla de harina de maíz y mezclar ligeramente hasta que la masa se integre y no queden grumos.

Verter la mezcla en la sartén preparada. Hornear hasta que al insertar una palillo en el centro éste salga limpio, 20 a 25 minutos. Transferir la sartén a una rejilla y dejar enfriar por lo menos 15 minutos antes de servir. Cortar el pan de maíz en cuñas y servir aun tibio. Se puede untar con mantequilla.

Da para 8 a 10 porciones

* El buttermilk puede ser reemplazado agregando una cucharada de vinagre por cada taza de leche.

fuente: www.williams-sonoma.com



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Daring Bakers: mini cheesecakes de naranja a la fresa-mora

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¡¡Esta es mi primera participación en Daring Bakers yupiii!!. Daring Bakers es un numeroso grupo formado por cientos de personas de todo el mundo. La idea es que cada mes se presenta una receta que todos los miembros deberán seguir sin modificación (a menos que se diga lo contrario). Durante ese mes los partcipantes comparten sus recetas y experincias. La receta, las fotos y las experiencias se publican un determinado día.

Afortunadamente para mi que soy novata, en esta oportunidad el desafío consistía en realizar una sencilla torta de queso y jugar con nuestra imaginación hasta donde alcanzara.

Me maravilló la cantidad de respuestas que fueron publicadas y la cantidad de combinaciones posibles: desde tortas de queso saladas, con los mas variados ingredientes, de tamaño individual o completa y adornadas con infinidad de toppings. Y es que los postres mas sencillos tienen ese don: nos permiten ser mas creativos y podemos jugar con una infinidad de variables.

Yo me he inclinado por mantenerlo simple: he realizado la misma torta de queso base pero en tamaño individual, la aromaticé con ralladura de naranja y agua de azahar, como topping la cubrí con mermelada de fresa-mora (que aun me queda algo desde la ultima vez que la preparé) y la completé con unos hermosos rizos de chocolate blanco. La combinación de citricos con la untuosidad de la crema y del chocolate crean un buen balance y las porciones individuales siempre nos hacen volver por mas.

A continuación dejo la receta en el idioma original, espero les guste, como les gustó a mis familiares el día que la preparé.

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The April 2009 challenge is hosted by Jenny from Jenny Bakes. She has chosen Abbey's Infamous Cheesecake as the challenge.

Abbey's Infamous Cheesecake:

crust:
2 cups / 180 g graham cracker crumbs
1 stick / 4 oz butter, melted
2 tbsp. / 24 g sugar
1 tsp. vanilla extract

cheesecake:
3 sticks of cream cheese, 8 oz each (total of 24 oz) room temperature
1 cup / 210 g sugar
3 large eggs
1 cup / 8 oz heavy cream
1 tbsp. lemon juice
1 tbsp. vanilla extract (or the innards of a vanilla bean)
1 tbsp liqueur, optional, but choose what will work well with your cheesecake

DIRECTIONS:
1. Preheat oven to 350 degrees F (Gas Mark 4 = 180C = Moderate heat). Begin to boil a large pot of water for the water bath.

2. Mix together the crust ingredients and press into your preferred pan. You can press the crust just into the bottom, or up the sides of the pan too - baker's choice. Set crust aside.

3. Combine cream cheese and sugar in the bowl of a stand-mixer (or in a large bowl if using a hand-mixer) and cream together until smooth. Add eggs, one at a time, fully incorporating each before adding the next. Make sure to scrape down the bowl in between each egg. Add heavy cream, vanilla, lemon juice, and alcohol and blend until smooth and creamy.

4. Pour batter into prepared crust and tap the pan on the counter a few times to bring all air bubbles to the surface. Place pan into a larger pan and pour boiling water into the larger pan until halfway up the side of the cheesecake pan. If cheesecake pan is not airtight, cover bottom securely with foil before adding water.

5. Bake 45 to 55 minutes, until it is almost done - this can be hard to judge, but you're looking for the cake to hold together, but still have a lot of jiggle to it in the center. You don't want it to be completely firm at this stage. Close the oven door, turn the heat off, and let rest in the cooling oven for one hour. This lets the cake finish cooking and cool down gently enough so that it won't crack on the top. After one hour, remove cheesecake from oven and lift carefully out of water bath. Let it finish cooling on the counter, and then cover and put in the fridge to chill. Once fully chilled, it is ready to serve.

Pan note: The creator of this recipe used to use a springform pan, but no matter how well she wrapped the thing in tin foil, water would always seep in and make the crust soggy. Now she uses one of those 1-use foil "casserole" shaped pans from the grocery store. They're 8 or 9 inches wide and really deep, and best of all, water-tight. When it comes time to serve, just cut the foil away.

Prep notes: While the actual making of this cheesecake is a minimal time commitment, it does need to bake for almost an hour, cool in the oven for an hour, and chill overnight before it is served. Please plan accordingly!


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